EU, EFE.-Estados Unidos alcanzó este miércoles la cifra de 5.191.689 casos confirmados de la COVID-19 y la de 165.909 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins, con un salto en la cifra de muertes que no se había visto desde mayo.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del jueves) es de 52.839 contagios más que el martes y de 1.429 nuevas víctimas fatales, contagiadas en su mayoría en el fuerte rebrote de julio, tras una apresurada reapertura. Si bien en las últimas semanas han bajado los contagios, luego de que los datos pasen a ser manejados federalmente, los expertos aguardan los efectos del reinicio de clases presenciales, ordenado en numerosos condados y apoyado por el presidente, Donald Trump.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 32.797, más que en Francia o España. Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.602 personas.

Le siguen en número de fallecidos la vecina Nueva Jersey con 15.885, California con 10.699, Texas con 9.483 y Florida, que suma 8.765. Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts con 8.751, Illinois con 7.881, Pensilvania con 7.380, o Michigan, con 6.539.

En cuanto a contagios, California suma 589.238, le sigue Florida con 550.901, tercero es Texas con 522.846, y Nueva York cuarto, con 422.703.

Florida, polémica por las mascarillas

En tanto, en el condado de Miami-Dade (Florida) se contabilizó este miércoles un récord de más de 4.000 nuevos casos de la COVID-19 debido a la entrega tardía de resultados de un laboratorio privado que “distorsionó” el recuento diario y las tendencias actuales, según explicó el alcalde Carlos Giménez. La cuenta del condado se colocó en 139.271 contagios confirmados, una cifra superior a las de un país como Canadá, que con más de 37 millones de habitantes tiene poco más de 123.000. En fallecimientos, con 1.939 a día de hoy, Miami-Dade está al mismo nivel de Suiza o Polonia, algo mas proporcionado al tamaño de su población.

Las mascarillas se han convertido en un tema político en Florida como en el resto del país debido a la postura ambigua y cambiante del presidente Donald Trump y han dado pie a toda clase de altercados, polémicas e incidentes.

La última polémica tiene como protagonista a un alguacil, Billy Woods, del condado Marion, quien este martes prohibió a sus agentes y a las personas que visiten sus oficinas usar mascarillas. Los agentes sólo podrán estar con tapabocas cuando vayan a hospitales o tengan que tratar con personas de alto riesgo de contagio, según un correo electrónico que les envió el alguacil y fue filtrado a la prensa.

En Miami Beach, una de las ciudades del condado que es el epicentro de la COVID-19, la policía ha puesto multas por un total de 14.000 dólares a casi 300 personas que descubrieron circulando por las calles sin mascarillas o que se las habían quitado momentáneamente, según informan los medios locales. Hasta ahora sólo cuatro pagaron la multa de 50 dólares, según la portavoz policial.

Estimaciones para los próximos meses

El Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos habrá superado los 250.000 fallecidos y para el 1 de diciembre los 295.000.

El balance provisional de fallecidos -165.909- ha superado ya con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.