Guerrero.- En Tixtla, Guerrero, desde 1986 el barro es trabajado por una familia de artesanos, quienes se encargan de darle vida y mostrar una inmensa gama de técnicas y acabados que los hacen únicos.

El oficio de la alfarería lo han mantenido vivo desde hace 36 años en el barrio El Fortín, elaborado miles de piezas: vajillas, cántaros, jarros, cazuelas, tazas, comales, ollas, platos, candeleros, entre muchos más.

Con el paso de los años han mejorado la técnica y ante la celebración del Día de Muertos, realizan catrinas y otras piezas representativas de festividades.

En su elaboración aún utilizan métodos prehispánicos que va desde la recolección de la materia prima de su propia tierra, para luego ser llevado al taller donde lo amasan, los revuelven con arena o con arcilla para darle consistencia, en seguida moldean y pulen las piezas y las secan en el patio antes de ponerlas al fuego.

María Luisa Zeferino, una de las artesanas, explicó que el tiempo de elaboración es entre 30 minutos y una hora, dependiendo del tamaño de la pieza a elaborar, y alrededor de 14 días el trabajo final de una pieza.

Para trabajar es necesario que sea un día soleado, cuando hay lluvia o este nublado no se trabaja porque necesitan primeramente el secado en la sombra, después la pieza es expuesta a los rayos del sol, y posteriormente es cocido a altas temperaturas.

Recordó que en los inicios de la alfarería en el Fortín, se dedicaban sólo a la elaboración de nacimientos de niño Dios, pero era una temporada de venta muy baja, por lo que buscaron más opciones para elaborar y hoy realizan una gran variedad de piezas.

La alfarería es un oficio que se transmiten de generación en generación, tres de sus hijos de María Luisa han aprendido la técnica para darle vida y forma al barro.