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Fallece Gabriel Okara, poeta y escritor nigeriano a los 97 años

Durante su carrera, Okara recibió varios premios, entre ellos el Premio de Poesía de la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones).

Por Redacción, 2019-03-26 12:00

México.-Uno de los grandes nombres de la literatura del África anglófona, el poeta y escritor nigeriano Gabriel Okara, falleció este domingo en su casa, en la localidad de Yenagoa (sur de Nigeria), a la edad de 97 años, informó su familia.

El que fuera considerado el primer poeta modernista de esa región ocupó durante gran parte de su vida la presidencia de la Asociación de Autores Nigerianos (ANA, en inglés) y plasmó, tanto en su prosa como en su poesía, las tradiciones y el folclore de las etnias nigerianas.

«Nos entristece la noticia, pero nos consuela que haya dejado un noble legado. Através de sus logros literarios, Okara puso al estado de Bayelsa -que acoge la localidad donde nació y murió- en el mapa de la excelencia literaria», destacó hoy la ANA en declaraciones divulgadas por los medios locales.

Entre las obras del autor, destacan su novela experimental «The Voice» («La Voz»), publicada en 1964; y su multipremiada obra poética, reunida en los poemarios «The Fisherman’s Invocation» («La invocación del pescador»), de 1978; y «The Dreamer, His Vision» («El soñador, su visión»), de 2005.

Según la editora de una antología de sus poemas, Brenda Marie Osbey, «es con la publicación del primer poema de Gabriel Okara cuando se puede decir que la literatura nigeriana y la poesía africana moderna en inglés realmente comenzaron».

El recientemente reelegido presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, lamentó la pérdida del escritor en un comunicado en el que ofreció sus «condolencias sinceras a la familia Okara, al gobierno y a los habitantes del estado de Bayelsa, a la comunidad literaria y a todos los que bebieron de la fuente de conocimiento del autor».

Nacido el 24 de abril de 1921, el autor estudió en la Universidad Yaba Higher de Lagos.

Después, intentó enrolarse en la Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force) durante la Segunda Guerra Mundial, pero no llegó a completar el entrenamiento de piloto.

Sí acabó trabajando para la British Overseas Airway Corporation, la primera compañía aérea pública de Reino Unido y predecesora de British Airways.

A partir de 1945, ejerció durante nueve años como encuadernador de libros para la editorial estatal de la Nigeria aún colonial, donde empezó a escribir.

Allí tradujo al inglés poesía escrita en la lengua indígena ijaw, predominante en el sur del país, y escribió guiones para la radio oficialista, antes de estudiar periodismo en 1949 en la Universidad Northwestern (EU).

Durante su carrera, Okara recibió varios premios, entre ellos el Premio de Poesía de la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones).

En su honor, las autoridades del estado nigeriano de Bayelsa han bautizado con su nombre varias bibliotecas y centros culturales locales.
akc

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Cráneo de Jabalí, recopilación de poemas sobre amor, erotismo y religión

El narrador y poeta, Sergio García Díaz, afirma que su trabajo literario tiene que ver con lo místico y lo profano.

Por Redacción, 2019-09-22 13:03

México, (Notimex).— Este viernes el escritor capitalino Sergio García Díaz presentó en el Centro de Creación Literaria «Xavier Villaurrutia», Cráneo de Jabalí, una selección de poemas escogidos a partir de 10 obras que el autor ha escrito sobre el amor, erotismo y religión.

“Fueron escritos con un lenguaje cotidiano, de manera natural, que tienen que ver con lo místico y lo profano, en esa frontera. Fue difícil seleccionar qué poemas entrarían y cuáles no, por eso yo no lo quise hacer y se lo dejé al editor”, expuso.

En entrevista con Notimex, el narrador y poeta mencionó que este compendio, que incluye más de 90 poemas en más de 230 páginas, del cual ya se encuentra lista una segunda edición, se debió a que algunos de sus primeros libros sobre este género están agotados, y es difícil volverlos a publicar.

En su oportunidad el editor del libro, Andrés Cisneros, explicó que desde hace tres años comenzó a darle forma a Cráneo de Jabalí, tras un análisis de todos los textos, obra que en su conjunto alcanzó registros importantes de lo que llamó “una poesía conurbada”.

Detalló que la variedad de los poemas en la obra del autor fue importante para hacer la selección, debido a que “me gusta detectar en cada libro dónde están los giros, los engranes que van cambiando al poeta. Ese fue el eje: mostrar las variables de Sergio al escribir; no fue difícil, sino placentero”.

Por su parte el narrador y tallerista, Jorge Arturo Borja, manifestó que detrás de cada libro de García Díaz se demuestra su calidad indiscutible.

«A su condición de activista, líder estudiantil, historiador, catedrático, promotor cultural, militante de las artes plásticas y erotómano, suma Sergio la de poeta proteico, es decir, de un autor que cuenta con diversos registros, alguien que por sus recursos y diversidad de estilos, bien pudiera utilizar distintos heterónimos, sin que se pudiera deducir en los textos, un mismo origen», expuso.

Sergio García Díaz consideró, en tanto, que en el país existen bastantes lectores de poesía, y su libro Backstage II es el que más piden los jóvenes, «ya que trata de temas de ciencia vistos desde la poesía, otra forma de interpretarla, lo que lo hace muy atractivo para quienes están estudiando física, química o matemáticas», dijo.

Adelantó que existe la posibilidad de que Cráneo de Jabalí sea presentado en el Festival Internacional de Poesía en Santiago de Chile, que se realizará del 3 al 6 de octubre próximos, en el que participarán 110 poetas de 20 nacionalidades.

El escritor mexicano también se encuentra trabajando una antología de poemas ilustrados, con un tiraje corto, la cual estaría lista entre finales de este año y principios del próximo.

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David Huerta: «en México se lee más poesía de lo que se cree»

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

Por Redacción, 2019-09-18 13:28

México, (EFE).- Las incursiones al Centro Histórico de Ciudad de México del poeta David Huerta, ganador del Premio Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2019, le han persuadido de que en México se lee más poesía de lo que se cree, aunque acepta que al país le hace falta adentrarse más en ese género.

«Son libros que cuestan cinco o diez pesos (unos 26 o 52 centavos de dólar) que uno puede comprar, sobre todo, en el Centro Histórico. No están en el circuito comercial exactamente y alguien dirá que eso no es poesía, que es poesía mala, pero se leen», dijo este miércoles a Efe el también ensayista y editor mexicano.

Recordó que algunos autores de esos libros son Antonio Plaza (1833-1882), Juan de Dios Peza (1852-1910) o Guillermo Aguirre y Fierro (1887-1949), «autor de uno de los poemas más famosos de la poesía mexicana, ‘El Brindis del bohemio’, y se leen esos poemas, por supuesto que se leen».

Huerta (Ciudad de México, 1949) detalló que otros libros forman parte del comercio informal como «El Tesoro del declamador» o «El álbum de oro de la poesía mexicana», que se consiguen en las librerías que ofertan libros viejos en la centro de la capital.

Pese a ello, asegura que a México, en general, le hace falta leer poesía «aunque se lee más poesía de la que se cree».

«Hay un malentendido que me parece un poco grotesco y tonto. Si los libros de poesía no están en el circuito de la compraventa, entonces dicen que no se lee poesía. Pero ¿quién les dijo eso? ¿por qué leer poesía o el conocimiento o curiosidad está sujeta o unida al circuito comercial», cuestionó.

Dijo que para él hay algo muy sencillo de explicar «y yo lo he comprobado, más o menos, a lo largo de mi vida, y es que en las casas mexicanas hay libros de poesía desde hace varias generaciones y la gente lee sus poemas».

La poesía siempre es vigente y siempre ha sido útil

Huerta, quien hace dos semanas fue nombrado ganador del Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2019, señaló que la poesía «siempre es vigente y siempre ha sido útil, aunque no pertenece al círculo de las grandes empresas de consumo masivo de entretenimiento».

Dijo que eso no significa que «aun siendo relativamente minoritario (el circulo de lectores), no tenga un gran peso a la larga en la historia de las comunidades».

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

El autor, uno de los referentes de la poesía mexicana contemporánea, explicó que en la vida cotidiana hay muchas formas en nuestras comunicaciones que vienen de la poesía. «Cuando decimos ‘Ardió Troya’ somos homéricos y cuando decimos ‘Cómo pasa el tiempo’ somos virgilianos», dijo.

«Ahí está la utilidad de la poesía; está al servicio de nuestras comunicaciones a largo plazo. Pero también hay que decir que la poesía sirve cuando uno entra en contacto con ella para poder vivir lo que yo ya llamo la soledad de nuestra mente», manifestó.

Aseveró que «pocas expresiones, obras, quehaceres y tareas humanas consiguen llegar tan lejos como los buenos poemas, tan lejos en las posibilidades de algo tan singularmente humano como el lenguaje articulado».

«Por eso cuando decimos ‘Será del año la estación florida’ o ‘Cómo te deslizas, edad mía’ estamos escribiendo, hablando, leyendo y pensando de otra manera», explicó Huerta en una distendida plática en el Café Centro de la popular colonia Nápoles de la capital mexicana.

El oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente

David, hijo del poeta Efraín Huerta y de la destacada feminista Mireya Bravo, explicó que «la poesía no es solamente algo que se hace, como poner una palabra detrás de la otra en la computadora o en la hoja en blanco, sino es aprender a vivir de una manera que yo llamo vivir con los ojos y los sentidos abiertos».

De acuerdo con el autor, «el oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente» y persigue el mismo objetivo que el filólogo y el lingüista: satisfacer «una curiosidad enorme por cómo funciona el lenguaje y cómo podemos hacer que funcione de una manera más plena».

«El oficio del poeta consiste en una exploración constante de las posibilidades del lenguaje», apuntó.

El autor de «Cuaderno de noviembre» (1976), «Huellas del civilizado» (1977), «Versión» (1978), «Los objetos están más cerca de lo que aparentan» (1990), «La sombra de los perros» (1996), «La música de lo que pasa» (1997) y «El azul en la flama» (2002), dijo no saber si la riqueza del lenguaje «es infinita, pero es enorme, muchísimo más allá de lo que todos los días podemos discernir».

La poesía tiene el poder de hacernos cambiar

«Uno no es la misma persona antes de leer a César Vallejo que después de haberlo leído; algo cambia y uno le toca descubrir qué es, a menos que tengamos una sensibilidad tan maltratada que no nos cambie nada», afirmó.

Dijo que ese poder de la poesía «es un poder metamórfico» que calificó de «absolutamente extraordinario», similar a muchas otras experiencias estéticas como las de los directores de cine o escritores.

«(Esas prácticas) tienen un ingrediente poético. No digo que sea mágico, pero especialmente entre quienes están encargados de esa tarea, poetas y artistas en general, pueden operar esas metamorfosis porque esa es la tarea del arte, cambiar a quienes somos más pobres en alguien menos pobre», finalizó.

Al concederle el Premio FIL a Huerta, que recibirá en diciembre en la ciudad mexicana de Guadalajara, el jurado destacó «su dominio y asimilación de las más diversas tradiciones de la modernidad y las vanguardias literarias latinoamericanas».

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Doña Lucita se inspiró en sus carencias y las transformo en poesía

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

Por Redacción, 2019-09-15 10:57

México.-Doña Lucita comenzó a componer poemas hace 75 años, los memorizaba porque no sabía escribir. A los 55 años terminó la primaria, y en las últimas tres décadas sus composiciones han sido premiadas en instituciones de cultura, del sector ambiental, de Profeco, del Inapam, así como por el gobierno del estado.

María de la Luz Romo García, poeta, escritora y cantautora de 90 años, es originaria del pequeño municipio de Trancoso, donde creció en medio de enormes carencias. Se casó a los 22 años con uno de los hombres adinerados de su pueblo, Magdaleno Canizalez Hernández quien, según los relatos de sus hijos, tenía gusto por el vino y las mujeres, debilidades que mermaron esa bonanza.

Las carencias en su niñez y en su vida de casada, Lucita las convirtió en poemas.

“Mi mamá tenía una libreta especial donde cualquiera de nosotros [sus hijos] debíamos escribir lo que ella nos dictaba, ni una palabra más ni una menos, porque le llegaba la inspiración y no debíamos interrumpir sus versos.

“No importaba si era de madrugada, nos levantaba para que no escaparan las letras de su memoria que convertía en frases y rimas”, relata María de Jesús, hija de la poetisa, de 46 años.

“Si por alguna razón mi madre perdía la inspiración, simplemente decía: ‘Ya no me gustó cómo quedó, luego te dicto qué sigue’; a la par tenía varios poemas y canciones iniciadas, porque no sólo escribía lo que a ella le sucedía, sino a sus hijos, a los personajes de su lugar, a su iglesia y a todo su pueblo”, añade.

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

A los 50 años, la mujer se incorporó al grupo Flores y Rosas —de la tercera edad— donde la motivaron a terminar la primaria, la cursó y pudo escribir sus poesías y hasta corridos; lo mismo relataba una carrera de caballos que un fraude electoral y dedicaba versos a la naturaleza. Sus hijos la convencieron de entrar a concursar y ahí comenzaron los premios.

“Al mundo le vi sus falsedades, pobrezas, engaños y pesares, pero llevo en mi mente las verdades: poemas, sonrisas y cantares”, doña Lucita jamás imaginó que con ese poema que retrata su vida fuera premiada a nivel estatal en 1990, ni tampoco que al escribir: “Ante la crisis actual, mexicano estemos alerta, cuiden de su economía y escojan bien sus ofertas”, que la llevó a ganar el premio nacional en un concurso organizado por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Lucita dice estar agradecida con la vida y unida a su esposo, a quien perdonó desde hace muchos años, y como reza Poesía a la vida: “He venido caminando de muy lejos, he cantado, he llorado, he reído; era niño, era joven, ahora viejo, pero nunca la tristeza me ha invadido”.

Dice que está en su mejor momento; se siente plena, recompensada por sus logros y sus nueve hijos, 43 nietos y 18 bisnietos. “El encuentro con Dios es mi esperanza, doblarán las campanas una tarde, oiré entonar una alabanza para después reunirme con mis padres”, así cierra su libro Poesía a la vida, por el que ha recibido muchos premios.