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Fallece pintor zacatecano yerno de Diego Rivera

En 1979 Rafael Coronel logró reunir la más importante colección de máscaras mexicanas realizadas hasta la fecha.

Por Redacción, 2019-05-07 16:23

México.-El pintor y coleccionista, Rafael Coronel falleció este martes a los 87 años de edad en Cuernavaca, Morelos, sonde radicaba desde hace algunos años.

El artista originario de Zacatecas nació el 24 de octubre de 1931; cuando tenía cinco años realizó sus primeros dibujos, así lo confirman sus conocidos.

En 1952, a los 21 años de edad, Rafael Coronel participó en un concurso de Artes Plásticas, obteniendo uno de los premios, una beca mediante la cual tuvo la oportunidad de inscribirse en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda.

Uno de sus profesores fue el reconocido muralista y pintor, Carlos Orozco Romero.

A los 22 años participó en dos exposiciones colectivas; una en la Galería de la Biblioteca Cervantes, adjunta a La Esmeralda; y otra en el sótano del periódico Excélsior, lugar al que nombran Galería Excélsior.

En 1954, entró a la galería de Arte Mexicano con una recomendación del pintor guatemalteco Carlos Mérida y es aquí donde conoce a Inés Amor; al poco tiempo abandona La Esmeralda.

Cuando tenía 25 años de edad (1956) realizó su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano.

Fue en 1957, Inés Amor lo tomó como pintor exclusivo.

Dos años más tarde realizó una exposición individual en el Palacio de Bellas Artes. Justo al siguiente año (1960) se casó con Ruth Rivera, hija del muralista Diego Rivera.

Participó en la exposición inaugural del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, corría el año de 1964 y comenzó a pintar los dos murales para el Instituto Nacional de Antropología e Historia y que fueron colocados en el Museo Nacional de Antropología.

Rafael Coronel enviudó a los 38 años de edad tras la muerte de su esposa en 1969.

A Muerte de la Libélula, obra creada en 1973, obtuvo el primer premio en la Bienal de Tokio, en el año de 1974.

En 1979 Rafael Coronel logró reunir la más importante colección de máscaras mexicanas realizadas hasta la fecha (actualmente se exponen en el museo que lleva su nombre en la capital zacatecana).

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Doña Lucita se inspiró en sus carencias y las transformo en poesía

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

Por Redacción, 2019-09-15 10:57

México.-Doña Lucita comenzó a componer poemas hace 75 años, los memorizaba porque no sabía escribir. A los 55 años terminó la primaria, y en las últimas tres décadas sus composiciones han sido premiadas en instituciones de cultura, del sector ambiental, de Profeco, del Inapam, así como por el gobierno del estado.

María de la Luz Romo García, poeta, escritora y cantautora de 90 años, es originaria del pequeño municipio de Trancoso, donde creció en medio de enormes carencias. Se casó a los 22 años con uno de los hombres adinerados de su pueblo, Magdaleno Canizalez Hernández quien, según los relatos de sus hijos, tenía gusto por el vino y las mujeres, debilidades que mermaron esa bonanza.

Las carencias en su niñez y en su vida de casada, Lucita las convirtió en poemas.

“Mi mamá tenía una libreta especial donde cualquiera de nosotros [sus hijos] debíamos escribir lo que ella nos dictaba, ni una palabra más ni una menos, porque le llegaba la inspiración y no debíamos interrumpir sus versos.

“No importaba si era de madrugada, nos levantaba para que no escaparan las letras de su memoria que convertía en frases y rimas”, relata María de Jesús, hija de la poetisa, de 46 años.

“Si por alguna razón mi madre perdía la inspiración, simplemente decía: ‘Ya no me gustó cómo quedó, luego te dicto qué sigue’; a la par tenía varios poemas y canciones iniciadas, porque no sólo escribía lo que a ella le sucedía, sino a sus hijos, a los personajes de su lugar, a su iglesia y a todo su pueblo”, añade.

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

A los 50 años, la mujer se incorporó al grupo Flores y Rosas —de la tercera edad— donde la motivaron a terminar la primaria, la cursó y pudo escribir sus poesías y hasta corridos; lo mismo relataba una carrera de caballos que un fraude electoral y dedicaba versos a la naturaleza. Sus hijos la convencieron de entrar a concursar y ahí comenzaron los premios.

“Al mundo le vi sus falsedades, pobrezas, engaños y pesares, pero llevo en mi mente las verdades: poemas, sonrisas y cantares”, doña Lucita jamás imaginó que con ese poema que retrata su vida fuera premiada a nivel estatal en 1990, ni tampoco que al escribir: “Ante la crisis actual, mexicano estemos alerta, cuiden de su economía y escojan bien sus ofertas”, que la llevó a ganar el premio nacional en un concurso organizado por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Lucita dice estar agradecida con la vida y unida a su esposo, a quien perdonó desde hace muchos años, y como reza Poesía a la vida: “He venido caminando de muy lejos, he cantado, he llorado, he reído; era niño, era joven, ahora viejo, pero nunca la tristeza me ha invadido”.

Dice que está en su mejor momento; se siente plena, recompensada por sus logros y sus nueve hijos, 43 nietos y 18 bisnietos. “El encuentro con Dios es mi esperanza, doblarán las campanas una tarde, oiré entonar una alabanza para después reunirme con mis padres”, así cierra su libro Poesía a la vida, por el que ha recibido muchos premios.

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Hoy estamos vivos y esta es nuestra fiesta, dice autora de «En el viaje»

La novela narra el caso de un grupo de amigos que viaja de la Ciudad de México hacia Real de Catorce en San Luis Potosí.

Por Redacción, 2019-09-12 10:55

México, (Notimex).- “Escribí este libro sobre todo porque hay días en que estoy segura de que vamos a desaparecer como especie y que, además, nos lo merecemos”, dijo la escritora Anaí López durante la presentación de “En el viaje”.

Su nueva novela narra el caso de un grupo de amigos que viaja de la Ciudad de México hacia Real de Catorce en San Luis Potosí. Son Irene, Claudio, Denisse, Lorenzo, Karla, Mauro, Javiera y Adam.

Todos tienen un gusto especial por la fiesta y por diversas sustancias. Entre lo que comparten está el amor, que es su ancla en la vida. Sin embargo, un evento inesperado los fisura, por lo que deberán hacer una introspección para reencontrarse o perderse para siempre.

“Los alucinógenos que ellos consumen implican una negación de los valores sociales y es una tentativa por escapar de este mundo y colocarse al margen de la sociedad”, indicó la autora de la afamada trilogía “Quiéreme cinco minutos”, “Quiéreme si te atreves” y “Quiéreme bien”.

Aclaró que no podría hablar por otros, pues la experiencia de viaje siempre es subjetiva y, en su caso, le recuerda que la vida de las personas no depende del trabajo, el dinero, la estabilidad ni la productividad.

“Dependen más del olor a café, del tacto del amado, de la palabra que nos empaña los ojos, de cosas que no se pueden explicar. Me confirma que lo sagrado no tiene qué ver con credos ni con dogmas, porque no tiene qué ver con nada a lo que se puede acceder con la razón o con la conciencia”.

Dentro de 110 años, dijo Anaí López, “ninguno de nosotros estaremos aquí, estarán otros. Pero ahorita estamos los que estamos, trenzados al mismo tiempo en esta, nuestra única fiesta. Ésta es la época dorada del mundo, ésta y ninguna otra, estamos vivos y mientras lo estemos somos invencibles ante la muerte”.

Antes decenas de personas atentas a los detalles de “En el viaje”, subrayó que también lo escribió por nostalgia, por sus hermanas, por sus padres, por su primo, por sus amigos, con su esposo, por su hijo y por cosas que no sabe que sabe.

“También lo escribí porque en otros días confío en que prevaleceremos y un día sabremos qué diablos hacer con esta bendita y maldita conciencia de nosotros mismos. En esta tensión constante, vivo y escribo”, resaltó quien fungió como jefa de escritores en las series “XY”, “Bienvenida realidad”, “Infames” y “Dos lunas”.

Los comentarios de “En el viaje” corrieron a cargo de los escritores Karina Simpson y Fernando Rivera Calderón, quienes leyeron uno de los fragmentos.

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Uruguaya Cristina Peri Rossi gana Premio Iberoamericano de Letras

Poeta y novelista uruguaya opina que la literatura es el último reducto contra la frivolidad.

Por Redacción, 2019-09-08 09:10

México, (Notimex).- La escritora Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 1941) obtuvo el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2019, que otorga la Universidad de Talca. Tras conocer la decisión del jurado internacional –integrado por personalidades de España, México, Austria, Francia y Chile– que analizó durante cinco días las candidaturas para el galardón, la poeta y novelista uruguaya se dijo emocionada, halagada y contenta, “siento una emoción tan fuerte, que corro el riesgo que sea la última”.

Asimismo, expuso: “La literatura para mí, en esta época tan dura del siglo XXI, es el último reducto contra la frivolidad y la banalidad”. Hija de inmigrantes italianos, Peri Rossi se ha caracterizado no sólo por su carrera literaria, sino por su activismo político. De acuerdo con la página web amediavoz.com/perirossi, fue su madre, maestra, quien la inició en el amor a la literatura y la música y la instruyó en los ideales feministas de igualdad.

La escritora se graduó en Literatura Comparada, cuya enseñanza ha ejercido durante muchos años. Sus primeras publicaciones fueron protagonizadas por niños, pero luego abordó temas como el erotismo, la homosexualidad o la guerrilla, siempre en un estilo experimental.

Su primera colección poética constituyó un pequeño escándalo por su erotismo y sus transgresiones sexuales. Tras el golpe militar uruguayo, la también amiga de Julio Cortázar (1914-1984) tuvo que exiliarse en Europa. Llegó a España en 1972, cuya nacionalidad obtuvo dos años después.

Algunas de sus obras son Evohé (1971), Descripción de un naufragio (1974), Diáspora (1976) Lingüística general (1979), Europa después de la lluvia (1987), Babel bárbara (1991), Otra vez Eros (1994) y Aquella noche (1996).

Su obra ha sido traducida a varios idiomas y galardonada con los más prestigiosos premios literarios, entre los que se encuentra el Premio Internacional de Poesía Rafael Alberti 2003 y el Premio Loewe 2008, refirió El Mostrador, medio chileno de noticias, el cual considera La nave de los locos (1984) como la obra insigne de la autora uruguaya, porque aborda tópicos como la locura, el viaje, la creación, el exilio y los desaparecidos.