México.- La titular de la Comisión de Búsqueda del estado de México, María Sol Salgado Ambros, contó cómo la guerra narco y la explosión de los tipos de violencias que ésta habilitó llevó al país a una emergencia forense con más de 37 mil cuerpos sin identificar, 40 mil desaparecidos y familiares que "tomaron pico y pala" para buscar a sus parientes.

"La razón por la que terminamos en esta crisis forense fue la gran cantidad de homicidios que se desataron con la guerra contra el narcotráfico, la disputa de poder entre los carteles y otro tipo de violencias desde el 2010", explicó la especialista en una entrevista concedida esta semana a Télam.

"Si los servicios médicos forenses antes tenían un caso por día, ahora tenían 20 por día. Además, escaló la saña con la cual la delincuencia empezó a dañar a los cuerpos y dificultar su identificación. México no estaba preparado y esto se fue traduciendo en un elevado número de casos de desaparición", agregó.

Salgado Ambros, quien estuvo en Buenos Aires para participar de la II Escuela Latinoamérica de Ciencias Forenses y Derechos Humanos dictado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) con apoyo del FO.AR de la Cancillería argentina, aclaró que es imposible saber si todos los desaparecidos corresponden a los cuerpos que aún no han sido identificados en el país. Sin embargo, tras 20 años de trabajar como fiscal y encargada de casos de desapariciones, violencia de género y trata de personas, sospecha que la mayoría sí coinciden.

"Eso significa que ha habido una doble desaparición, como le llamamos en México. La primera es la que ocurre de facto cuando no se sabe el paradero de una persona y, la segunda, cuando se la localiza sin vida pero debido al mal manejo que se da a su hallazgo, se borra la posibilidad de una identificación", explicó.

Desaparecidos México

Este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció esta crisis forense -"algo histórico para el país", según Salgado Ambros- y declaró una emergencia para dirigir fondos a completar la identificación de los miles de cuerpos que siguen esperando en las morgues y exhumar y tomar muestras de los que están en fosas comunes.

En 2017, una nueva ley no solo tipificó en el código penal las desapariciones y varios crímenes vinculados, sino que además creó un único registro nacional e incluyó a los familiares en las investigaciones.

"Estoy segura que aumentaron las localizaciones porque las familias ya no se quedaron esperando que la autoridad vaya a buscar. Tomaron la iniciativa, tomaron pico y pala y se fueron a los lugares más recónditos donde alguien les dijo que la delincuencia organizada podría haber inhumado a alguno de sus familiares", contó la especialista.

Un caso que más sacudió a México fue el de la fosa de Colinas de Santa Fe, en el estado de Veracruz.

"En un evento anual que se realiza en el día de las madres en México, el 10 de mayo, y en el que se reúnen las madres de desaparecidos de la república bajo el lema "no hay nada que festejar", un desertor le entregó un mapa a una de las madres y le dijo: puede ser que allí se encuentren sus hijos. Se lo dejó y se fue", relató Salgado Ambros.

"Ella entregó el mapa a la Fiscalía, pero la Fiscalía le explicó que es complicado, que hay que hacer todo un procedimiento legal porque se trata de un inmueble privado. Entonces, los familiares nucleados en el colectivo Solecito Veracruzano fueron solos y encontraron la fosa", continuó.

En la fosa encontraron 298 cráneos y 22 mil 500 restos humanos en total. Al menos 22 personas pudieron ser identificadas y los forenses creen que podrían avanzar con cinco más.

Para los mexicanos, estas son apenas algunas de las "las cifras del terror". Los asesinatos y las desapariciones no se detuvieron en el país, pero al menos el Estado federal dejó de ocultar o subestimar el problema y puso como prioridad la identificación de todos los cadáveres para que muchas familias puedan saber qué pasó con sus seres queridos.