México.-En 2006 una expedición de investigadores procedentes del Museo Nacional Francés de Historia Natural, descubrieron en un río de agua dulce filipino una nueva especie de molusco, parecida a un gusano marino que hacía agujeros en las rocas comiéndoselas y excretando los escombros como arena.

Hasta el día de hoy los científicos han podido comprobar que en efecto se trata de una nueva especie perteneciente a la familia de los teredínidos y fue bautizado como Lithoredo abatanica.

“Este es tan inusual que tuvimos que crear un nuevo género”, dice Dan Distel , director del Ocean Genome Legacy Center de Northeastern University en los Estados Unidos “Esta especie se encuentra solo en un tramo de este río en las Filipinas que corre de unos tres a cinco kilómetros”.

El poder del Lithoredo abatanica es tan grande que es capaz de, literalmente, afectar el curso de su ecosistema fluvial. El equipo cree que el L. abatanica es una especie de ingeniero de ecosistemas dominante en su hábitat de agua dulce, impulsando la creación de nichos, son capaces de alterar el curso del río de manera pronunciada. Hay muy pocas especies en el mundo que pueden hacer eso. La mayoría de los moluscos son largos, delgados y con forma de gusano.

Se recolectaron varios especímenes de varios lugares a lo largo del río Abatan, en el este de Bohol, mediante el uso cuidadoso de un martillo y un cincel, antes de ser observados en un tanque y luego conservados. Este es el único lugar del planeta en el que se ha encontrado a esta especie, que es llamada por los lugareños “antingaw”, quienes se la daban a las madres para inducir la lactancia.

Los gusanos de mar no son, realmente, gusanos, son una especie de bivalvo, cuya máximo tamaño es de 1.5 metros (el Kuphus polythalamia). Esta nueva especie está en el lado contrario de la escala, midiendo sólo 10 centímetros.

El L. abatanica tiene una concha que se ha transformado a lo largo de los eones en una broca para raspar materiales duros; toma la forma de docenas de pequeños dientes en lugar de los cientos de diminutos bultos abrasivos que en otras especies de la misma familia se encuentran en las conchas.

Dentro de la mayoría de las lombrices, los microbios convierten las astillas empapadas de la madera que se encuentran en una bolsa a lo largo de sus entrañas en una “sopa”.

Esta nueva especie no es así, los investigadores no encontraron ningún indicio de que los fragmentos finos de piedra sedimentaria en los tractos digestivos de las nuevas especies se proporcionarán mucho a través de los alimentos. La roca sale en forma de una fina arena. El análisis de rayos X de la roca circundante y los desechos de los animales incluso reveló que eran químicamente compatibles.

Los investigadores continúan sus pruebas para conocer mejor el genoma del Lithoredo abatanica y descubrir exactamente de dónde proviene.