El procurador del condado texano de Waller, Warren Diepraam, confirmó hoy rastros de marihuana en el cuerpo de la afroamericana Sandra Bland, cuya muerte en una cárcel del estado alentó sospechas sobre un nuevo caso de abuso policial.

Diepraam dijo en rueda de prensa que los resultados preliminares de la autopsia indican que la muerte de Bland fue un suicidio por ahorcamiento y negó evidencias que sugieran un homicidio.

Añadió que la autopsia no reveló cuándo Bland consumió la marihuana, o qué tanta droga estaba en su sistema, pero afirmó que haberla consumido incluso tres días antes de su muerte podría haber impactado su "estado de ánimo".

"Es una sustancia que altera la mente y un amplificador de estado de ánimo", explicó Diepraam.

Bland fue detenida el pasado 13 de junio por un policía estatal luego de un incidente rutinario de tránsito, en el que no accionó la direccional para cambiar de carril en una calle de Praire View, 75 kilómetros al noroeste de Houston.

La detención, empero, derivó en una confrontación verbal que provocó que el policía arrestara a la joven de 28 años y la enviara a la cárcel del condado de Waller, donde tres días después fue encontrada colgada de un ligamento hecho con una bolsa de plástico.

Forenses dictaminaron inicialmente su muerte como un suicidio, pero las autoridades tratan el caso como una investigación de asesinato, luego que familia y amigos expresaron dudas de que se hubiera suicidado.

Sus familiares sostienen que ella nunca se habría hecho daño a sí misma y señalan que estaba emocionada por comenzar un nuevo trabajo y una nueva vida en Texas, tras haberse mudado de Illinois, su estado natal.

El caso ha despertado la atención nacional ante la posibilidad de que pudiera tratarse de otro incidente de violencia o incluso de un asesinato policial.

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