La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, criticó hoy el Gobierno de Michel Temer, denunció la ausencia de mujeres y minorías étnicas en ministerios y dijo que el nuevo Ejecutivo podría usar métodos “ilegítimos” para mantenerse.

“Mi salida no es solo una cuestión jurídica, es también política. Hemos de defendernos política y jurídicamente”, dijo la mandataria suspendida, en el Palacio de la Alvorada, residencia presidencial oficial, ante una treintena de periodistas de medios extranjeros, entre ellos Notimex.

Calificó el gabinete presentado ayer por Temer de “liberal en economía y extremadamente conservador en área social y cultural”.

Flanqueada por su defensor en todo el proceso de impeachment (juicio político), el ex ministro de Justicia José Eduardo Cardozo, la primera presidenta en la Historia de Brasil criticó la ausencia de diversidad en el nuevo gabinete.

“Lamento que después de mucho tiempo no haya mujeres ni negros. Porque la cuestión de género es democrática, fundamental, en un país en el que queramos o no más del 50 por ciento son mujeres”, explicó la mandataria.

Preguntada sobre el eventual efecto en las calles del programa de recortes y reformas económicas de Temer, anunciado horas antes, Rousseff dijo que ella siempre toleró las manifestaciones.

“Un Gobierno ilegítimo siempre necesita mecanismos ilegítimos para mantenerse”, lanzó.

Serena y sonriente, pese a la trascendencia de los acontecimientos, Rousseff enfatizó que irá “allá donde la inviten, dentro o fuera del país” para “luchar” durante estos 180 días de suspensión, y evocó la figura del Papa Francisco, que expresó preocupación recientemente por la crisis en Brasil.

“Durante años llevábamos implementando programas de Gobierno que muchas personas en las élites estaban muy descontentos por eso”, dijo Rousseff, para encuadrar el “impeachment” en una mera estrategia o artimaña legal para acometer lo que a su juicio es un “golpe”.

“Es un intento de golpe para llegar a presidencia de la República, porque no tienen condiciones de llegar por el voto directo”, aseveró.

“Hubo filtraciones selectivas de los escándalos de corrupción]. Todo de lo que nos acusan a nosotros es aceptado, cuando se pide investigación de la oposición es recusado. A mí intentaron sistemáticamente investigar. Pero no tengo cuenta exterior, no usé dinero público de forma indebida y no recibo propinas”, agregó, en referencia a la Operación Lava Jato sobre los desvíos en Petrobras.

La oposición acusa a Rousseff de usar artimañas contables por medio de créditos de instituciones públicas para cuadrar las cuentas de 2014 y 2015, argumento que fue utilizado para iniciar el juicio político contra ella tras la votación de ayer en el Senado.

Rousseff solo será apartada definitivamente del poder cuando, al final del “impeachment”, que puede durar semanas o meses, el plenario del Senado vote si efectivamente es culpable de los crímenes que se le imputan.

Para que sea depuesta por “impeachment” e inhabilitada por ocho años son necesarios dos tercios de los 81 senadores (54 parlamentarios), una cifra que la oposición podría ya tener, puesto que en la votación de ayer 55 senadores votaron a favor de abrir el juicio.

Con información de Notimex