El Instituto de la Empresa Familiar (IEF) ha realizado este jueves una serie de propuestas para paliar los efectos económicos del coronavirus, como el aplazamiento o suspensión del pago de impuestos, o al menos de una parte de los mismos, como se ha aprobado en Francia, Italia o Estados Unidos.

En un comunicado, las empresas familiares también ha solicitado la suspensión de la cuota de autónomos durante los dos próximos meses y garantizar la prestación por cese de actividad, así como el aumento en el porcentaje de riesgo que asume el Estado o banco público hasta el 50% en el caso de los avales.

También han pedido el aplazamiento del pago de electricidad y gas, así como de los alquileres, si el arrendador lo puede asumir, similar a lo realizado en Francia para pymes, así como el abono inmediato de las facturas por parte de las administraciones sin agotar los plazos que fija la ley de morosidad, y que se aceleren las devoluciones tributarias pendientes.

Asimismo, reclaman facilitar y acelerar, con apoyo público, la posibilidad de descontar facturas pendientes de cobro, independientemente de si el deudor es empresa o sector público.

El IEF considera que las consecuencias económicas del coronavirus serán "graves", tanto en términos de crecimiento como de empleo, pero ha añadido que serán "temporales" y acotadas en el tiempo.

Aunque afirmó que en este momento no es posible saber la duración de esta crisis, añadió que la paralización de la actividad económica es temporal y mundial, y afecta especialmente a algunos de los principales socios comerciales de España.

"La indeterminación de la duración genera una incertidumbre adicional y que el origen sea una crisis de salud pública agudiza la incertidumbre y requiere la cooperación a nivel de individuos, administraciones y países", subrayó el IEF.

Efectos sobre el empleo

Para la institución, la crisis pone de manifiesto la "fragilidad" de una parte relevante del tejido productivo español, especialmente de las empresas más pequeñas y tiene "importantes efectos" sobre el empleo a corto plazo a través de los ERTEs.

Pese a que las consecuencias a medio y largo plazo están por determinar, asegura que todo apunta a que serán "muy graves", y añade que los efectos de segunda vuelta dependerán, en gran medida, de las medidas que se adopten.

Para el IEF, las necesidades más urgentes requieren dotar de liquidez al sistema para evitar problemas de tesorería, y apunta que este hecho va a depender, en gran medida, de la política del BCE, que debe "contrarrestar" la potencial fragmentación de los mercados financieros.

Asimismo, señala que los efectos sobre el déficit público se están reflejando en la prima de riesgo, que sube hasta 130 puntos básicos en un contexto de elevada deuda pública.

"Por tanto, lo importante es no convertir una crisis temporal en una crisis muy duradera, no convertir una crisis de liquidez en una crisis de solvencia. Ello implica tomar medidas pensando en el largo plazo, aunque haya que adoptar medidas urgentes que mitiguen los graves problemas de tesorería", subrayan las empresas familiares.

Por último, muestran su apoyo al Gobierno en una situación "muy complicada", y destacan que las medidas aprobadas están en línea con las llevadas a cabo en otros países europeos y suponen un primer paso, por la vía de urgencia, para intentar apoyar al tejido productivo.