Pionera del periodismo gráfico de guerra, fotorreportera de la Guerra Civil de España y co-creadora del personaje Robert Capa, junto con su compañero André Friedman, la fotógrafa Gerda Taro nació el 1 de agosto de 1910.

Gerda Pohorylle, su nombre real, vino al mundo en la ciudad alemana de Sttutgart en el seno de una familia de origen judía y polaco, perteneciente a la burguesía, por lo que creció en un ambiente en el que no le faltó nada y estudió durante un tiempo en un internado suizo.

De acuerdo con el sitio “mujeresenlahistoria.com”, la familia se trasladó a Leipzig, donde Gerda participó en actividades contra el naciente nacionalsocialismo de Adolfo Hitler, activismo por el que fue detenida en una ocasión.

Pero al crecer la amenaza contra los judíos la joven se trasladó a París y poco tiempo después su familia también abandonó de Leipzig, aunque ella nunca volvería a ver a sus padres. Con 22 años se instaló en la capital francesa y trabajó como secretaria de un psicoanalista.

Frecuentó a personas con pensamiento afín al socialismo y contra del creciente nazismo, y una de ellas, Ruth Cerf, le presentó al fotógrafo André Friedman, y a partir de entonces ambos cambiaron la vida que llevaban.

“Él le enseñó todo lo que se podía enseñar del mundo de la fotografía. Ella le ayudó a crear a un gran reportero gráfico (Robert Capa). Gerda se convirtió en los ojos de la Guerra Civil Española, de la que inmortalizó algunos de sus momentos clave, entre ellos, la batalla de Brunete”, indica la fuente.

Al respecto, la página “elpais.com” publicó que Taro fue tan independiente que fue capaz de “inventarse a Robert Capa en el mejor momento, romper con el amante que se estaba quedando para él mismo esta identidad fotográfica de dos (y) seguir siendo su amiga”.

Para 1935, de nuevo según “mujeresenlahistoria.com”, se fue a vivir con André y poco tiempo después entró a trabajar para Alliance Photo y al año siguiente fue contratada como fotoperiodista por la agencia holandesa ABC Press-Service.

Gerda y André sabían que su trabajo detrás de la lente no iría a ninguna parte si no hacían algo especial, y fue así como crearon al fotógrafo ficticio Robert Capa, “un elegante fotógrafo americano con un nombre atractivo”.

Sin embargo, esta creación fue descubierta en poco tiempo y entonces André decidió tomar esa identidad, al tiempo que ella cambió su apellido por el de Taro.

Al estallar la Guerra Civil en España, en julio de 1936, ambos se trasladaron a Barcelona para cubrir la conflagración, por lo que ambos se dirigieron a diferentes frentes de combate para hacerlo. En 1937 se volvieron a reunir en París, donde dieron a conocer con gran éxito sus imágenes bajo la firma Capa & Taro, y después de ello regresaron a España.

Fue entonces cuando ella desarrolló lo que los expertos consideran su mejor trabajo fotoperiodístico: la batalla de Brunete, de la que salió con vida.

Sin embargo, en la marcha de retirada del bando republicano, desde el cual cubría la guerra, un tanque cuyo conductor no la vio le pasó encima y la dejó gravemente herida. Fue llevada de inmediato a un hospital donde Taro murió el 26 de julio de 1937, sin llegar a los 26 años de edad.

Su cuerpo fue llevado a Francia y, según, “elpais.com”, “su cortejo fúnebre parisino terminó en manifestación antifascista hasta llegar al cementerio de Père Lachaise, donde reposa bajo una lápida del escultor Giacometti”.