Cimacnoticias.- Aunque las y los adolescentes reciben educación sexual integral durante los niveles de educación básica y media superior, un gran porcentaje tiene ideas equivocadas sobre el uso del condón y desconoce la pastilla de anticoncepción de emergencia (PAE), lo que deriva en embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual (ITS).

Así lo identificaron el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), en una encuesta a jóvenes estudiantes de nivel medio superior para identificar la situación actual de la educación sexual en México.

Esta semana se publicó el informe preliminar del “Análisis sobre Educación Sexual Integral, conocimiento y actitudes en sexualidad en adolescentes escolarizados”, que señala que el nivel de información en temas sobre sexualidad, derechos sexuales y reproductivos y equidad de género varía de acuerdo con el nivel de educación y también si la educación es pública o privada.

Menos del 3 por ciento de las y los encuestados recibieron todos los contenidos sobre salud sexual y reproductiva durante la primaria; en secundaria el 20 por ciento recibió todos los contenidos, y en la educación media superior apenas el 9 por ciento lo hizo.

En la secundaria los temas más frecuentemente expuestos por el personal docente son los relacionados con salud sexual y reproductiva. Los tres temas impartidos con mayor frecuencia son el uso de condón, cómo protegerse para prevenir un embarazo, y cómo protegerse para prevenir el VIH.

Los temas menos abordados son las relaciones sexuales, el placer y cómo vencer barreras para conseguir condones u otros métodos anticonceptivos.

Según los datos de la encuesta, 90.45 por ciento de las y los adolescentes de entre 15 y 18 años de edad que va a la preparatoria recibió información sobre cómo protegerse para prevenir un embarazo, 89.3 sobre cómo protegerse de otras enfermedades, y 87.6 por ciento fue informado sobre dónde conseguir un método de anticoncepción.

Al 85.65 por ciento se le informó sobre cómo usar correctamente un condón y otros métodos de control natal; el 80.4 sabe cómo vencer barreras para conseguir anticonceptivos, y el 76.8 por ciento adquirió conocimientos sobre las relaciones sexuales.

En el caso de la salud sexual y reproductiva en las mujeres, el tema fue tratado en mayor medida en escuelas privadas (90.4 por ciento) que en escuelas públicas (86.3 por ciento).

El INSP y el Censida indagaron sobre los motivos de inicio de la vida sexual y encontraron diferencias de género: el 59.3 por ciento de las adolescentes reportó que inició su vida sexual “por amor”, en contraste con el 32.1 por ciento de los varones que inició por esta misma razón.

El 34.1 por ciento de los hombres y el 19.5 por ciento de las mujeres iniciaron su vida sexual por “deseo”; el 1.3 por ciento de las mujeres declaró que su inicio de vida sexual fue forzado, y el 1.2 por ciento de los varones reportó la misma cuestión.

Entre los anticonceptivos más utilizados por las y los adolescentes en su primera relación sexual destaca el condón con 68 por ciento en mujeres y 70.4 por ciento en hombres. La cifra es mayor del 70 por ciento entre quienes iniciaron su vida sexual entre los 15 y 18 años de edad, en comparación con los que iniciaron antes de los 15 años.

Uno de cada cuatro no utilizó ningún método en su primera relación sexual (33.7 por ciento en hombres y 35.9 en mujeres). El 10.3 por ciento de las y los estudiantes había tomado alcohol en la primera relación sexual, reporte mayor entre los varones (12.4 por ciento) que en las mujeres (7.2 por ciento).

De acuerdo con el INSP y el Censida, la educación sexual integral no ha logrado reducir la información incorrecta sobre sexualidad, lo que se refleja en el poco uso de anticonceptivos “reversibles de acción prolongada” como el dispositivo intrauterino (DIU), implantes e inyecciones, métodos que utilizan sólo el 4.6 por ciento de las adolescentes que han iniciado vida sexual.

A lo que se suma que el 65 por ciento concibe al menos un tipo de anticonceptivo moderno como “dañino” para la salud; y una mayor proporción percibe la inyección o las pastillas hormonales como “dañinas”, cuando estos métodos son “altamente efectivos y seguros cuando son bien utilizados”.

Sólo el 63 por ciento percibe el condón como efectivo para prevenir embarazos, ITS y también específicamente para prevenir el VIH. Lo que implica que la tercera parte de las y los adolescentes no ven al condón como efectivo para estos fines.

Se debe destacar que 20 por ciento de las y los adolescentes piensan equivocadamente que el condón puede usarse más de una vez.

Según la encuesta, 97 por ciento de la población adolescente no sabe cómo usar la anticoncepción de emergencia (eficaz en las primeras 120 horas tras una relación sexual sin protección).

Ambas instituciones enfatizan que la educación sexual integral, además de su relevancia para mejorar resultados en salud sexual y reproductiva, contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), con la promoción de la equidad de género, de la reducción de la muerte materna y el combate al VIH/Sida.