El gobernador del estado de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez anunció la liberación, la próxima semana, del último ayuntamiento tomado por el MPG, el de Ayutla, y señaló que no fue mediante el chantaje ni la represión de los lideres, sino a través de la negociación y el dialogo.

En declaraciones, al concluir la ceremonia de clausura en una escuela primaria del poblado de Petaquillas, a la que asistió como padrino de generación, aseguró que la próxima semana el Movimiento Popular Guerrerense (MPG) entregará a su gobierno el palacio del ayuntamiento de Ayutla que es el último de 46 que fueron tomados en el contexto de la exigencia por la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.

Precisó que ha establecido comunicación con el gobierno federal para que se desistan de las causas penales en contra de dos líderes del MPG, mismas que fueron iniciadas por la toma de las instalaciones del Instituto Nacional Electoral (INE).

Y es que la condición para que integrantes del movimiento entreguen las instalaciones del ayuntamiento es que se cancelen las órdenes de aprehensión en su contra. Sobre esto dijo:

“Hemos hecho una negociación con ellos y efectivamente hay dos órdenes de aprehensión y son del fuero federal, ya solicité a las autoridades correspondientes que nos ayuden para que se retiren las ordenes de aprehensión en contra de dos líderes del Movimiento Popular Guerrerense”.

Más tarde, en las instalaciones de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI), manifestó que la entrega de los 45 ayuntamientos no ha sido producto de la compra de los líderes del MPG, de la represión o de la presión política.

Aseveró que eso ocurría “en otros gobiernos, pero no en el caso de nosotros. A mí me tocó recibir el estado de Guerrero en las peores condiciones políticas y sociales que se han vivido en los últimos tiempos desde de la Revolución Mexicana”.

“Había 46 ayuntamientos tomados, y hasta la semana pasada sólo quedaban tomados dos, emblemáticos, Ayutla y Tixtla, el fin de semana me entregaron Tixtla y en esta semana me entregan Ayutla. Ninguno de ellos han sido desalojados por la fuerza”, precisó.

Criticó que “si alguien cree que la entrega de los ayuntamientos fue a través del chantaje, presión o por compra venta de las conciencias de los líderes, está equivocado”. Y agregó:

“Sé que en otros gobiernos se ha hecho, pero no en el mía, porque yo no confundo valor con precio. Y cuando me dicen: ‘¿cuánto se van a gastar en la clausura de Ayotzinapa?’ Yo les contesto que Ayotzinapa no tiene precio. No andan buscando tirar gobiernos, ni les interesa quien es su director, ellos dicen 'queremos que nos respeten nuestra matrícula”.