En la historia de la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma de Guerrero, se cuentan entre sus estudiantes, dos gobernadores, dos rectores de la Universidad, dos alcaldes de Acapulco, pero también pandilleros que asaltaban dentro de los salones de clases y que hicieron bajar su matrícula. Hoy aspiran a volver a aquellos tiempos y tener de los estudiantes que llegaron a ser altos funcionarios y no los que provocaron violencia y disminución del número de estudiantes.

Con 40 años laborando como profesor en la Prepa 2, el ahora subdirector de la Unidad, ubicada en la avenida Ruiz Cortines de Acapulco, Policarpio García Sánchez, nos habla acerca de la violencia que se ha vivido durante años en la casa de estudios, donde jóvenes pandilleros reinaban con intimidación, asaltos y violencia.

El subdirector se mostró entusiasta ante el panorama de este próximo ciclo escolar, dijo que espera tener estudiantes de la talla de Rogelio Ortega, gobernador del estado y del rector de la máxima casa de estudios de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán.

Y recuerda a quienes pasaron por esas aulas y llegaron a ocupar importantes cargos, como René Juárez Cisneros, ahora senador de la República y exgobernador; a Rogelio Ortega Martínez, gobernador de la entidad; al rector Javier Saldaña Almazán y al ex rector Marcial Rodríguez Saldaña. Además de ex alcaldes de Acapulco.

“Aquí estudió el ex gobernador del estado, René Juárez Cisneros, en 1975; Rogelio Ortega, estuvo un año en 1970; el ex presidente Juan Salgado Tenorio, en 1974; el actual rector fue mi estudiante, y era excelente en los deportes. También estudió el delegado del Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero Juan García costilla y el ex alcalde, Luis Walton Aburto”.

Pero también, recuerda, la preparatoria ha sido golpeada por grupos de jóvenes pandilleros desde los sesentas, dice García Sánchez. Bandas de muchachos, como Los Mofel, los Bolillos, Los Garrobos y Los Rintins, estos últimos existían hasta hace apenas dos años atrás.

“Los pandilleros asaltaban los salones delante de los maestros, siempre pedían 5 pesos a todo el alumnado y quien no obedecía, recibía un sólo pero fuerte golpe que se quedaban sin aire los niños, les cobraban piso. Eso se veía algo natural, y los directivos no hacían nada”.

Añade que los jóvenes pandilleros eran “creativos” a la hora de esconder sus armas punzocortantes con las cuales llegaron a cobrar la vida de varios adolescentes, la dirección estaba llena de armas que les quitábamos, señala.

“Hay unas flautas que se destraban de la mitad, metían alambrones filosos, y cuando había peleas entre los jóvenes, los policías decían, son músicos, son del coro, no son problemáticos. Pero no conocían el contenido de su interior, y mataron a muchos estudiantes con eso”.

Agrega, que posterior a eso, la policía comenzó a investigar el aumento en las agresiones al interior de la escuela por lo que se percatan que los jóvenes comienzan a esconder machetes entre el pantalón y sus piernas.

“Cuidaban de no cortarse ellos mismos sus cositas con los machetes que escondían en sus pantalones, caminaban como robots. Los alumnos se apedreaban y se tiraban balazos fuera de la escuela”.

En ese sentido, asegura que esto ha ido disminuyendo “gradualmente”, en coordinación con maestros, nuevos directivos, policías ministeriales y del estado, sin embargo, lamenta que la preparatoria 17 no corra con la misma suerte.

“Hasta hace 5 años teníamos problemas de violencia con los jóvenes en el interior de la escuela, estamos limpiando la escuela, esto es gradual. Hoy en día tenemos tres años sin suscitarse algún acto vandálico. Los policías ya resguardan la escuela”.

“No me gustaría hablar mal de nuestra escuela hermana, pero en la preparatoria 17 solo están cosechando lo que sembraron, se mandaban a golpear entre maestros por medio de alumnos. Acabaron con la preparatoria siendo que fue la más grande de la universidad de Guerrero con 4 mil 500 alumnos”, finaliza