México. Notimex.- Las galerías virtuales tienen, para los especialistas, aspectos favorables: el visitante puede acceder a ellas en el momento y lugar que quiera sin restricciones de tiempo y viendo a detalle lo que la muestra ofrece, y los artistas de cualquier disciplina pueden exponer sin necesidad de buscar un espacio físico.

Para el arquitecto Carlos Jiménez Sedano las salas de exhibición de ese tipo permiten recorrer las muestras de arte como si se estuviera físicamente ahí, lo que permite vivir el valor cultural y llevarlo hacia cualquier dispositivo móvil, teléfono inteligente, tabletas o computadora.

En entrevista, el artista se refirió a la estrategia que siguió con la galería virtual Mixtecos Ñuu Dzahui (Señores de la lluvia), emanada de la exposición homónima que físicamente se presentó en 2018 dentro del Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

“La idea original era desarrollar un diseño arquitectónico de galería, pero llegamos más lejos al crearlo tridimensional y conforme el proyecto avanzó, las personas involucradas en la exposición comenzaron a opinar. Los curadores, por ejemplo, señalaron en dónde y cómo colocar tal o cual pieza”, explicó el arquitecto.

Jiménez Sedano dijo que el proyecto se transformó de manera acelerada y nació la idea de digitalizar la muestra completa y hacerla lo más real posible. “Con el apoyo de las autoridades y la curaduría de la exposición fue posible que las personas pudieran no solo ver un proyecto arquitectónico, sino vivir una galería en su conceptualización y diseño”, detalló.

Una vez concluido el trabajo, agregó, se pensó en colocarla en una plataforma accesible a todo mundo, lo que implicaba que los usuarios pudieran descargar por Internet Mixtecos Ñuu Dzahui.

Se trata de un proyecto pionero, cuyo diseño descansa en el uso de herramientas inteligentes o de edificación virtual. “La tecnología nos ahorra desplazarnos; está en boga hacer todo por Internet y otros medios digitales para llegar a lugares donde si no podemos tocar físicamente, sí tenemos interacción con lo que se expone”, enfatizó.

Destacó que todos pueden tener acceso a una galería por muy lejana que esté, se puede enseñar a los hijos, parientes amigos o familiares cómo son estos espacios a los que tal vez no tengan acceso. “Se puede tener el acervo de las galerías y toda su carga cultural y artística, así como estar en contacto con la vanguardia o lo clásico del arte”, detalló.

El arte viaja hasta donde uno necesita que lo haga, para mostrar el patrimonio que se tiene, además de que otras ventajas radican en que el visitante selecciona el recorrido e interactúa con las fichas, información, autor o autores, y otros datos que físicamente está en museos y galerías a través de las hojas de sala o fichas de consulta.

Carlos Jiménez explicó que hay artistas que no tienen acceso a galerías, casas de cultura o museos, por lo que enfatizó que una galería virtual es una alternativa que permitiría incluso hacer ventas de las obras. “El público descarga y recorre la galería y conoce perfectamente cada pieza, la cual se digitaliza y se pone en las manos de los interesados”, enfatizó.