#Opinión cultural

‘Gomorra’, la violencia como pretensión y estilo

Por Lucía Deblock, 2018-01-08 12:47

México.- La desmesura con la que vivimos la violencia en México se ha convertido un elemento útil para catalogar lo que resulta perturbador para las audiencias del mundo, o tal vez, es exactamente lo contrario: lo que resulta perturbador para las audiencias del mundo es un catalizador para medir la desmesura de la violencia en México.

Es oportuno el oxímoron cuando la tercera temporada de la serie Gomorra corre por las pantallas y la crítica no deja de catalogarla como “perturbadora” y “extremadamente violenta y cruda”, pero para una mexicana promedio como yo, no es más que la recreación de estereotipos.

Los mexicanos tenemos la piel gruesa y un estómago resistente forjado en años de convivir cara a cara con la violencia; para sobrevivir sólo nos queda neutralizar el miedo, racionalizar la violencia, sacudirnos la frustración y seguir adelante.

Este barroco proceso nos ha transformado desde las entrañas y, en el proceso, también ha modificado la manera como nos relacionarnos con el mundo, convirtiéndonos en ciudadanos atípicos, debido a que nuestra precepción de lo perturbador y lo violento ha sido trastocada. Tal vez por eso me propuse conocer las andanzas de la mafia en Nápoles a través de sus argumentos, porque el desafío más grande de una historia de mafiosos siempre será justificar sus delitos.

gomorra serie pelis 1054 402 Gomorra, la violencia como pretensión y estilo

A la serie italiana Gomorra le rodea un halo de espectacularidad digno de una novela. El escritor Roberto Saviano, creador del libro que provocó esta serie y antes una película, vive en las sombras y bajo protección policial debido a que fue amenazado de muerte tras la publicación de la novela, en la cual publicó nombres y apellidos, delitos, lugares y detalles exactos sobre las operaciones clandestinas de la mafia napolitana, mejor conocida como la Camorra. También ha sido acusado de plagio en varias ocasiones.

Los alcaldes de Giugliano, Acerra y Afragola, tres ciudades a las afueras de Nápoles, han prohibido el rodaje de la serie y amenazado con acciones legales si se usan los planos grabados con anterioridad, en un intento de desmarcar sus distritos como territorio de pandillas; mientras el escenario principal, el barrio napolitano de La Scampia, impedido de la prohibición por obligaciones contractuales, ha limitado las zonas de rodaje argumentando que la serie ha sido ofensiva con los ciudadanos y con el Estado, al proyectar la idea de que sus habitantes simpatizan con la mafia y las autoridades no combaten al crimen organizado.

Y tal vez no están del todo equivocados. A Gomorra le ha faltado desde su concepción la antítesis, parte fundamental de la narrativa donde los polos se contrastan, se contradicen, se desafían y se obligan a evolucionar.

La serie adolece de esta estructura, por lo que no vemos representada a la sociedad, a las autoridades ni a las víctimas de la violencia, si acaso de manera aislada en un par de eventos de menor envergadura, lo cual, de entrada, resta puntos a su honestidad: la sociedad es parte fundamental de la cosmogonía de la mafia.

Los protagonistas son parte de una guerra tribal por el territorio, lo cual se reduce a un par de familias mafiosas pelando por el control de distribución de droga en el mismo barrio, durante tres temporadas. Si acaso el director Stefano Sollima asume la máxima de “Para ser universal hay que ser específico”, tal vez abusó del contexto.

A pesar de sus limitaciones, la primera temporada es bastante buena, el argumento antes descrito es más que suficiente para crear fenomenales picos de tensión, el conflicto obliga a los personajes a brutales reacciones y su consecuente transformación, provocando un ritmo vigoroso mientras acometen una larga serie de ilícitos adicionales al asesinato, en medio de una ambientación hiperrealista y una notable estética, deliberadamente sucia y siempre verde, logrando varios capítulos destacados, donde el gusto napolitano sobresale como un personaje de carácter que enriquece las escenas con su grandilocuencia kitsch.

gomorra serie 1055 402 Gomorra, la violencia como pretensión y estilo

La primera temporada de Gomorra vale la pena por el golpe de originalidad y por su inopinada propuesta visual.

La segunda temporada pretende heredar la buena estrella de su antecesora, pero no lo consigue básicamente porque no asumió el desafío de renovarse. La escueta premisa que apenas alcanzó para una temporada, llega agotada en un deficiente esquema narrativo, sin contrastes ni atenuantes, que, por añadidura, cortó su efecto dramático tras la temprana muerte de su antagonista; a partir de ahí, los capítulos caen bajo el peso de una trama de andar lento y salpicada de farragosos detalles que no suman a la historia.

Los personajes son traicioneros y despiadados a golpe de capricho, les hacen falta argumentos que expliquen la violencia, la deslealtad, la ira, pero al parecer, la hipérbole de la virilidad es la única respuesta, por lo que quedan a merced del estereotipo. Las mujeres son de pobre confección, desleídas y sin peso, se limitan a ir y venir sin mucha gracia, porque el mundo femenino y sus sutilezas no tienen el interés de una producción que rezuma testosterona.

Pero no sólo las mujeres van y vienen, todos los personajes andan largos trayectos a cuadro, una y otra vez, para ir y volver a los mismos escenarios, desde los mismos lugares, en la misma ciudad; el periplo como metáfora del extravío. El argumento está limitado a su ensimismamiento, los personajes tienen casi el mismo registro y son predecibles cuando no pecan de ambivalencia, el final se adivina pronto, las locaciones son intencionalmente sórdidas y los diálogos pecan de ambigüedad; lo que antes fue una estética transgresora, en esta temporada es floritura, abusa tanto de los filtros verdes que pareciera que su único objetivo es hacernos creer que el ombligo del mundo está en las entrañas de un limón.

A pesar de que el éxito ha sonreído a Sollima, ya entregó la segunda temporada de Suburra a Netflix y está a pocos días de dirigir la secuela de Sicario en Hollywood, el fracaso de Gomorra se antoja inevitable. Los personajes lo han perdido todo y aunque han probado mundo, en la tercera temporada regresan a Nápoles a hacer exactamente lo mismo: a tomar control del reino.

A la producción parece no importarle que el maquillaje y la falta de afeite no basten para quebrar a un personaje. Una nueva generación se deja liderar por aquellos que han vuelto imponiendo sus tambores de guerra, sin embargo, la tesis de que, debido a sus limitaciones sociales y a temas de heredad, la juventud napolitana no tiene más remedio que entregarse a los asuntos de la mafia, es un argumento tan pobre que ni siquiera en México o Colombia, protagonistas del tercer mundo y reyes de los verdaderos emporios de la droga, ha servido para justificar ninguna obra de ficción de envergadura.

El odio, la ambición o el resentimiento en estado puro son pasiones shakesperianas con las que quieren encender una historia hueca y veleidosa que a falta de estructura ha usado la violencia como eje rector, banalizándola en el intento. No, la Camorra de Saviano no es ni tan original ni tan siniestra como su ambición. Lo escribo como alguien cuyo nombre es número en la estadística de terror en el país más violento del mundo.

A Gomorra la crudeza le viene del estilo y lo violento de una pretensión sin amagues, pero planea muy por debajo de series criminales tan arbitrarias como True Detective, Fargo o Peaky Blinders, pero que nos han enseñado que los misterios que valen la pena dan rodeos, siguen rutas desconocidas para llevarnos a sus franjas más oscuras y conciben con sutileza a sus híbridas criaturas.

#Opinión cultural

Roman J. Israel, Esq; o cuando se corrompen los valores | CINE

Es una película con una profundidad notable, donde el relativismo moral lleva una responsabilidad importante.

Por Lucía Deblock, 2018-02-11 10:41

México.- Roman J. Israel, Esqesel nombre de un abogado muy particular. Es un hombre incómodo, obsesivo, desgarbado e intolerante, aficionado al jazz y a los emparedados de crema de cacahuate, con casi ninguna habilidad social, pero con una mente legal deslumbrante.

El socio de Roman siempre fue la parte visible del despacho legal donde se atendían principalmente casos de derechos civiles y de gente pobre, era también quien litigaba y atendía a los clientes. Roman J. Israel, Esq trabajaba a la sombra, detrás del escritorio, al fondo del despacho bajo la luz de una lámpara, armando casos y sustentando la base legal para ayudar a los pobres y desamparados de un sistema legal percibido como injusto. Cuando el socio muere, es Roman quien queda desprotegido.

Roman j. israel Roman J. Israel, Esq; o cuando se corrompen los valores | CINE

Roman J. Israel, Esq, es un hombre desempleado y complicado y su mayor ambición es la de mantenerse idealistamente puro. Es un hombre que ante cualquier embate de la vida enarbola una ética sin fisuras, un estricto apego a la ley. Su ethos está forjado en los años 60 y su conocimiento técnico se detuvo en algún lugar de los 90, pero su fe en la justicia es atemporal. Roman J. Israel, Esqes un caballero, un verdadero creyente que defiende valores que la cultura periférica no comprende y por ende, es él quien queda a merced de las circunstancias, o tal vez, de la vida.

Por situaciones tan mundanas como las cuentas por pagar, Roman acepta trabajar con un abogado dueño de una gran firma en la ciudad de Los Ángeles. A él no le sienta el mundo donde la facturación de las horas laborables marca la pauta, sin embargo, trata de adaptarse. Es ahí donde debe decir si los valores éticos que defiende siguen vigentes y son capaces de adaptarse al mundo real. Entonces, es cuando se corrompe su rígido sistema de valores.

En muchos sentidos la película es el personaje. Denzel Washington confecciona un personaje excéntrico y cautivador, saludablemente cursi, con matices asombrosos, que justifica más allá de cualquier duda su nominación al Oscar como mejor actor.

roman j israel collin farrell 1053 402 Roman J. Israel, Esq; o cuando se corrompen los valores | CINE

La película, sin embargo, en algún lugar pierde cohesión. La jerga legal pesa en algunas secuencias. Cuando su primer trabajo como director fue una película tan buena como Nightcrawler, Dan Gilroy levanta muchas expectativas, pero en esta ocasión la tensión dramática no ha sido bien llevada a lo largo de la cinta, arrojando un resultado es un tanto irregular.

La trama de la película, sin embargo, es un laberinto bien diseñado, donde encuentran cabida los mejores escenarios para contrastar los polos de la idealización. Es una película con una profundidad notable, donde el relativismo moral lleva una responsabilidad importante

Creo que la actuación de Washington le valdrá el premio de la academia, hace mucho que no se veía en el cine un personaje con peso moral como el de Roman J. Israel, Esq.

#Opinión cultural

“Los archivos del pentágono”; periodismo contra posverdad | CINE

Kapucsinski dijo: “Cuando se descubrió que la información era poder, la verdad dejó de importar”.

Por Lucía Deblock, 2018-01-28 11:54

México.- A la nueva película de Steven Spielberg (The Post) no sólo le precede un sentido de la oportunidad muy acertado, sino que, además, es tan oportuna que ha logrado colarse a las nominaciones a de los Oscar, en las categorías de Mejor Película y Mejor actriz principal. El sentido de oportunidad al que me refiero, es al que se encuentra actualmente la prensa internacional tras los embates desde diferentes frentes que la acusan de publicar y generar noticias falsas, pero también, resulta oportuno por el empoderamiento de la mujer que vive la industria del cine.

Kapucsinski dijo: “Cuando se descubrió que la información era poder, la verdad dejó de importar”. Tal vez, es el mismo motivo que ha hecho entrar, apenas a finales del año pasado, al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra Posverdad, y la define como: f. Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.

Tom hanks archivos pentagono 1055 402 Los archivos del pentágono; periodismo contra posverdad | CINE

Y todos, en mayor o menor medida, tenemos algún ejemplo cercano. En México, basta con sintonizar cualquiera de los canales de noticias de Televisa o TVAzteca para conocer los sesgos que sufre de la información. En el caso particular de la película, se trata de la publicación de documentos clasificados por el Pentágono sobre la guerra de Vietnam.

Katharine Graham (Meryl Streep) fue la mujer más poderosa del mundo de la prensa estadounidense durante las décadas de los setenta y los ochenta. Llevó a The Washington Post a ser uno de los más importantes referentes noticiosos, mientras fue su presidenta. Al principio de su presidencia, en junio de 1971, contra todo pronóstico, ya que era una mujer indecisa y tímida en un mundo dominado por hombres, decidió publicar los papeles del Pentágono, el estudio ultra secreto del Departamento de Defensa sobre la Guerra de Vietnam, que aún estaba lejos de finalizar, y que relataba con lujo de detalles el encubrimiento masivo de secretos y engaños por parte del gobierno, que abarcaban cuatro décadas y cuatro presidencias estadounidenses.

Graham y su editor general, Ben Bradlee (un deslucido Tom Hanks), fueron presionados por el gobierno de los Estados Unidos para que los detalles de ese documento no viesen la luz, pero siguieron adelante alentados por su competencia, el diario The New York Times, en una pragmática asociación, que había comenzado a publicarlos, aferrándose a la libertad de expresión y a la obligación de informar al pueblo norteamericano. Esa maniobra facilitó el camino legal para las revelaciones del caso Watergate, que acabaron con la dimisión del presidente Richard Nixon.

archivos pelicula 1055 402 Los archivos del pentágono; periodismo contra posverdad | CINE

Al finalizar la película, tuve la impresión de haberla visto antes. Nada me resultó novedoso, ni el tema, ni el tratamiento, ni la gesta de los protagonistas. Está muy reciente el éxito de Spotlight, de Thomas McCarthy y ganadora del Oscar a la mejor película en 2015. Pero también el tema de documentos secretos publicados masivamente ha sido recurrente en esta época de crisis, Snowden, de Oliver Stone, estuvo en cartelera en 2016 y antes, el documental que cuenta como protagonista con el mismo Edward Snowden en Citizen Four, que fue el nombre clave que usó para contactar a la cineasta Laura Poitras, altamente recomendable.

Por lo tanto, sólo resta concentrarnos en las actuaciones. Para Meryl Streep, sería su 21a nominación al Oscar. Spielberg ya debió haber perdido la cuenta. La ausencia de una nominación para Hanks no es de extrañarse, ésta no ha sido su mejor interpretación.

#Opinión cultural

“Lady Bird”, la película menos incómoda de la temporada | CINE

A Lady Bird el éxito le viene de otras circunstancias que poco tienen que ver con la calidad cinematográfica.

Por Lucía Deblock, 2018-01-27 12:40

México.- Lady Bird es una película que flota hacia la temporada de premios con el halo mágico de haber alcanzado la marca perfecta de comentarios favorables de usuarios en la página especializada de cine Rotten Tomatoes, lo cual sólo había conseguido anteriormente Toy Story 2. Eso ha sido suficiente para que casi cualquier diario en el planeta se haya sentido en la obligación de escribir una nota al respecto. Eso significa que el 100% de los usuarios de EU que postearon su opinión, fue una opinión positiva

¿Pero la película realmente es tan perfecta? ¿La película justifica tanto afán?

La cinta es una comedia dramática independiente, dirigida y escrita por la actriz Greta Gerwig, que aborda el último aliento de la adolescencia de una mujer, justo antes de irse al campus de la universidad, lo que implica la emancipación y la separación de la familia. Cambios hormonales, cargas emocionales, problemas en la escuela, sexo, escarceos amorosos, etc. Es decir, la vida promedio de una adolescente promedio, en un hogar promedio, con problemas económicos, dirigido por la madre, quien es la que gana dinero y quien domina, y tal vez lo único que escapa del promedio de la cinta, con figuras masculinas más bien apagadas, pero presenciales a nivel emocional.

lady bird BP 1055 402 2 Lady Bird, la película menos incómoda de la temporada | CINE

Se dice que en la literatura no hay malos temas, sino malos tratamientos del tema. Dicho de otro modo, no hay tema trillado, sino trilladas maneras de hablar del mismo tema. De modo que el trabajo de un buen autor consiste en encontrar la mejor forma de contar su historia. En este caso, es probable que Gerwig haya elegido la mejor manera de contar una historia que, sin embargo, poco aporta al universo. La película es correcta, pero nada más. No tiene la fuerza de Juno, el encanto de Miss Little Sunshine, la aproximación descarnada de Kids o la impresionante propuesta visual de Gummo. Es una película promedio, que agota todos los tópicos del tema.

Resalto un par de cosas: La actuación de Laurie Matcalf, la compleja madre de la historia, pero no tan peculiar como les gustaría creer a los guionistas; y el particular tono de algunos diálogos, esa manera de nombrar, de comunicar, a través de la palabra, el significado de cosas nimias que adquieren importancia referencial en el campo de las emociones.

lady bird BP 1055 402 Lady Bird, la película menos incómoda de la temporada | CINE

A Lady Bird el éxito le viene de otras circunstancias que poco tienen que ver con la calidad cinematográfica. Es verdad que este año hay varias películas cuyos temas giran alrededor del universo femenino, como The Florida Project o The shape of wáter, sin embargo, ninguna de ellas es dirigida por una mujer, como en este caso. Y en un contexto histórico tan exacerbado como el que se vive en la industria del cine, tras las denuncias por acoso sexual al productor y magnate Harvey Weinstein y de la creación del movimiento#MeToo en redes sociales, la reivindicación del poder femenino necesitaba un estandarte, pero Detroit de Kathryn Bigelow resultó muy controversial y Mudbound de Dee Rees, tal vez fue descartada y penalizada por estrenarse en Netflix, es decir, fuera del control de Hollywood, así que ese honor recayó en una modesta película, la menos incómoda de la temporada, dirigida por una mujer y con temática femenina, es decir: Lady Bird.

No es la primera vez que la crítica especializada y la popularidad de una cinta se oponen. Film Affinity le da 6.8/10, Sensacine 3.2/5 y Séptimo Arte 4.8/10

Todos sabemos que el éxito de la película será medido por la recaudación. Veremos si cumple con las expectativas del espectador de América Latina, que no es particularmente sensible al pragmatismo familiar de los estadounidenses. Pero, sobre todo, veremos si trasciende el tiempo.

Mientras tanto, sigo preguntándome: ¿Dónde están esas grandes películas de antes?