México.- “¿Quiere ayudar? Concéntrese en reducir el consumo de drogas en EE. UU. ¿Desea ayudar un poco más? Evite que los vacíos legales de ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) y la ley de armas inyecten sistemáticamente armas de asalto de alto poder en México.. Por favor, ayuda”, le dijo el martes Alex LeBarón al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su cuenta de Twitter.

Según informó en un comunicado el miércoles el Gobierno de México, las armas utilizadas en la masacre de tres mujeres y seis niños de la familia mormona LeBarón en el norte del país latinoamericano provendrían de Estados Unidos.

“En las primeras pesquisas, en la recolección de casquillos, nos permite reconocer el calibre de casquillos .223 de fabricación Remington y de procedencia estadounidense”, dijo en una conferencia de prensa el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, por su lado, informó que se encontraron en la escena del crimen más de 200 balas. El Gobierno recordó además que existe “un grupo de alto nivel integrado por autoridades de México y Estados Unidos para detener el flujo de armas que ingresa al país”.

Apenas en septiembre, en el marco de conversaciones sobre inmigración y seguridad fronteriza, México ya había pedido a EU congelar el tráfico de armas. “El 70% de las armas utilizadas en delitos viene de Estados Unidos y el objetivo no es nada más reducirlo, sino congelarlo y para eso necesitamos la participación de las autoridades norteamericanas”, dijo el canciller Ebrard.

El tráfico ilegal de armas desde EU hacia México es un fenómeno de larga data. Entre 2009 y 2011, la polémica Operación ‘Rápido y Furioso’ ya había intentado mostrar la magnitud de la situación.

Durante esta operación, aproximadamente 2 mil armas fueron compradas ilegalmente por 1.5 millones de dólares, según un informe del Departamento de Justicia de EE.UU.

‘Rápido y Furioso’ fue una de las operaciones del Proyecto Traficante de Armas (Project Gunrunner), en el marco de la Estrategia Nacional Contranarcóticos de la Frontera Suroccidental.

Además, no fue la primera operación de este tipo. Estuvo precedida por la Operación Receptor Abierto, que comenzó en 2006.

Fallas en la operación ‘Rápido y Furioso’ propiciaron una investigación por parte del Congreso de Estados Unidos.