Chilpancingo, Guerrero.- Acompañada de tres niños y uno más en brazos, Guadalupe Gálvez Ruiz arribó la mañana de ayer a Casa Guerrero en donde instituciones y autoridades se reunían en un desayuno para celebrar el 30 aniversario de la creación de la Secretaría de la Mujer (Semujer).

Sin una mesa ni atención de meseros, y menos de las personalidades políticas, sociales y burocráticas, que en una pasarela al mejor vestuario adornaron la Sala de la República en Casa Guerrero, la mujer notablemente angustiada buscaba de algún modo ser vista ante la apatía de todos.

Originaria y residente de Mixtecapa, municipio de San Luis Acatlán, Guadalupe Gálvez junto con sus hijos veían un desfile de comida y bebidas que, evidentemente, no eran para ese pequeño grupo sentado en una barda en la parte posterior de la residencia oficial.

Al acercarse, la mujer detalla que ha iniciado hace años una lucha para los tratamientos, gastos médicos y traslados de su menor hijo de 5 años quien por una negligencia médica, "fue condenado de por vida".

"Mi hijo tenía 11 meses y estaba con fiebre. Lo llevé a un médico (particular), en Tlapa y en cuanto lo empezaron a inyectar, gritó, se retorcía, sangraba mucho y desde entonces quedó así", dice señalando a su hijo en brazos quien no tiene control sobre su cuerpo.

De acuerdo a los diagnósticos médicos, así como lo señalado por la señora, el menor fue inyectado con una sobredosis de gentamicina que ocasionó daños cerebrales.

"Mi hijo estaba creciendo bien, estaba normal, únicamente tenía la fiebre y pasó todo esto", narra a medios de comunicación.

Por la presencia de medios informativos, comienzan a acercarse personas del DIF y del evento quienes afirman ya tener conocimiento del caso, motivo suficiente que orilló a ignorarla durante el aniversario.

Guadalupe ha pedido una cocina económica en el municipio de Tlapa de Comonfort, con la cual tendría un ingreso para poder darle seguimiento a la enfermedad de su hijo y éste pueda llevar una vida lo más normal posible.