#Creativos

En Tepic, la casa que vio nacer al poeta Amado Nervo

En 1999 fue objeto de una restauración a cargo del arquitecto Marco Antonio Rentería Jardón.

Por Redacción, 2019-05-24 09:09

México, (Notimex).- De rostro como “un Cristo de cuadro Medieval”, “sombreado por la pátina”, “ademanes distinguidos”, “voz lenta y grave”, quien “hacía de su conversación obra de arte”, así describieron artistas al poeta mexicano Amado Nervo, a quien se recuerda en el centenario de su muerte.

Nacido en Tepic, Nayarit, el 27 de agosto de 1870, quien fue figura central del movimiento modernista es sujeto de una serie de homenajes dentro y fuera del país a cien años de su fallecimiento, ocurrido el 24 de mayo de 1919 en Montevideo, Uruguay.

Fue registrado como Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y por su pluma docta en el verso y la prosa recibió alto reconocimiento en el mundo hispano, destacado representante del modernismo. Participó en la Revista Azul y fundó la Revista Moderna.

Su nacimiento ocurrió en la casona del siglo XIX ubicada en el número 284 de la calle de Zacatecas, esquina con Zaragoza, en el Centro de Tepic, que desde el 27 de abril de 1970 fue convertida en Casa Museo Amado Nervo.

En 1999 fue objeto de una restauración a cargo del arquitecto Marco Antonio Rentería Jardón.

Entonces, de acuerdo con información del propio museo, fue dotado de vitrinas, iluminación adecuada, equipo de cómputo y una oficina, todo con recursos del entonces Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Una nueva restauración se le hizo en 2001, por parte del Centro Estatal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El lugar donde Nervo vio la primera luz se puede visitar de martes a domingo, con entrada libre.

En el inmueble se pueden leer descripciones de Nervo como las siguientes: “flaco como un sarmiento, de paso cansado y voz lenta y grave, de predicador”, así lo recuerda el poeta Rafael López, perteneciente al grupo Contemporáneos.

Para el dramaturgo Carlos Díaz Dufoo, uno de los fundadores de la Revista Azul, “parecía un Cristo mustio, con su barba descuidada y aguda; un Cristo de cuadro Medieval, de rostro sombreado por la pátina”.

Otra figura enorme del Modernismo, el nicaragüense Rubén Darío, se refirió al bardo mexicano de este modo: “Sí, aquel Nervo tenía, ciertamente, una cara israelita y un aire nazareno… ¿os he dicho que ya se parece a Jesucristo?”.

Enrique Díez-Canedo: “Parecía hecho para hablar. Hacía de su conversación obra de arte: sus ademanes distinguidos puntualizaban y subrayaban y toda la luz del espíritu se concentraba en su fina cara azteca”.

Mientras que el maestro Alfonso Reyes apuntó: “Estoy seguro de que nunca se colocaba en el centro; pero allá, en los rincones del diálogo, ¡qué manera de dominar, de hipnotizar y transportar a su interlocutor, como en una nube de espíritu!”, además de que “en otros, el arte disfraza; en él, desnuda”.

El también poeta Bernardo Ortiz de Montellano lo recordó “sumamente afable y hasta modesto en sus modales; bondadoso y considerado cual ningún otro, lo mismo con los grandes que con los de abajo”.

Alfonso Méndez Plancarte, poeta y humanista, destacó que era “el poeta mexicano más leído, más gustado y más amado en su patria y en el extranjero”.

El escritor y diplomático argentino Leopoldo Lugones lo calificó de “gran poeta de la lengua española y que será mañana de toda nuestra latina humanidad”.

Para el diplomático mexicano Genaro Estrada, “ya bien situado entre los vagarosos ámbitos de los caminos del cielo, Nervo era pura nube de poesía, lloviendo un fino rocío de gracia, de serenidad y de sencillez”.

-Fin de nota-

#Creativos

Cráneo de Jabalí, recopilación de poemas sobre amor, erotismo y religión

El narrador y poeta, Sergio García Díaz, afirma que su trabajo literario tiene que ver con lo místico y lo profano.

Por Redacción, 2019-09-22 13:03

México, (Notimex).— Este viernes el escritor capitalino Sergio García Díaz presentó en el Centro de Creación Literaria «Xavier Villaurrutia», Cráneo de Jabalí, una selección de poemas escogidos a partir de 10 obras que el autor ha escrito sobre el amor, erotismo y religión.

“Fueron escritos con un lenguaje cotidiano, de manera natural, que tienen que ver con lo místico y lo profano, en esa frontera. Fue difícil seleccionar qué poemas entrarían y cuáles no, por eso yo no lo quise hacer y se lo dejé al editor”, expuso.

En entrevista con Notimex, el narrador y poeta mencionó que este compendio, que incluye más de 90 poemas en más de 230 páginas, del cual ya se encuentra lista una segunda edición, se debió a que algunos de sus primeros libros sobre este género están agotados, y es difícil volverlos a publicar.

En su oportunidad el editor del libro, Andrés Cisneros, explicó que desde hace tres años comenzó a darle forma a Cráneo de Jabalí, tras un análisis de todos los textos, obra que en su conjunto alcanzó registros importantes de lo que llamó “una poesía conurbada”.

Detalló que la variedad de los poemas en la obra del autor fue importante para hacer la selección, debido a que “me gusta detectar en cada libro dónde están los giros, los engranes que van cambiando al poeta. Ese fue el eje: mostrar las variables de Sergio al escribir; no fue difícil, sino placentero”.

Por su parte el narrador y tallerista, Jorge Arturo Borja, manifestó que detrás de cada libro de García Díaz se demuestra su calidad indiscutible.

«A su condición de activista, líder estudiantil, historiador, catedrático, promotor cultural, militante de las artes plásticas y erotómano, suma Sergio la de poeta proteico, es decir, de un autor que cuenta con diversos registros, alguien que por sus recursos y diversidad de estilos, bien pudiera utilizar distintos heterónimos, sin que se pudiera deducir en los textos, un mismo origen», expuso.

Sergio García Díaz consideró, en tanto, que en el país existen bastantes lectores de poesía, y su libro Backstage II es el que más piden los jóvenes, «ya que trata de temas de ciencia vistos desde la poesía, otra forma de interpretarla, lo que lo hace muy atractivo para quienes están estudiando física, química o matemáticas», dijo.

Adelantó que existe la posibilidad de que Cráneo de Jabalí sea presentado en el Festival Internacional de Poesía en Santiago de Chile, que se realizará del 3 al 6 de octubre próximos, en el que participarán 110 poetas de 20 nacionalidades.

El escritor mexicano también se encuentra trabajando una antología de poemas ilustrados, con un tiraje corto, la cual estaría lista entre finales de este año y principios del próximo.

#Creativos

David Huerta: «en México se lee más poesía de lo que se cree»

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

Por Redacción, 2019-09-18 13:28

México, (EFE).- Las incursiones al Centro Histórico de Ciudad de México del poeta David Huerta, ganador del Premio Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2019, le han persuadido de que en México se lee más poesía de lo que se cree, aunque acepta que al país le hace falta adentrarse más en ese género.

«Son libros que cuestan cinco o diez pesos (unos 26 o 52 centavos de dólar) que uno puede comprar, sobre todo, en el Centro Histórico. No están en el circuito comercial exactamente y alguien dirá que eso no es poesía, que es poesía mala, pero se leen», dijo este miércoles a Efe el también ensayista y editor mexicano.

Recordó que algunos autores de esos libros son Antonio Plaza (1833-1882), Juan de Dios Peza (1852-1910) o Guillermo Aguirre y Fierro (1887-1949), «autor de uno de los poemas más famosos de la poesía mexicana, ‘El Brindis del bohemio’, y se leen esos poemas, por supuesto que se leen».

Huerta (Ciudad de México, 1949) detalló que otros libros forman parte del comercio informal como «El Tesoro del declamador» o «El álbum de oro de la poesía mexicana», que se consiguen en las librerías que ofertan libros viejos en la centro de la capital.

Pese a ello, asegura que a México, en general, le hace falta leer poesía «aunque se lee más poesía de la que se cree».

«Hay un malentendido que me parece un poco grotesco y tonto. Si los libros de poesía no están en el circuito de la compraventa, entonces dicen que no se lee poesía. Pero ¿quién les dijo eso? ¿por qué leer poesía o el conocimiento o curiosidad está sujeta o unida al circuito comercial», cuestionó.

Dijo que para él hay algo muy sencillo de explicar «y yo lo he comprobado, más o menos, a lo largo de mi vida, y es que en las casas mexicanas hay libros de poesía desde hace varias generaciones y la gente lee sus poemas».

La poesía siempre es vigente y siempre ha sido útil

Huerta, quien hace dos semanas fue nombrado ganador del Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2019, señaló que la poesía «siempre es vigente y siempre ha sido útil, aunque no pertenece al círculo de las grandes empresas de consumo masivo de entretenimiento».

Dijo que eso no significa que «aun siendo relativamente minoritario (el circulo de lectores), no tenga un gran peso a la larga en la historia de las comunidades».

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

El autor, uno de los referentes de la poesía mexicana contemporánea, explicó que en la vida cotidiana hay muchas formas en nuestras comunicaciones que vienen de la poesía. «Cuando decimos ‘Ardió Troya’ somos homéricos y cuando decimos ‘Cómo pasa el tiempo’ somos virgilianos», dijo.

«Ahí está la utilidad de la poesía; está al servicio de nuestras comunicaciones a largo plazo. Pero también hay que decir que la poesía sirve cuando uno entra en contacto con ella para poder vivir lo que yo ya llamo la soledad de nuestra mente», manifestó.

Aseveró que «pocas expresiones, obras, quehaceres y tareas humanas consiguen llegar tan lejos como los buenos poemas, tan lejos en las posibilidades de algo tan singularmente humano como el lenguaje articulado».

«Por eso cuando decimos ‘Será del año la estación florida’ o ‘Cómo te deslizas, edad mía’ estamos escribiendo, hablando, leyendo y pensando de otra manera», explicó Huerta en una distendida plática en el Café Centro de la popular colonia Nápoles de la capital mexicana.

El oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente

David, hijo del poeta Efraín Huerta y de la destacada feminista Mireya Bravo, explicó que «la poesía no es solamente algo que se hace, como poner una palabra detrás de la otra en la computadora o en la hoja en blanco, sino es aprender a vivir de una manera que yo llamo vivir con los ojos y los sentidos abiertos».

De acuerdo con el autor, «el oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente» y persigue el mismo objetivo que el filólogo y el lingüista: satisfacer «una curiosidad enorme por cómo funciona el lenguaje y cómo podemos hacer que funcione de una manera más plena».

«El oficio del poeta consiste en una exploración constante de las posibilidades del lenguaje», apuntó.

El autor de «Cuaderno de noviembre» (1976), «Huellas del civilizado» (1977), «Versión» (1978), «Los objetos están más cerca de lo que aparentan» (1990), «La sombra de los perros» (1996), «La música de lo que pasa» (1997) y «El azul en la flama» (2002), dijo no saber si la riqueza del lenguaje «es infinita, pero es enorme, muchísimo más allá de lo que todos los días podemos discernir».

La poesía tiene el poder de hacernos cambiar

«Uno no es la misma persona antes de leer a César Vallejo que después de haberlo leído; algo cambia y uno le toca descubrir qué es, a menos que tengamos una sensibilidad tan maltratada que no nos cambie nada», afirmó.

Dijo que ese poder de la poesía «es un poder metamórfico» que calificó de «absolutamente extraordinario», similar a muchas otras experiencias estéticas como las de los directores de cine o escritores.

«(Esas prácticas) tienen un ingrediente poético. No digo que sea mágico, pero especialmente entre quienes están encargados de esa tarea, poetas y artistas en general, pueden operar esas metamorfosis porque esa es la tarea del arte, cambiar a quienes somos más pobres en alguien menos pobre», finalizó.

Al concederle el Premio FIL a Huerta, que recibirá en diciembre en la ciudad mexicana de Guadalajara, el jurado destacó «su dominio y asimilación de las más diversas tradiciones de la modernidad y las vanguardias literarias latinoamericanas».

#Creativos

Doña Lucita se inspiró en sus carencias y las transformo en poesía

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

Por Redacción, 2019-09-15 10:57

México.-Doña Lucita comenzó a componer poemas hace 75 años, los memorizaba porque no sabía escribir. A los 55 años terminó la primaria, y en las últimas tres décadas sus composiciones han sido premiadas en instituciones de cultura, del sector ambiental, de Profeco, del Inapam, así como por el gobierno del estado.

María de la Luz Romo García, poeta, escritora y cantautora de 90 años, es originaria del pequeño municipio de Trancoso, donde creció en medio de enormes carencias. Se casó a los 22 años con uno de los hombres adinerados de su pueblo, Magdaleno Canizalez Hernández quien, según los relatos de sus hijos, tenía gusto por el vino y las mujeres, debilidades que mermaron esa bonanza.

Las carencias en su niñez y en su vida de casada, Lucita las convirtió en poemas.

“Mi mamá tenía una libreta especial donde cualquiera de nosotros [sus hijos] debíamos escribir lo que ella nos dictaba, ni una palabra más ni una menos, porque le llegaba la inspiración y no debíamos interrumpir sus versos.

“No importaba si era de madrugada, nos levantaba para que no escaparan las letras de su memoria que convertía en frases y rimas”, relata María de Jesús, hija de la poetisa, de 46 años.

“Si por alguna razón mi madre perdía la inspiración, simplemente decía: ‘Ya no me gustó cómo quedó, luego te dicto qué sigue’; a la par tenía varios poemas y canciones iniciadas, porque no sólo escribía lo que a ella le sucedía, sino a sus hijos, a los personajes de su lugar, a su iglesia y a todo su pueblo”, añade.

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

A los 50 años, la mujer se incorporó al grupo Flores y Rosas —de la tercera edad— donde la motivaron a terminar la primaria, la cursó y pudo escribir sus poesías y hasta corridos; lo mismo relataba una carrera de caballos que un fraude electoral y dedicaba versos a la naturaleza. Sus hijos la convencieron de entrar a concursar y ahí comenzaron los premios.

“Al mundo le vi sus falsedades, pobrezas, engaños y pesares, pero llevo en mi mente las verdades: poemas, sonrisas y cantares”, doña Lucita jamás imaginó que con ese poema que retrata su vida fuera premiada a nivel estatal en 1990, ni tampoco que al escribir: “Ante la crisis actual, mexicano estemos alerta, cuiden de su economía y escojan bien sus ofertas”, que la llevó a ganar el premio nacional en un concurso organizado por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Lucita dice estar agradecida con la vida y unida a su esposo, a quien perdonó desde hace muchos años, y como reza Poesía a la vida: “He venido caminando de muy lejos, he cantado, he llorado, he reído; era niño, era joven, ahora viejo, pero nunca la tristeza me ha invadido”.

Dice que está en su mejor momento; se siente plena, recompensada por sus logros y sus nueve hijos, 43 nietos y 18 bisnietos. “El encuentro con Dios es mi esperanza, doblarán las campanas una tarde, oiré entonar una alabanza para después reunirme con mis padres”, así cierra su libro Poesía a la vida, por el que ha recibido muchos premios.