México.- Puebla se encuentra entre las ciudades del mundo declarada en Alerta Roja por la inminente crisis que enfrenta por escasez de agua, derivado del crecimiento desmedido de su población, la alta contaminación en ríos y la baja recarga de mantos acuíferos, reveló el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés).

Esto significa, que en la capital poblana –donde se concentra el mayor número de población del estado- se consume anualmente entre el 40 y el 80 por ciento de sus reservas de agua.

Por lo tanto, el organismo internacional determinó que el nivel de riesgo de padecer “estrés hídrico” en Puebla es muy alto, con un 3.05, según el atlas mundial que ayuda a empresas, inversionistas y gobiernos a identificar y evaluar el problema.

Es decir, la demanda supera a la oferta, incluso alertó que en temporadas mínimas de sequía -que aumentarán con el cambio climático-, pueden traer graves consecuencias para sus habitantes.

El Instituto de Recursos Mundiales dio a conocer un estudio al que ha denominado “Día Cero”, el cual refiere al “estrés hídrico” que se presenta a nivel global y que afecta a México, considerado el segundo país donde se consume más agua de la que se genera en Latinoamérica, después de Chile.

Explicó que el término “estrés hídrico” se produce cuando la demanda de agua potable es más alta que la cantidad disponible, y puede darse porque la calidad es tan baja que su uso no es apto para el consumo humano.

En el país, se estudiaron 23 estados de los cuales Baja California es quien lidera la lista de las entidades con más problemas de agua, con un puntaje de cinco, que es la máxima medición.

Posteriormente, se encuentra Guanajuato (4.94), Ciudad de México (4.90), Aguascalientes (4.81), Estado de México (4.76), Querétaro (4.71), Hidalgo (4.63), Chihuahua (4.63), Zacatecas (4.63) y Sonora (4.60), con niveles de escasez crítico en sus zonas desérticas.

En contraparte, son las entidades del Sureste del país que cuentan con menor probabilidad de padecer “estrés hídrico”, como es el caso de Quintana Roo (1.95), Veracruz (1.65), Oaxaca (1.22), Chiapas (0.84) y Tabasco (0.08).

A través del programa Aqueduct, el WRI estudia 17 países, que alberga a la cuarta parte de la población del mundo, donde se  presenta extremo “estrés hídrico”. En este renglón, México se encuentra en el lugar número 24 de las 164 naciones que están siendo monitoreadas por presentar problemas por escasez de agua.

Durante 2018, la plataforma en mención fue utilizada por más de 50 mil personas y más de 300 compañías para medir y gestionar impactos ambientales.

El organismo internacional argumentó que la escasez de agua en las ciudades de México, como en el resto del mundo, se debe a fenómenos naturales, crecimiento demográfico, cambios naturales de la cantidad de agua disponible, retrasos en temporales de lluvias, deshielos, cambios artificiales provocados por el ser humano y cambio climático global.

Asimismo, precisó que los daños del “estrés hídrico” generan un círculo vicioso por el deterioro progresivo y exponencial de los recursos de agua dulce en términos de cantidad debido a los acuíferos reducidos y ríos secos.

A esto se suma, señaló el WRI, la baja calidad del líquido a consecuencia de la eutrofización, que es un tipo específico de contaminación química de las aguas y de la materia orgánica.

Para el año 2030, en algunas regiones hidrológico administrativas de México el agua renovable per cápita alcanzará los mil metros cúbicos por habitante por año, cuando actualmente es de 3 mil 776 metros cúbicos por persona.

En las regiones del Valle de México y Balsas –en la que se encuentra Puebla- se registran sólo 192 metros cúbicos de agua por habitante por año.

Al respecto, el Instituto advirtió a las autoridades que deberán poner “especial cuidado con el agua subterránea”, pues su sobreexplotación ocasionará el abatimiento de los niveles freáticos y el hundimiento del terreno provocará que se tengan que perforar pozos cada vez más profundos, dañando de manera irreversible a los ecosistemas.

Concluyó que el alto “estrés hídrico” que se padece en algunas ciudades de México implica que se usa una cantidad de agua que no repone a plenitud con el ciclo natural.

En nuestro país hay cinco de las 13 regiones que están utilizando un volumen de agua que excede sus reservas, lo cual afecta el ciclo de producción de alimentos, como es el caso de “Noreste” (Sonora-Sinaloa), “Río Bravo” (Monterrey), “Lerma Santiago Pacífico” (Jalisco), Valle de México y Balsas (Ciudad de México, Estado de México y Puebla).