México.-¿Cómo comenzó la vida en la Tierra? A pesar de las múltiples hipótesis y experimentos realizados, la comunidad científica aún desconoce la respuesta a esta vieja pregunta. Ahora, un estudio, publicado por la revista Nature Communications, postula que el origen de las piezas que transformaron un joven e inhóspito planeta en el hogar de millones de organismos podría ser cósmico.

Akira Kouchi y su equipo, de la Universidad de Hokkaido, en colaboración con investigadores de la Universidad de Kyushu y la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marítima y Terrestre, alcanzaron dicha conclusión después de simular el ambiente de las nubes moleculares interestelares en el laboratorio.

Para ello, los científicos mezclaron agua, monóxido de carbono, amoníaco y metanol en una cámara de reacción, a una temperatura de 263 grados Celsius negativos y en condiciones de vacío ultra alto. Asimismo, dos lámparas de luz ultravioleta suministraron la energía necesaria para la transformación de esta suerte de polvo cósmico en hielo interestelar.

A continuación, con el objeto de identificar los productos de la reacción, los investigadores analizaron la capa helada mediante espectrometría de masas de alta resolución. De entre las moléculas detectadas destacan 6 bases nitrogenadas: citosina, uracilo, timina, adenina, hipoxantina y xantina. Estos compuestos orgánicos, conocidos como nucleobases o bases nitrogenadas, constituyen los bloques básicos que forman el ADN y, por consiguiente, almacenan la información genética de los organismos. Componentes esenciales de las proteínas como aminoácidos y pequeños péptidos, junto con heterociclos de nitrógeno completan la lista de especies halladas.

Para Kouchi y sus colaboradores, los datos sugieren que la formación de bases nitrogenadas en un entorno extraterrestre es factible. En consecuencia, postulan que los numerosos meteoritos que impactaron en la superficie terrestre hace 3.800 millones de años podrían haber aportado los primeros ingredientes de la receta que culminaría con la aparición de la vida en la Tierra.

Aunque esta no es la primera vez que un grupo de científicos simula los procesos que ocurren en el interior de las nubes de polvo interestelar, los autores señalan que, con toda probabilidad, la baja sensibilidad de las técnicas de detección disponibles hasta la fecha retrasó el descubrimiento de las nucleobases cósmicas.