México, (Notimex).- Durante el homenaje que se rindió a Fernando del Paso en el marco de la 40 Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería (FILPM), la escritora Carmen Villoro destacó que “la creatividad es la capacidad de colorear el mundo y eso hacía el destacado maestro Fernando del Paso en todas las esferas de su vida".

Acompañada por Paulina del Paso y Alejandro del Paso, hijos del intelectual, aseveró que “El hombre que juega es aquel que ha integrado los dones del pensamiento, el afecto y la imaginación para crear una realidad interna y rica que se despliega en la obra de arte, como siempre lo fue el maestro Fernando del Paso.

“Solo juega el hombre, cuando es hombre en pleno sentido de la palabra y solo es plenamente hombre cuando juega. Fernando del Paso (lo dijo en presente) es un ejemplar destacado de esa especie superior”, añadió Villoro.

Al hablar de su figura inconfundible, mencionó que su capacidad de disfrutar las cosas comenzaba diariamente por la mañana en la elección de su ropa para ese día. “Atrevidas combinaciones de sacos, corbatas, lentes, zapatos y pañuelos que siempre sorprendían”, y daban el sello distintivo a su personalidad.

Recordó que la también escritora Elena Poniatowska describía así a Fernando del Paso, con quien cultivó una amistad que duró varias décadas: “Los verdes que te quiero verde, los amarillo de la copa de oro, y el lila de las jacarandas. Como una inmensa flor, Fernando del Paso levanta su corona hacia los primeros rayos de la mañana…”.

Y añadió que son tan característicos los colores que le gustaban, tan vitales, que dan ganas de ponerles su nombre, el nombre de “Fernando”. En las paletas de los artistas plásticos debería aparecer un rojo “Fernando del Paso” inconfundible, porque el escritor y artista utilizaba su persona para comunicar una actitud.

El homenajeado es célebre y particularmente reconocido por tres grandes novelas de su autoría, actualmente identificadas entre las mejores dentro de la narrativa mexicana del siglo XX, “José Trigo” (1966), “Palinuro de México” (1977) y “Noticias del Imperio” (1987); en su conjunto, su obra le hizo ganar el Premio Cervantes en 2015.