Ciudad de México.- Cuando abren la llave el agua es café, y si la ponen en un recipiente transparente se acumula debajo una capa de residuos que con el paso de los días desprende un olor insoportable. Es lo que el huachicol dejó a las comunidades de la laguna de Hueyapan, en Hidalgo,y que ahora el coronavirus, los ha obligado a seguir padeciendo.

“Nosotros empezamos a notar porque a mi mami le dolía la cabeza y le dolía el estómago y me decía: oye hija es que cada vez que vengo para acá llego a tomar agua y me duele la panza; notamos que echábamos agua en una bandeja o en algo y siempre se quedaba sucia, o sea, como si tuviera lodo”, contó María Isabel de la comunidad de San Juan Hueyapan.

Dice que todos ahí siempre estuvieron acostumbrados a tomar agua directa de la llave bajo la idea de que llegaba pura de los manantiales de la laguna. Ahí pescaban para alimentarse, con esa misma agua se bañaban y cocinaban, y hasta se metían a nadar. Todo eso, el huachicol se los quitó.

Desde hace dos años las comunidades de Santa María Nativitas, San Juan Hueyapan y Guadalupe Victoria comenzaron a manifestarse cuando comprobaron que el agua estaba contaminada a causa de las fugas del robo de combustible de los más de 50 kilómetros de ductos que atraviesan sus comunidades. El olor a petróleo aún se percibe en algunas zonas de la laguna.

“Las personas empezaron a tener problemas de caída del pelo, de irritación, problemas gastrointestinales, ya era grave la situación”, cuenta Gavino Ortiz otro de los afectados.

En noviembre de 2018 y ante las negativas de las autoridades decidieron ellos mismos bloquear el paso del agua de la laguna a sus casas para evitar seguir enfermándose.

Los casi 10 mil afectados exigieron respuestas y presentaron demandas ante las autoridades locales que ante las presiones, les ofrecieron tres soluciones: la primera fue instalar otro servicio de suministro de agua desde uno de los manantiales que parecieran no estar contaminados, pero no pudieron echarlo a andar porque el municipio tiene un adeudo con la Comisión Federal de Electricidad.

Al final, en Guadalupe Victoria concretaron una obra que es la que suministra de agua a las casas de toda esa localidad. Pero al abrir la llave el líquido es café, al paso de los días desprende un olor insoportable y mancha cualquier recipiente en el que se acumule.

“El agua salía anteriormente todavía mucho más café que la que vimos en este momento, consideraríamos en este momento que ya está limpia a como inicialmente estaba llegando, además con basura y con un tipo lodo que se almacena abajo y que pinta la tasa del baño y las cajas de la taza, los tinacos, absolutamente todo, queda como café, además viene caliente, bastante tibia tirando a caliente.

“La información que nos da el municipio es que supuestamente el agua es apta para uso doméstico y yo no sé en dónde empezaría el uso doméstico porque a final de cuentas te lavas los dientes, te bañas con esta agua y mucha gente sigue haciendo los alimentos con esta agua porque no tiene la capacidad adquisitiva para comprar el agua para uso diario”.

En febrero de este año ganaron un amparo con el que las autoridades locales, estatales y federales deben dar solución al problema y garantizar el suministro de agua “en calidad y cantidad” a las tres comunidades afectadas, pero la pandemia del coronavirus lo dejó en pausa.

Leonardo Flores quien ha asumido la representación legal de las comunidades señaló que ha sido imposible pedirle al juez que reactive el cumplimiento de la sentencia y deberá esperar a que la operación vuelva a la normalidad.

Mientras tanto, las otras dos comunidades se abastecen con pipas que cargan el agua desde uno de los manantiales de la laguna al que no se le han realizado estudios pero que creen, también está contaminado.

Sin embargo, la vida de los pobladores no se puede detener. Y sus costumbres tampoco. Algunos que no creen en infecciones ni virus o pandemias siguen pescando, nadando y consumiendo el agua directamente de la laguna, porque así nacieron y porque dicen “los riñones hasta ahorita me siguen funcionando”.

Esta información fue publicada originalmente por Milenio