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¿Expresidentes de EU eran enfermos mentales como Donald Trump?

Donald Trump no es el primer presidente en ser calificado como mentalmente inestable por sus enemigos políticos.

Por Redacción, 2019-04-20 12:38

Agencias.- Donald Trump no es el primer presidente en ser calificado como mentalmente inestable por sus enemigos políticos. Pero algunos de sus predecesores sí tuvieron problemas de salud mental, como ansiedad social, trastorno bipolar e incluso psicopatía.

En el verano de 1776, la Guerra de la Independencia de Estados Unidos iba tan mal para los rebeldes que aparentemente George Washington intentó suicidarse.

Según el biógrafo Ron Chernow, cuando los milicianos huyeron presa del pánico en Kip’s Bay, Manhattan, el comandante de 44 años de edad entró en un estado catatónico.

Washington se quedó sentado sobre su caballo mirando al espacio mientras docenas de soldados británicos lo atacaban en un campo de maíz.

Los futuros ayudantes del que luego sería el primer presidente de Estados Unidos agarraron las riendas de su montura y con dificultades lograron llevarlo a un lugar seguro.

Uno de sus generales, Natanael Greene, dijo más tarde que Washington estaba «tan molesto por la conducta infame de sus tropas que buscó la muerte en lugar de la vida».

La presunta crisis nerviosa de Washington ilustra cómo incluso hasta los grandes líderes pueden bloquearse bajo presión.

Casi dos siglos y medio, el estado mental de su descendiente político se encuentra bajo un examen algo menos indulgente.

La psiquiatría presidencial ha estado de moda desde que Donald Trump entró en la Casa Blanca.

Donald Trump no es el primer presidente estadounidense en ser cuestionado por su salud mental.

Pero Trump, quien sostiene que es «un genio muy estable», no es ni mucho menos el primer líder de Estados Unidos al que califican como lunático.

John Adams, el segundo presidente del país, fue descrito por su archirrival Thomas Jefferson como «absolutamente loco por momentos».

El Philadelphia Aurora, periódico del partido de Jefferson, dijo de Adams que era «un hombre despojado de sus sentidos».

Theodore Roosevelt «pasaría a la historia como uno de los ejemplos psicológicos más ilustres de la distorsión de procesos mentales conscientes», según el contemporáneo Journal of Abnormal Psychology.

«Su mente está hecha pedazos… su neurosis puede terminar en un colapso nervioso, o una obsesión aguda», decía el historiador estadounidense Henry Adams, cuando Roosevelt hacía campaña en 1912.

John Adams fue descrito por su archirrival Thomas Jefferson como «absolutamente loco por momentos».

Después de que Woodrow Wilson sufriera un derrame cerebral, sus críticos afirmaron que la Casa Blanca se había convertido en un manicomio, señalando los barrotes instalados en algunas ventanas del primer piso de la mansión presidencial.

Pero, como lo relata John Milton Cooper en su biografía de Wilson, esos barrotes se instalaron durante la presidencia de Teddy Roosevelt para evitar que sus hijos pequeños rompieran las ventanas con sus pelotas de béisbol.

Sin embargo, según un análisis psiquiátrico de los primeros 37 comandantes en jefe, Adams, Roosevelt y Wilson sí tenían problemas reales de salud mental.

El estudio realizado en 2006 estimó que el 49% de los presidentes sufría de una enfermedad mental en algún momento de su vida (una cifra que, según los investigadores, está en línea con las tasas nacionales).

El 27% de ellos se vieron afectados mientras estaban en el cargo.

Uno de cada cuatro de ellos cumplía con los criterios de diagnóstico de la depresión, incluidos Woodrow Wilson y James Madison, dijo el equipo del Centro Médico de la Universidad de Duke en Carolina del Norte.

También concluyeron que Teddy Roosevelt y John Adams tenían trastorno bipolar, mientras que Thomas Jefferson y Ulysses Grant sufrían el trastorno de ansiedad social.

«Las presiones de un trabajo como ese pueden desencadenar problemas que hayan estado latentes», dijo el profesor Jonathan Davidson, quien lideró el estudio.

Woodrow Wilson sufrió su derrame cerebral en 1919 durante una pelea -destinada al fracaso- para que se aprobara el Tratado de Versalles.

Lo dejó incapacitado y afectado por depresión y paranoia hasta el final de su presidencia, en 1921.

La primera dama, Edith Wilson, prácticamente dirigía la Casa Blanca, en lo que los opositores llamaron el «gobierno por enagua».

Cuando Wilson dejó el cargo, dijo un reportero, era un tímido y «destrozado remanente del hombre» que alguna vez había sido.

Se cree que otras dos presidencias fueron destruidas por la depresión clínica.

Según el profesor Davidson, un trastorno depresivo importante dejó a Calvin Coolidge y a Franklin Pierce incapaces como líderes después de que murieran sus hijos.

Pierce sufrió una horrible tragedia justo antes de su toma de posesión en 1853. El decimocuarto presidente, su esposa Jane y su hijo Benjamin estaban en un tren que se descarriló cerca de Andover, Massachusetts.

El carruaje cayó por un terraplén y Benjamin, de 11 años, murió al instante. Era el único hijo de los Pierce, que ya habían perdido otros dos niños.

«Cómo podré reunir el valor para todos los deberes que tengo ante mí, es difícil saberlo», le escribió el presidente demócrata a su secretario de guerra, Jefferson Davis.

El profesor Davidson dice que el tormento interno de Pierce lo llevó a renunciar a cualquier papel ejecutivo real mientras la nación se dirigía hacia la guerra civil.

Se cree que la pena de Pierce, junto con el estrés de presidir un país que estaba a punto de destrozarse, exacerbó su prolongado abuso del alcohol.

Murió de enfermedades relacionadas con insuficiencia hepática, según su biógrafo Michael F. Holt.

Por su parte, Coolidge asumió el cargo como un líder optimista y enérgico.

Pero en el verano de 1924, su hijo de 16 años, Calvin Jr, fue a jugar a la cancha de tenis de la Casa Blanca, vistiendo unas zapatillas sin calcetines.

El niño se hizo una ampolla en un dedo del pie, que se infectó, y murió de envenenamiento de la sangre.

Según la biografía de Amity Shales, Coolidge se culpó a sí mismo por la muerte del adolescente.

«Cada vez que miro por la ventana», decía el presidente, «siempre veo a mi hijo jugando al tenis en esa cancha».

Su comportamiento se volvió cada vez más errático y explotaba ante invitados, ayudantes y familiares.

Durante una cena en la Casa Blanca, se fijó en un retrato del presidente John Quincy Adams, señalando que su cabeza parecía demasiado brillante.

Coolidge ordenó a un sirviente que frotara un trapo en las cenizas de la chimenea, subiera una escalera y lo frotara en el cuadro para oscurecer la cabeza de Adams.

(John Quincy Adams también sufría depresión y solía andar deprimido por la Casa Blanca, jugando al billar e irritando a su esposa británica, según una biografía de Harlow Giles Unger).

Coolidge prácticamente se retiró de la vida política. Lo más preocupante fue que ignoró las alarmas económicas un año antes del desplome de Wall Street en 1929.

En su autobiografía, el 30º presidente escribió: «Cuando ella (mi hija) se fue, el poder y la gloria de la presidencia se fueron con ella».

Otros presidentes fueron capaces de recuperarse de una pérdida.

Theodore Roosevelt luchó contra una depresión severa al principio de su carrera política, después de la muerte de su joven esposa en el Día de San Valentín de 1884.

Se fue un par de años a la zona de los Badlands, en Dakota, donde construyó un rancho, cazó búfalos, arrestó ladrones y mató a un pistolero en una cantina.

Abraham Lincoln fue propenso a la melancolía a lo largo de su vida, según el biógrafo David Herbert Donald.

En 1841 en Springfield, Illinois, mientras se desempeñaba como legislador estatal, Lincoln rompió su compromiso con Mary Todd (aunque finalmente se casaron) y se hundió en una profunda depresión.

Un amigo lo puso bajo vigilancia, sacando las navajas y cuchillas de afeitar de su habitación.

En la capital del estado se rumoreaba que se había vuelto loco.

Dada su disposición a la depresión, sus ayudantes debieron temer cómo lidiaría en plena Guerra Civil estadounidense con la muerte de su hijo de 11 años, Willie, probablemente de fiebre tifoidea, en la Casa Blanca en febrero de 1862.

Más tarde ese mismo año, después de otra derrota humillante, esta vez en la Segunda Batalla de Bull Run, Lincoln le dijo a su gabinete que se sentía casi listo para ahorcarse, según la biografía de Donald.

Pero a pesar de su dolor, el 16º presidente logró mantenerse y mantener al país unido también.

Un estudio realizado en 2012 por psicólogos de la Universidad de Emory en Georgia encontró que varios presidentes exhibían rasgos psicopáticos, entre ellos Bill Clinton.

Los dos considerados los más psicopáticos eran Lyndon Baines Johnson (LBJ) y Andrew Jackson, el héroe de Trump.

Los atributos psicopáticos fueron identificados por el equipo de Emory como carisma superficial, egocentrismo, deshonestidad, insensibilidad, control de impulsos deficiente e intrepidez.

La investigación cubrió a todos los presidentes, excepto al actual y a Barack Obama.

Johnson, por ejemplo, tenía un ego del tamaño de su estado natal de Texas.

Robó descaradamente su elección en el Senado de 1948, luego hizo una broma aún más descarada al respecto, según la biografía de varios volúmenes de Robert Caro.

A LBJ no le importó poner la mano encima de la falda de otra mujer mientras su esposa, Lady Bird, estaba sentada a su lado.

Le gustaba humillar a los subalternos convocándolos a tomar un dictado mientras orinaba en un lavabo o defecaba en un inodoro.

Andrew Jackson es recordado hoy más por su crueldad que por el envidiable logro de ser el único presidente en pagar la deuda nacional.

Y la reputación de Bill Clinton, por supuesto, quedó destrozada por su impulsividad sexual.

Algunos presidentes han manejado las tensiones de la Oficina Oval menos bien que otros.

Ya como vicepresidente, Richard Nixon tomaba medicamentos para la ansiedad y la depresión, junto con pastillas para dormir que ingería con alcohol.

La biografía de John A. Farrell detalla cómo el inestable líder del Watergate bebió excesivamente durante su turbulenta presidencia.

Henry Kissinger, su principal diplomático, dijo una vez que Nixon no pudo recibir una llamada del primer ministro británico durante una crisis en Medio Oriente porque estaba «cargado».

Su psicoterapeuta, el doctor Arnold Hutschnecker, fue el único profesional de salud mental que se sabe ha tratado a un presidente en la Casa Blanca.

Dijo que Nixon tenía «buena parte de los síntomas neuróticos».

Entonces, ¿Trump está mentalmente enfermo?

El diagnóstico del profesor Davidson es que no. Cita el debate entre los psiquiatras a nivel internacional sobre si el narcisismo, un rasgo tan frecuentemente atribuido al actual presidente, es un trastorno de personalidad.

Pero Nassir Ghaemi, autor de A First-Rate Madness: Uncovering the Links Between Leadership and Mental Illness(«Una locura de primer orden: descubriendo los vínculos entre el liderazgo y las enfermedades mentales»), cree que el presidente Trump tiene «síntomas obsesivos clásicos».

El profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts en Boston dice: «No duerme mucho. Tiene un nivel de energía física muy alto».

«Es muy impulsivo con el gasto, sexualmente impulsivo, no puede concentrarse».

La presidencia de Trump, se nos dice tan a menudo, está rompiendo normas históricas.

Pero las extrañas y problemáticas vidas de los anteriores comandantes en jefe parecen plantear la cuestión: ¿qué es normal?

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Fallece Jacques Diouf, director de la FAO durante 18 años

Diouf, que abandonó la agencia en 2011 tras completar tres mandatos de seis años, recibió numerosos elogios por parte de gobiernos de todo el mundo.

Por Redacción, 2019-08-18 11:44

México,Notimex.-Jacques Diouf, exdirector de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), falleció a los 81 años, anunció el presidente senegalés Macky Sall el sábado, describiéndolo como «uno de los hijos más valerosos de Senegal».

Diouf, que también fue embajador de su país ante Naciones Unidas, murió en Francia tras una larga enfermedad, dijo su familia, citada por medios senegaleses. El diplomático había dirigido la FAO durante 18 años, entre 1994 y 2011.

«Senegal ha perdido a uno de sus hijos más valerosos con la muerte de nuestro compatriota Jacques Diouf», afirmó Macky Sall en Twitter.

Diouf, que abandonó la agencia en 2011 tras completar tres mandatos de seis años, recibió numerosos elogios por parte de gobiernos de todo el mundo, pero también críticas parte de quienes consideraban que convirtió la FAO en un organismo demasiado centralizado y ineficiente.

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Incendio acaba con barrio de Bangladesh; deja 50 mil personas sin hogar

En lo que va de este año, al menos 100 personas han muerto en incendios en la capital y la zona metropolitana de la ciudad

Por Redacción, 2019-08-18 11:37

México, Notimex.-Al menos 50 mil personas del barrio de Chalantika de Mirpur, en el oeste de esta capital, quedaron sin hogar por un devastador incendio, que destruyó más de 15 mil viviendas, al parecer por la conexión ilegal de tuberías de plástico para el suministro de gas, informaron hoy fuentes oficiales.

«Varias personas resultaron heridas y nadie murió en el incendio, pero miles de personas quedaron sin hogar», confirmó este domingo Rezaul Karim, director asistente del Servicio de Bomberos y Defensa Civil de Bangladesh, un día después de ser extinguido el fuego.

En declaraciones a la prensa, el funcionario indicó los bomberos tardaron más de seis horas en apagar las llamas, que arrasaron prácticamente el barrio marginal de Chalantika de Mirpur, debido a que la mayoría de las viviendas eran de hojalata y plástico, lo que ayudó a que el fuego se extendiera rápido.

La edición electrónica del The Daily Star informó este domingo que de acuerdo con las primeras investigaciones, el fuego fue causado por la presencia de conexiones ilegales de gas con mangueras de plástico, disipando las múltiples versiones sobre sus causas, desde cortocircuitos, hasta un acto de sabotaje.

«Encontramos conexiones ilegales de gas en el barrio… El gas se suministró a través de tuberías de plástico. Las tuberías de plástico se derritieron con el calor, liberando el gas y ayudando a que el fuego se propagara más rápido a las viviendas adyacentes», explicó Karim, al diario bangalí.

Abdullah Al Amin, propietario de una farmacia local, dijo que todo el barrio tenía las conexiones ilegales de gas corriendo a través de tuberías de plástico, en lugar de las de metal, además de que muchos habitantes usaban cilindros de gas, que explotaron durante el incendio para empeorar las cosas.

The Daily Star destacó que contactó, sin repuesta, varias veces por teléfono con el director gerente de Titas Gas, Mir Mashiur Rahman, para investigar la situación de las tuberías, pero no respondió.

El responsable de Servicio de Bomberos Daca confirmó que alrededor de 100 personas sufrieron heridas leves mientras escapaban del incendio y que no hubo víctimas fatales, gracias a que la mayoría de las viviendas estaban solas, debido a las festividades musulmanes del Eid al-Adha (Fiesta del sacrificio).

«La mayoría de las familias fueron a sus pueblos de origen para celebrar Eid al-Adha. Muchos volvieron a buscar cenizas donde alguna vez estuvieron sus hogares», dijo Karim.

De acuerdo con el funcionario, la mayoría de los habitantes del devastado barrio pasaron la noche en la calle y en un espacio abierto de las oficinas del Departamento de Obras Públicas (PWD), que se encuentra cerca de Chalantika de Mirpur.

En lo que va de este año, al menos 100 personas han muerto en incendios en la capital y la zona metropolitana de la ciudad. En febrero, más de 70 personas murieron cuando un incendio masivo arrasó varios edificios de apartamentos, algunos utilizados como depósitos de productos químicos.

En junio de 2010, un incendio en el vecindario cercano de Nimtoli, uno de los distritos más densamente poblados de la capital, provocó la muerte de al menos 123 personas, mientras que en noviembre de 2012, 111 trabajadores de una fábrica de ropa de Daca perdieron la vida por un incendio, que resultó fue un acto de sabotaje.

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Manifestantes en Hong Kong desafían a Beijin; alistan multitudinarias

Las manifestaciones que comenzaron el 9 de junio en oposición a un proyecto de ley que permitiría las extradiciones a China, pero que se han transformado en un intento más amplio para revertir una caída en las libertades democráticas en Hong Kong.

Por Redacción, 2019-08-18 10:01

México, Notimex.-Los manifestantes prodemocracia de Hong Kong esperan reunir la tarde de este domingo a una gran multitud en un intento por demostrar a los líderes de la ciudad que su movimiento es fuerte a pesar de las advertencias cada vez más severas de Beijing.

Once semanas de manifestaciones han sumido al centro financiero internacional en una crisis y China continental ha tomado un tono cada vez más duro, al calificar las acciones de los manifestantes de violentas a «terrorismo».

En las pasadas protestas han surgido enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, pero el movimiento ha ganado pocas concesiones de Beijing o del liderazgo no elegido de la ciudad.

El martes pasado, los manifestantes impidieron que los pasajeros abordaran los vuelos en el aeropuerto de la ciudad y luego atacaron a dos hombres a los que acusaron de ser espías chinos, destacó Channel News Asia.

En tanto, China aprovechó la violencia y los medios estatales produjeron una avalancha de artículos, fotos y videos condenatorios.

Los medios estatales también publicaron imágenes de personal militar y vehículos blindados a través de la frontera en Shenzhen, lo que apunta un posible envío de tropas, lo que según analistas sería un desastre económico y de reputación para China.

La reuniónn masiva de este domingo fue anunciada como una protesta no violenta, organizada por el Frente de Derechos Humanos Civiles, un grupo que evita los enfrentamientos con la policía y fue la fuerza impulsora de manifestaciones récord en junio y julio que vieron cientos de miles de La gente sale a la calle.

La víspera, miles de profesores marcharon en Hong Kong en apoyo a las manifestaciones prodemócratas y para denunciar la brutalidad policial contra los estudiantes que protestaban contra la ley de extradición, en el marco de la undécima semana de movilizaciones.

Desafiando las lluvias, alrededor de 22 mil maestros, según los organizadores, caminaron hacia la residencia de la jefa ejecutiva de la ciudad, Carrie Lam, al grito de “protejamos a la próxima generación de estudiantes”, “los profesores caminan junto a ellos”, y “escuchen las demandas del pueblo”.

El diputado y director del Sindicato de Profesores Profesionales de Hong Kong, Ip Kin-yuen, quien organizó la marcha, criticó a la policía por su mano dura contra los jóvenes en las protestas y al gobierno por no tomar medidas respecto a las demandas de los manifestantes.

Los maestros son el último sector de la sociedad en sumarse a las manifestaciones generalizadas que han sacudido Hong Kong desde principios de junio pasado, según el diario local South China Morning Post.

Al igual que en las semanas anteriores, los manifestantes exigieron la retirada definitiva del proyecto de ley de extradición que permitiría a Hong Kong entregar a prófugos a los territorios con los que no tiene acuerdos formales en esa materia, como Taiwán, Macao y la China continental.

La mayoría de las protestas han sido pacíficas, pero al caer la noche, grupos marginales a menudo se han enfrentado con la policía, como fue el caso este sábado cuando un pequeño grupo de inconformes lanzó huevos y apuntaron con punteros láser a los agentes en la comisaría de Mong Kok, en el distrito de Kowloon.

Las manifestaciones que comenzaron el 9 de junio en oposición a un proyecto de ley que permitiría las extradiciones a China, pero que se han transformado en un intento más amplio para revertir una caída en las libertades democráticas en Hong Kong.

A pesar que el gobierno dio el proyecto por «muerto», las protestas continúan exigiendo que la iniciativa sea completamente abandonada y que las autoridades de Hong Kong implementen el sufragio universal y retiren las acusaciones penales contra los manifestantes.