EFE.- Las más altas autoridades de España, representantes de los principales partidos políticos y miles de ciudadanos despidieron este sábado al exvicepresidente del Gobierno español Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido ayer a los 67 años a consecuencia de un ictus.

La emoción llenó en todo momento la capilla ardiente del destacado dirigente socialista en el Congreso de los Diputados, que desde que abrió sus puertas no paró de recibir visitas, entre ellas una multitud de personas anónimas que quisieron homenajear a uno de los políticos españoles más influyentes de los últimos 30 años.

En la despedida estuvieron presentes también los reyes de España, Felipe VI y Letizia, y los reyes eméritos, Juan Carlos I y Sofía, además del presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, y otros exmandatarios socialistas como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

También acudió el exjefe del Ejecutivo Mariano Rajoy (PP-centroderecha), quien lo definió como un rival "admirable".

El primer ministro portugués, el socialista António Costa, visitó la capilla ardiente para transmitir a la familia de Pérez Rubalcaba y a los socialistas españoles su "saudade" (tristeza) por la muerte de quien "sirvió a los valores de la libertad y solidaridad".

Costa recordó que coincidió con el político español fallecido cuando fue ministro de Interior y desde entonces ha sentido admiración por su "inteligencia y por su coraje y fuerza" contra el terrorismo de ETA, de cuyo final fue artífice, y por la libertad.

El fallecimiento de Pérez Rubalcaba consiguió reunir en torno a su figura a varias generaciones del socialismo español y también que posiciones políticas encontradas coincidieran en destacar su legado para España.

Por la capilla ardiente se pudo ver al líder de la oposición Pablo Casado (PP, centroderecha) y al de Ciudadanos (liberales), Albert Rivera, que ayer decidieron hacer un alto en la campaña electoral para las elecciones regionales, municipales y europeas del día 26 junto con el resto de formaciones, a excepción de la ultraderechista Vox.

En el Congreso se colocaron tres mesas con libros de condolencias donde se plasmaron miles de mensajes anónimos lleno de afecto y cariño al político fallecido, que fue despedido entre prolongados aplausos y será enterrado en privado a petición de su familia.