Guerrero.- El obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza advirtió a las autoridades de los tres niveles de gobierno de que un segundo grupo delictivo pretende entrar para disputarse la capital guerrerense con el que actualmente opera aquí, lo que desataría una nueva ola de violencia.

Consultado vía telefónica para conocer su opinión respecto a los últimos hechos delictivos registrados en Chilpancingo, el prelado manifestó que esto debe a la venta de "drogas pesadas" como "piedra" "cristal" y la "china white", esta última 50 veces más poderosa que la heroína y 100 veces más potente que la morfina, según expertos.

"El problema de la violencia, el problema de los asesinatos que hay en Chilpancingo, es el comercio de drogas pesadas, y los que van a pagar el paso van ser los jóvenes y no nada más los jóvenes, sino los adultos también que están consumiendo estas drogas pesadas", advirtió.

Cabe recordar que, ayer fue herido a balazos el ex alcalde de Tlacotepec, cabecera municipal de Heliodoro Castillo, Mario Alberto Chávez Carbajal, cuando se encontraba degustado sus alimentos en una restaurante de comida rápida, en el centro de la capital.

Rangel Mendoza recordó que hace un mes previó un incremento en los índices de criminalidad para la ciudad, tras la entrada en junio de este año de un grupo delincuencial que desplazó al que por varios años operó.

"Yo lo que dije hace poquito más de un mes es que desaparecieron a un grupo delincuencial, particularmente de allá de Chichihualco, pero entró otro grupo con más hambre, más ambiciones, y es lo que yo protestaba, porque había escuchado que había una promesa de parte del gobierno de que no iban a dejar meter a ese segundo grupo, pero lo dejaron meter. Entonces todo esto que está sucediendo es una consecuencia de eso", afirmó.

El obispo manifestó estar cansado de advertir a las autoridades municipales, estatales y federales, sobre lo se avecinaría para la capital gobernada actualmente por el gobierno perredista de Antonio Gaspar Beltrán.

No obstante, confió en que pronto detengan a los que están al frente de esta célula criminal como lo hicieron el pasado 2 de agosto allá en Guanajuato con José Antonio Yépez Ortíz, El Marro, líder del cártel de Santa Rosa de Lima, y no permitan entrar a otro grupo, puesto que tiene conocimiento que un segundo proveniente de entre los límites de Guerrero y Puebla busca disputarse Chilpancingo, lo que desataría una nueva ola de violencia.

"Posiblemente viene atrás otro grupo también al que deben tenerle mucho cuidado. ¿Para qué queremos un grupo más, para causar problemas? Pues no. Y todavía hay que contener a los que vienen por el rumbo de Michoacán", culminó.