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Exposición rinde homenaje al escritor Bruno Traven

Por Redacción, 2016-06-16 10:39

Resultado de una investigación en el acervo personal del escritor germano-mexicano Bruno Traven, el Museo de Arte Moderno (MAM) inauguró anoche una exposición que da cuenta de las diversas facetas del trabajo creativo de quien es considerado uno de los grandes escritores de la primera mitad del siglo XX.

La directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, se refirió a Traven como un autor muy leído por varias generaciones de lectores de todo el planeta.

Acompañada por la directora del MAM, Sylvia Navarrete, así como por la hijastra del autor, Malú Montes de Oca, dijo que en esta exposición el visitante se dará cuenta de las diversas facetas de este gran artista, por medio de su literatura y fotografía, y descubrirá la razón por la cual trascendió las fronteras.

Comentó que la literatura de Traven también se entrelazó con otros géneros artísticos, ya que varias de sus narraciones fueron llevadas con éxito a las pantallas cinematográficas de todo el orbe, como El tesoro de la Sierra Madre.

“Por medio de esas películas se le dio difusión a ciertos aspectos de la cultura mexicana, propiciando el conocimiento de ese México profundo”, indicó.

Recordó que cuando Traven llegó a México, de inmediato se sintió fascinado por su riqueza y su diversidad, aspectos que no solamente quedaron plasmados en su literatura, “sino también en sus tomas fotográficas maravillosas, que dan cuenta del interior del país”.

“La mayoría de nosotros desconocemos si algún día se sabrá su verdadera identidad, debido a que él mismo la escondió mediante el seudónimo B. Traven”, recordó García Cepeda sobre la personalidad enigmática del autor.

Respecto a la exposición B. Traven, dijo que apuesta a acercar a los jóvenes a las nuevas y antiguas manifestaciones artísticas de México y el extranjero.

Las exposiciones presentadas por el INBA y la Secretaría de Cultura se han convertido y se convertirán en experiencias únicas e irrepetibles”, agregó.

En ese sentido, Sylvia Navarrete refirió que Traven “era un escritor que todo mundo leía 40 años atrás”.

Rememoró que el propio Albert Einstein, a pregunta expresa, afirmó que si estuviera abandonado en una isla desierta quisiera rescatar cualquier libro del autor de “La rosa blanca”.

“Esto lo cuento porque Traven gozaba de una enorme popularidad, aunque siempre estuvo envuelto en el misterio. El MAM no quiere dar ninguna respuesta a ese misterio, sino que muestra quién fue este creador y por qué se enamoró de México. Sabemos que lo maravillaron los pueblos indígenas. Todo esto se tiene que rescatar y revalorar”, opinó.

A través de 300 piezas y documentos, se revela el proceder interdisciplinario del creador de Los pizcadores de algodón, El tesoro de la Sierra Madre, Macario y Canasta de cuentos mexicanos, al señalar también su práctica de explorador y guionista, y la menos conocida hasta ahora, la de fotógrafo.

Esta será la primera ocasión en la que un museo conjunta las diversas prácticas artísticas de B. Traven, al dar cuenta de la vida de quien era también conocido como Ret Marut, Traven Torsvan y Hal Croves, en distintos momentos de su producción artística.

Tres núcleos, divididos por sus travesías, conforman la exposición: su juventud en una Alemania convulsa tras la efímera Revolución de Baviera y la Primera Guerra Mundial, su accidentada llegada a América y su madurez artística en México, con la enorme repercusión mediática de su trabajo a nivel mundial.

B. Traven escribió, entre 1926 y 1960, 12 novelas, a las que sumó cuentos y libros de viaje. Estos trabajos fueron publicados en 40 lenguas con un aproximado de 40 millones de copias. Siete de sus libros más importantes fueron adaptados a películas en Estados Unidos y México.

De acuerdo con el MAM, la última época de su producción, ligada a la industria del cine, se caracterizó por la lucha, hasta el día de su muerte, a favor del derecho a la privacidad y a la libertad individual.

Fue un autor de carácter universal que ganó inmediata popularidad al difundir los temas recurrentes del México posrevolucionario en países como Alemania, Suecia, Holanda, Francia, Italia, Argentina, España, Dinamarca, Estados Unidos y Rusia.

La exposición, que estará abierta hasta el 30 de octubre próximo, fue posible gracias a la apertura del archivo, la colección y la biblioteca que resguardan en la Ciudad de México las herederas de B. Traven: Malú Montes de Oca Luján de Heyman e Irene Pomar Montes de Oca.

De esta forma, se ha llevado a cabo el análisis del proceso creativo del autor por medio de material diverso: 75 libros (incluidas primeras ediciones y traducciones), 183 fotografías, 10 manuscritos, 22 objetos personales, 27 revistas y periódicos y 17 expedientes.

La muestra se complementa con la obra de artistas cercanos a Traven: Franz Wilhelm Seiwert, Hans Schmitz, Federico Canessi, Leopoldo Méndez, Gabriel Figueroa, Tina Modotti y Edward Weston.

Asimismo, se vale de material bibliográfico y fotográfico del Museo Nacional de Antropología, el cual revela la labor de Traven vinculada a la etnografía, la arqueología y la antropología, campos que moldearon la escritura de sus textos.

La exposición, que cuenta con la curaduría de Natalia de la Rosa y la coordinación general de Aysleth Corona, ha sido objeto de una colaboración con la Cineteca Nacional, que programará el ciclo B. Traven a partir del 23 de junio, lo mismo que el Centro de Cultura Digital en septiembre.

Asimismo, en conjunto con la Coordinación Nacional de Literatura, el 21 de junio a en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes se llevará a cabo la mesa redonda En busca de B. Traven, con la participación de Antonio Saborit, Rafael Aviña y José Ángel Leyva.

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Amado Nervo, pilar del Modernismo, a un siglo de su muerte

Sus obras siguientes fueron: “Elevación” (1916), “El estanque de los lotos” (1917) y “Plenitud” (1918). Un año después, el 24 de mayo de 1919, Amado Nervo falleció a los 49 años en Montevideo, Uruguay; su cadáver fue trasladado a México, donde se le rindió un homenaje.

Por Redacción, 2018-05-24 11:27

México, Notimex.-El nombre del connotado poeta y escritor Amado Nervo, quien falleció hace 99 años, es evocado a través de un Festival Cultural que lleva su nombre y se realiza en Nayarit, la tierra natal del autor de “Serenidad”, “Elevación” y “La hermana agua”, entre otras.

Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz, mejor conocido como Amado Nervo, nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad de Tepic, Nayarit. En 1884 asistió a un colegio en Jacona, Michoacán, y después al Seminario Conciliar de Zamora, donde permaneció cinco años, cita su biografía publicada en el portal de Internet “amadonervo.net”.

De acuerdo con sus biógrafos, la familia del poeta era de clase media y tuvo que enfrentar problemas económicos que lo obligaron a dejar sus estudios eclesiásticos, aunque también se considera que sus inclinaciones literarias influenciaron en esta decisión.

Tiempo después se trasladó a la capital del país, donde radicó y comenzó a trabajar en pequeños negocios, al tiempo que se relacionó con personajes del periodismo y las letras. Posteriormente, el poeta comenzó a colaborar en varios periódicos que publicaron sus poemas, cuentos, crónicas, semblanzas y críticas de libros y teatro.

En esta etapa de su vida, el diario “El Imparcial” lo envió a París, Francia, para cubrir la Exposición Universal de fin de Siglo y prolongó su estancia por Europa dos años, en los que entabló una gran amistad con personajes como Rubén Darío (1867-1916) y otros escritores del llamado Modernismo. A partir de ese momento, su obra se vio innegablemente influenciada por Darío, además de dejarse llevar por sus intuiciones y raíces religiosas de la juventud, que inspiraron las publicaciones “Perlas Negras” (1869) y “Místicas” (1898).

El nombre del bardo empezó a hacer ruido en 1895, con la publicación de su primer libro, “El Bachiller”, una novela corta, que de acuerdo a lo que el propio Nervo escribió en una de sus biografías “por lo audaz e imprevisto de su forma, y especialmente por su desenlace, ocasionó en América tal escándalo”, que propició que fuera conocido. A partir del 24 de octubre de 1897, “El mundo” lanzó un suplemento humorístico titulado “El Mundo Cómico”, cuya dirección estuvo a cargo de Nervo.

Desde el 2 de enero de 1898, este suplemento se separó del diario, para ser una publicación independiente que cambió su nombre a “El Cómico”. El poeta optó por seguir los principios y la filosofía del “Parnaso”, grupo que intentó reaccionar contra la poesía utilitaria y declamatoria que se encontraba en boga en aquel periodo, así como contra el romanticismo lírico.

En 1901 conoció, en París, a Ana Cecilia Luisa Dailliez, quien fue el amor de su vida y con quien vivió hasta la muerte de ella, acaecida en 1912. El sitio web “biografiasyvidas.com” señala que la muerte de Ana fue un golpe muy doloroso en la vida de Nervo, del cual se valió para escribir los versos “La amada inmóvil”, obra que vio la luz hasta después de la muerte del autor. El siguiente periodo escribió la obra “Poemas” (1901), a la que le siguieron “El Éxodo y las flores del camino”, “Hermana agua” y “Lira heroica”.

“Los jardines interiores ” cerró este ciclo en el que Nervo mostró un estilo depurado a la hora de escribir, acompañado de una gran preocupación por perfeccionar la forma de la estrofa y de la escritura. A su regreso a México, luego de años de cultivar su pasión por las letras, siguió colaborando para diferentes periódicos y publicó algunos libros, además de desempeñarse como profesor de español, historia y literatura en la Escuela Nacional Preparatoria.

En 1906 fungió como diplomático mexicano en Argentina y Uruguay, con lo que inició su carrera política, que concluyó cuando fue designado secretario segundo de la Legación de México en España. En 1918 recibió el cargo de Ministro Plenipotenciario de Argentina y Uruguay, y conoció al notable escritor y periodista Juan Zorrilla San Martín (1855-1931), quien influyó de manera decisiva en el acercamiento que Nervo tuvo con la iglesia católica en los últimos días de su vida.

Sus obras siguientes fueron: “Elevación” (1916), “El estanque de los lotos” (1917) y “Plenitud” (1918). Un año después, el 24 de mayo de 1919, Amado Nervo falleció a los 49 años en Montevideo, Uruguay; su cadáver fue trasladado a México, donde se le rindió un homenaje sin precedente. Posteriormente, fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.

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Gabriel Vargas, célebre historietista mexicano, falleció hace 8 años

Gabriel Vargas Bernal nació en Tulancingo, Hidalgo, el 5 de febrero de 1915, publicó más de tres mil capítulos desde 1948, cuando apareció por primera ocasión su célebre publicación “La familia Burrón”.

Por Redacción, 2018-05-24 11:14

México, Notimex.-Considerado entre los cuatro mejores sociólogos contemporáneos del mundo, por retratar la sociedad mexicana a través de su historieta “La familia Burrón” (1948-2009), el mexicano Gabriel Vargas fue un caricaturista con obra prolífica.

Gabriel Vargas Bernal nació en Tulancingo, Hidalgo, el 5 de febrero de 1915, publicó más de tres mil capítulos desde 1948, cuando apareció por primera ocasión su célebre publicación “La familia Burrón”. En su juventud creó una historieta llamada los “Súper locos”, donde nacieron los personajes “Jilemón Metralla” y “Bomba”; luego, en 1948, aceptó el reto de un amigo de dar vida a una revista, con una mujer como personaje central.

Fue así como apareció en las páginas de la revista “Pepín” la historieta “El Señor Burrón o vida de Perro”, primera de una serie que le daría fama y popularidad, cuyos personajes eran la exniña rica “Doña Borola Tacuche”, su esposo, el peluquero “Regino Burrón”, entre otros. El portal “tebeosfera.com” reporta que tal fue su popularidad, que en 1952 comenzó a publicarse bajo su propio título, en la revista “La Familia Burrón”, cuaderno de 34 páginas a todo color.

La obra en su conjunto retrataba la sociedad mexicana de su tiempo, la vida de la vecindad en la gran urbe y la lucha de los pobres por salir adelante. Vargas recreó en sus personajes a los tipos mexicanos rurales o urbanos típicos campesinos, caciques, funcionarios, rateros, niños, etcétera, para, después, incorporar personajes con intereses nuevos; por ejemplo, “Borola” se convirtió en defensora de los derechos de las mujeres.

Para sus historietas, Gabriel Vargas usaba un florido lenguaje popular que no dio cobijo a groserías, algo de lo que su autor se jactaba; entre las expresiones populares que se acuñaron en sus trazos se encuentran: “A mover el bigote”, “Está de rechupete”, “Está bien chipocludo”. Además de realizar una crítica social, en estas historietas también fueron invitados personajes fantásticos: extraterrestres, animales parlantes, brujas, demonios y hasta vampiros.

En 1978, el humorista gráfico fundó su propia editorial y continuó publicando su serie, en la cual siguió trabajando, hasta que en agosto 2009 publicó su último episodio, el número 1,616. Según Rafael Barajas (El Fisgón): “Si se cuentan los capítulos aparecidos en las dos ediciones, la primera a partir de los años 40 y la segunda en los años 70, hay más de tres mil historias de la familia Burrón”, cita extraída del sitio “ciudadanía-express.com”.

En 1983, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo de México en caricatura por su trabajo realizado en Editorial Panamericana, en 2003 recibió el Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares. En 2007, fue premiado con un reconocimiento por parte del gobierno de la Ciudad de México como “Ciudadano Distinguido”; dos años después, en 2009, recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Hidalgo, su estado natal.

Lamentablemente, el 25 de mayo de 2010, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), informó que Gabriel Vargas Bernal falleció en su casa, en el centro de la capital.

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Novelista Fred Vargas recibe premio Princesa de las Letras 2018

“Su escritura combina la intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés”, señaló el fallo.

Por Redacción, 2018-05-24 10:16

México.-Renovadora de la novela policial, la escritora francesa Fred Vargas fue galardonada este jueves en España con el premio Princesa de Asturias de las Letras, por una obra que aúna “la intriga, la acción y la reflexión”.

“En su obra narrativa destaca la originalidad de sus tramas, la ironía con la que describe a sus personajes, la profunda carga cultural y la desbordante imaginación, que abre al lector horizontes literarios inéditos”, anunció el presidente del jurado, el presidente de la Real Academia Española (RAE) Darío Villanueva, en Oviedo.

“Su escritura combina la intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés”, señaló el fallo, que ensalzó a Vargas por lograr “la revitalización de un género, la novela de intriga, (…) hasta componer una obra de proyección universal”.

Nacida en París en junio de 1957 como Frédérique Audoin-Rouzeau, esta arqueozoóloga y medievalista francesa que adoptó el seudónimo de Fred Vargas es conocida también por haber sido una de las personalidades que defendieron a ultranza al exmilitante italiano de ultraizquierda Cesare Battisti.

Battisti fue condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro homicidios perpetrados en la década de 1970, pero negando los hechos, escapó y pasó unos 30 años fugitivo entre México y Francia, donde desarrolló una exitosa carrera como escritor de novelas policiales.

Vargas y otros intelectuales se opusieron a una extradición de Battisti de Francia a Italia a la que era proclive el entonces presidente Jacques Chirac. Finalmente el escritor escapó con identidad falsa en 2004 a Brasil, donde fue detenido el año pasado por presunta evasión de divisas y lavado de dinero.

La escritora francesa, que ha conocido el mayor éxito por su serie de libros protagonizada por el comisario Jean-Baptiste Adamsberg, publicó su primera novela policíaca “Les Jeux de l’amour et de la mort” en la década de 1980, combinando la escritura con su trabajo arqueológico.

Desde entonces, esta escritora que asumió su seudónimo en homenaje a María Vargas, el personaje de Ava Gardner en la película “La condesa descalza” (1954), ha editado numerosas novelas, muchas de ellas adaptadas al cine y la televisión y que le han merecido varios premios.

El premio Princesa de Asturias de las Letras fue adjudicado en 2017 al polaco Adam Zagajewski, uno de los más populares poetas contemporáneos de su país.

Este galardón ha reconocido en el pasado a escritores como Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Paul Auster o el recién fallecido Philip Roth.

El premio de las Letras es el quinto de los ocho que cada año, desde 1981, concede la fundación, y que son considerados los Nobel del mundo iberoamericano.

Dotados con 56 mil dólares y una escultura creada por Joan Miró, distinguen a personas o instituciones relevantes en diversos ámbitos.

En esta edición, se adjudicaron ya galardones al cineasta estadounidense Martin Scorsese en Artes, la periodista mexicana Alma Guillermoprieto en Comunicación y Humanidades, la keniana Amref Health Africa en Cooperación Internacional y los alpinistas italiano Reinhold Messner y polaco Krzysztof Wielicki en Deportes.

Los premios se entregan en octubre en una ceremonia en Oviedo, sede de la Fundación Princesa de Asturias, que toma su nombre del título de la heredera al trono de España, la princesa Leonor.