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Geomática, la ciencia que la UNAM practica contra el Cambio Climático

Esta disciplina engloba las ciencias de la Tierra con la integración y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación.

Por Redacción, 2019-07-06 13:06

México.- Como apoyo a la investigación de temas como cambio climático, incendios, monitoreo del sargazo y alertas tempranas, el Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM utiliza la geomática, disciplina que engloba las ciencias de la Tierra con la integración y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta materia posibilita la captura, procesamiento, análisis, interpretación, almacenamiento, modelización, aplicación y difusión de información digital geoespacial o localizada, aplicable en los ámbitos de la ingeniería, el territorio y la sociedad.

Subrayó mediante un comunicado que el Instituto cuenta con líneas de investigación sobre el análisis de incendios, hidrología, cambio climático, monitoreo del sargazo, alertas tempranas, temperatura del océano, corrientes marinas y sistema de catastro.

Explicó que la geomática, llamada la geografía del siglo XX, conjunta el uso de herramientas y técnicas que ya existían, como la topografía, la geodesia, la percepción remota, los sistemas de información geográfica (SIG) y el análisis espacial, entre otras.

Para Ana Rosa Rosales Tapia, técnica académica del IGg, la geomática “sistematiza el uso de herramientas, que ahora se conjuntan y apoyan unas a otras para complementarse en estudios más integrales, vinculados con la ingeniería, geografía e informática”.

“Con ella se puede hacer cartografía en sistemas de información geográfica o apoyada de imágenes de satélite de percepción remota. Al amalgamar todas estas tecnologías se logran resultados más precisos”, abundó.

Para estudiar esta carrera, en la Facultad de Ingeniería de la UNAM se imparte la licenciatura en Ingeniería Geomática y en geografía se debe hacer un posgrado con orientación en esa área, que utiliza los sistemas de información geográfica, que antes eran mapas de un solo plano y ahora tienen varias capas de información.

Rosales tapia agregó que con el Instituto de Ingeniería desarrollan un sistema de monitoreo para sismos de todas las estaciones de la Ciudad de México, se trabaja en percepción remota y levantamiento fotográfico con drones, que permite el uso de GPS de precisión e infraestructura de datos espaciales.

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Yalitza Aparicio promueve campaña «Cero Violencia contra la Mujer»

Durante su participación en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, invitó a visibilizar y prevenir la violencia contra las mujeres

Por Redacción, 2019-07-20 20:31

Guanajuato.- La actriz Yalitza Aparicio, protagonista de la película ganadora del premio Oscar Roma, lanzó este sábado la campaña «Cero violencia contra la mujer» durante su asistencia al Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

La campaña tiene como objetivo visibilizar y prevenir la violencia contra las mujeres, la cual afecta a seis de cada 10 mujeres en el país, dijo la actriz mexicana.

«Si empezamos por nosotras, el cambio será grande, necesitamos alzar la voz, y lo más importante, necesitamos aprender a valorarnos y amarnos a nosotras para poder lograr cambios más grandes», dijo Yalitza Aparicio.

Durante su participación en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, Aparicio invitó a no generalizar las «expresiones que suenen machistas, y que nos unamos para apoyar a nuestras hijas, hermanas, madres y esposas, porque todas merecen respeto».

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Descubren cinco arrecifes en el Golfo de México

Estos hábitats cubren un área superior a las mil 100 hectáreas, lo que resalta la importancia de la investigación.

Por Redacción, 2019-07-20 14:45

México. Notimex.- Investigadores del Tecnológico Nacional de México (TecNM), campus Boca del Río, en colaboración con el Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) descubrieron cinco arrecifes sumergidos en el suroeste del Golfo de México.

Los cuerpos coralinos están ubicados dentro y fuera del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, hasta el momento desconocido por las autoridades. Cubren un área superior a las mil 100 hectáreas, lo que resalta la importancia de la investigación.

El descubrimiento es resultado de los trabajos que realizaron los investigadores en los mares veracruzanos mientras hacían búsquedas de estructuras desconocidas.

Los cinco arrecifes son la primera exploración y documentación que se realiza. A partir del descubrimiento, los especialistas piden un esquema de protección legal, para estos ecosistemas, frente a extracción de petróleo y los proyectos de desarrollo.

Ana Lilia Gutiérrez Velázquez del TeCM, campus Boca del Río y Leonardo Ortiz Lozano, de la Universidad Veracruzana, investigadores que participaron en la exploración, señalaron que de los cuerpos coralinos destaca el arrecife Piedras Altas, localizado en la desembocadura del río Tecolutla, que representa el de mayor superficie con 388 hectáreas.

El coralino Corazones está ubicado frente a la laguna de Tamiahua, su longitud es cercana a los cinco kilómetros por 700 metros de ancho, características que lo ubican como el más largo y septentrional reportado a la fecha.

Los Gallos y Camaronera, están ubicados en Antón Lizardo y el río Papaloapan; cuentan con ecosistemas relevantes para la fauna marina como esponjas, algas y otros invertebrados.

Este tipo de ecosistemas se caracterizan por estar debajo de la superficie marina, a profundidades mayores a los ocho metros, alcanzando hasta poco más de 49 metros, por lo que son una pieza fundamental de la cadena alimenticia; asimismo, representan un importante refugio para las especies que huyen del incremento de la temperatura de los oceános.

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Insectos serían la comida del futuro

¿Qué tal si en lugar de una entrada como papas, nachos o dedos de queso se ofreciera una orden de chinicuiles, escamoles o chicatanas?

Por Redacción, 2019-07-20 13:10

México. Notimex.- La noche de viernes llega y con ella el gusto de disfrutar un par de cervezas y una buena cena, pero ¿qué tal si en lugar de una entrada como papas, nachos o dedos de queso se ofreciera una orden de chinicuiles, escamoles u hormigas chicatanas?.

Tanto las frituras como los insectos crujen durante los mordiscos, pero la diferencia, en principio, es que las primeras no aportan valores nutricionales, mientras que los insectos brindan hasta 70 por ciento de proteínas.

Sin embargo, en muchos lugares las primeras botanas no tienen costo, mientras que una orden de chinicuiles llega a valer más de 300 pesos.

De acuerdo con la publicación del ejemplar “¿Los insectos se comen?”, de la investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Julieta Ramos-Elorduy B., los insectos son una fuente importante de proteínas, ya que el 60 y 70 por ciento de su masa corporal está constituida por éstas.

El libro que pertenece a la colección de Ciencia de Boleto de la UNAM y el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, explica que los insectos han habitado en la Tierra desde hace más de 300 millones de años, mientras que los humanos hace un millón.

Además, se han adaptado a los diferentes hábitats de la Tierra y ahora ocupan cuatro quintas partes del reino animal por lo que han sido consumidos en todo el mundo, especialmente por grupos étnicos.

Ramos-Elorduy propone que los insectos se vuelvan a convertir en uno de los principales alimentos de los mexicanos, a fin de enriquecer la dieta, principalmente de las personas que viven en condiciones de miseria tanto en ciudades como en áreas rurales.

Sin embargo, en un restaurante cerca de la parroquia de Coyoacán, la orden de chapulines tiene un precio de 89 pesos; la de hormigas chicatanas 98; cocopaches (cinches de planta) a 165; escamoles (larvas de hormiga) 184; y la orden de chinicuiles (gusano rojo) 363 pesos.

De acuerdo con Eduardo de la Vega, socio de la Casa de los Tacos en Coyoacán, es más caro un kilogramo de insectos que un kilo de pollo, res o cerdo, pues aunque la carne se puede conseguir en cualquier establecimiento de la Ciudad de México, los insectos que se consumen en ese lugar son traídos de Hidalgo y Tlaxcala, principalmente.

“La recolección no es fácil, para conseguir los escamoles, por ejemplo, se requiere de enterrar las pajas y ya que las hormigas pusieron las larvas es cuando se van a recoger; el gusano rojo está en las raíces del maguey y el gusano blanco en la penca, además son de temporada”.

Aun así, por su alto valor proteico, Eduardo de la Vega, considera que los insectos serán la comida del futuro.

En la calle de Regina, en el centro de la Ciudad de México, se encuentra el chef Fortino Rojas, quien durante décadas ha trabajado en “Don Chon”, un restaurante caracterizado por ofrecer comida prehispánica desde el año 1924.

Tras hacer una pausa en la preparación de alimentos, narra que el platillo más viejo y tradicional es el ahuautle, y aunque muchos dicen que se trata de huevos de mosco de agua dulce, Fortino asegura que son huevos de la chinche de zanja.

“La hacemos con su epazote y huevo para amarrar la tortita, luego lo servimos con salsa verde y nopales”, comenta.

Entusiasmado, cuenta que también se ofrecen los acociles, un platillo milenario de los aztecas que en el lugar se sirven frescos, “con su guacamole, ensalada, chiles verdes picados, cilantro y cebolla”.

Aunque el lugar se encuentre en el centro de la capital, los precios también son altos, ya que las órdenes de gusanos rojos y blancos de maguey oscilan entre los 200 y 300 pesos.

“Desde mi punto de vista los insectos no pueden ser la comida del futuro, porque si usted viene con su familia de tres o cuatro integrantes, imagínese cuánto le va a salir llenarse con puro gusano. Son caros, por eso casi siempre son presentados como aperitivos”.

El principal centro de abastecimiento de este tipo de productos se encuentra en el mercado de San Juan en la calle de Ernesto Pugibet, donde desde hace 40 años trabaja Adrián Álvarez Gutiérrez, quien vende insectos de Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

En su local -donde ofrece muestras de algunas especies bañadas en jugo de naranja y chile piquín-, comercializa el vinagrillo (arácnido), alacrán, acocil (langosta pequeña), ciempiés, chapulín, jumil (chinche de monte), hormiga chicatana, cucaracha (de magadagascar), escamol (larva de hormiga) y gusano de maguey.

“La recolección es un trabajo artesanal y los precios varían según la temporada porque con el cambio climático las estaciones del año ya no son tan exactas. Muchas veces la tendencia de los precios es a la alza porque la población de insectos llega a ser baja, a veces se recolecta muy poco”.

Mientras muestra cada uno de los insectos, explica que “el ahuautle, o sea el huevo del mosco, es carísimo porque es un huevecillo muy pequeño que se utiliza para hacer tortitas, pero es diminuto; yo que soy de los que da más barato lo vendo a 80 pesos cada 50 gramos”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que la entomofagia -consumo de insectos por los seres humanos- podría ser una alternativa saludable y menos agresiva con el medio ambiente, ya que para mantenerlos se utiliza menos tierra y agua que el ganado tradicional, además de ser más resistentes ante cambios agresivos del clima.

Sin embargo, para lograr abaratar sus costos se tendría que fortalecer el abanico de oferta y demanda, lo cual requeriría un cambio de costumbres alimenticias de la población.