México.- Greenpeace México realizará un monitoreo de la calidad del aire en la Ciudad de México el próximo miércoles, como parte de su campaña Revolución Urbana, que exige un mejor transporte público y la actualización de las normas de protección a la salud ante la contaminación atmosférica.

Activistas de la organización no gubernamental (ONG) medirán la presencia de ozono (O3), partículas en suspensión de menos de 2.5 micras (PM2.5) y monóxido de carbono (CO) en recorridos que llevarán a cabo en transporte público, automóvil y bicicleta a través de calles céntricas de la ciudad.

El grupo ambientalista informó en su portal que será el último de siete monitoreos similares que tenía programados en el país, los cuales incluyeron las ciudades de Puebla, Pachuca, Toluca, Querétaro, Guadalajara y Monterrey, además de Ciudad de México, consideradas las más contaminadas del país.

Pablo Ramírez, coordinador de la campaña de Revolución Urbana de Greenpeace México y responsable del monitoreo, refirió que el ozono es un gas que produce desde dolores de cabeza e incremento en las infecciones respiratorias, hasta enfermedades pulmonares y alteraciones en el sistema inmunológico.

Las PM2.5 pueden generar afecciones en los pulmones, incluyendo cáncer, así como padecimientos cardiovasculares como infarto al miocardio; en tanto que el CO provoca enfermedades cardiacas y otras, especialmente en poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y bebés en gestación.

Después del monitoreo que realizó en Puebla, capital del estado homónimo, Greenpeace anunció el inicio de una campaña de movilidad urbana sustentable para hacer patente la necesidad de actuar de inmediato en beneficio de las condiciones ambientales y de salud.

Esto luego de comprobar que el modelo urbano centrado en la movilidad motorizada ha desencadenado emisiones significativas de contaminantes a la atmósfera que deterioran la calidad del aire y que tienen efectos nocivos sobre la salud pública.

En Guadalajara, Jalisco, la organización encontró que sus habitantes están expuestos a niveles de contaminación por material PM2.5 superiores a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando viajan en cualquier modalidad de transporte.

A la misma conclusión llegó tras su monitoreo en Querétaro, Pachuca, Monterrey y Toluca: la población se encuentra expuesta a altas concentraciones de PM 2.5 al viajar en transporte público, automóvil y bicicleta.