Desde hace más de un año, en el acuario de Loro Parque, en Tenerife, comenzaron a entrenar a sus tiburones de fondo y tiburones nadadores para que estén familiarizados a los controles veterinarios de forma voluntaria, y para hacer que sus pruebas de análisis no sean un trauma sino un juego.

El propósito de estos entrenamientos es tener respuestas controladas y voluntarias ante una posible analítica sanguínea, una ecografía, un aislamiento preparto o para las biometrías mensuales de control.

En la imagen, un técnico trabaja con dos ejemplares de tiburón para que se acostumbren a los controles veterinarios.