México.- Los funerales y cualquier ceremonia de despedida a una persona que murió por coronavirus COVID-19 tienen que durar como máximo 4 horas y realizarse con poca gente, de acuerdo con las recomendaciones de la secretaría de Salud para prevenir contagios.

La Guía para el manejo de cadáveres por COVID19 en México, publicada por la dependencia, indica en el apartado “Atención en casa” que lo más recomendable es no hacer rituales fúnebres que impliquen congregación de personas.

Sin embargo, “en caso de realizarse, se recomienda sea menor de 4 horas, con féretro cerrado y con menos de 20 personas siempre y cuando el espacio pueda asegurar una sana distancia”, indica la guía.

En el caso de las funerarias, la Guía advierte que no deben realizar acciones de limpieza, conservación (tanatopraxia), embalsamamiento ni maquillaje (tanatoestética) si no cuentan con el equipo de protección personal apropiado ni capacitación sobre su uso adecuado.

Sobre el tema de las funerarias, el subsecretario de prevención y promoción de la Salud, Hugo López-Gatell aclaró el 6 de abril que los establecimientos no tienen razón para negar el servicio en decesos por COVID-19.

En cualquier caso, los ritos funerarios deben cumplir con las medidas de la Jornada de Sana Distancia como la distancia de 1.5 metros entre personas, lavado de manos con agua y jabón y evitar las aglomeraciones, entre otras.

En el caso de la disposición final del cadáver, “será lo más pronto posible, preferiblemente mediante cremación; de no ser posible, se practicará la inhumación en sepultura o bóveda”, aclaran las autoridades, por lo que ambas formas son posibles.

Fallecimiento en el hospital

Cuando una persona muere en el hospital por COVID-19, los familiares y amigos más cercanos tienen derecho a ver el cuerpo de esa persona antes de ser llevado a la morgue de un hospital, precisa la Guía de manejo.

Sin embargo, en estos casos las personas deberán usar equipo de protección como guantes, cubreboca y gafas , se recomienda no tocar ni besar el cuerpo, dado que el contacto directo puede considerarse como un riesgo potencial de infección, lo cual debe ser explicado de manera sencilla por el personal de salud.

Las personas también deben abstenerse de tocar otros objetos del lugar.

La guía también plantea los protocolos de manejo e higiene para el retiro del cadáver de la unidad médica, el traslado a la morgue, estudios post-mórtem, la colocación en un ataúd y la posterior atención en una funeraria o en un domicilio.