México.- La empresaria alemana Corinna Larsen, con la que Juan Carlos I mantuvo una relación extramatrimonial, denunciará ante la justicia británica al Monarca emérito por el acoso que asegura sufre desde su ruptura en 2012 y que estaría destinado a evitar que revele los “secretos de Estado” que presuntamente tiene en su poder. Un portavoz ha trasladado este jueves a eldiario.es que Larsen emprenderá “acciones legales” que afectan a Juan Carlos I y otros presuntos implicados.

La decisión de la empresaria alemana supone un punto de inflexión en sus denuncias públicas de acoso. Larsen había señalado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y, concretamente, a su ex director Félix Sanz Roldán por las presiones recibidas. Ahora extiende la responsabilidad de esa presunta campaña de acoso al que fuera Jefe del Estado español hasta su abdicación en junio de 2014.

La adinerada empresaria ha contratado para su denuncia a James Lewis, un reputado abogado londinense experto en extradiciones y derecho internacional. Actualmente, Lewis representa los intereses de EU en el proceso de extradición contra Julian Assange abierto en Reino Unido. Lewis ha sido nombrado por la Fiscalía británica para llevar a cabo esta labor, un procedimiento ordinario en los casos de extradición en Reino Unido, según afirman fuentes jurídicas consultadas por eldiario.es. Lewis también asesora a Huawei en el caso de extradición a EU abierto en Canadá contra la Vicepresidenta de la empresa china, Meng Wanzhou.

Larsen explicó el pasado fin de semana a The Daily Mail que iba a acudir a la justicia, si bien no desveló que su denuncia afectaría al monarca emérito. “Tras ocho años de abusos, que también han ido dirigidos contra mis hijos, y dado que no hay final a la vista, no me veo con más opciones que tomar acciones legales”, declaró al rotativo londinense.

La campaña contra Corinna, según denuncia la empresaria, comenzó en 2012, a raíz del accidente del rey en Botswana y de que comenzara a airearse la relación que tuvo hasta entonces con el Jefe del Estado español. Larsen asegura que entonces su piso en Mónaco fue ocupado por una empresa de seguridad con sede en el mismo país. Según cuenta, los servicios de inteligencia españoles le comunicaron que se trataba de un operativo para garantizar su seguridad.