México.- Hoy se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, este día fue reconocido oficialmente por las Naciones Unidas en 1992 y nació con el objetivo de crear conciencia en la importancia de eliminar la pobreza y la indigencia en todos los países.

En todo el mundo, actualmente son más de 800 millones de personas, quienes aún viven con menos de un dólar al día, es decir con menos de 20 pesos y muchos de ellos carecen de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento adecuados, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En México, es precisamente la población de menores ingresos, quienes está en el centro de la política pública de la actual administración.

La apuesta consiste en reforzar sus ingresos a través de programas de apoyo y medidas como el incremento al salario mínimo, pero eso no basta, también es importante que la economía crezca.

Luego de revelarse que la economía avanzó 0% en el segundo trimestre del año, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que el dato no le preocupaba.

Y es que el crecimiento cero, pese a no ser alentador, libró a la economía de una recesión técnica. Sin embargo, en el largo plazo, una economía que no crece, no cuenta con más recursos para sacar adelante una estrategia de redistribución.

Raymundo Campos, académico con licencia de “El Colegio de México”, explica que los gobiernos típicamente diseñan políticas públicas focalizadas contra la pobreza.

Pero esas políticas son complementarias, no sustitutas, del desempeño económico regional.

Dicho de otra forma: si la demanda de trabajo no crece, no puede haber mayor número de empleos o mejores salarios y, por tanto, no hay forma en que las personas en pobreza puedan salir de esa condición.

En países desarrollados, las estrategias de combate a la desigualdad pueden compensar el mantenimiento de tasas bajas de crecimiento por periodos largos, añade Campos.

No obstante, para el caso mexicano, el combate a la pobreza sí requiere un mayor dinamismo.