Guerrero.- En el proceso electoral 2021, Morena en Guerrero tiene la gran oportunidad de liberarse de una vez por todas de las alimañas y la putrefacción política que elección tras elección salta de un partido moribundo a otro. Es la carroña que impide cualquier cambio en Guerrero.

En el 2018, decenas de estos parásitos de la política local abandonaron el putrefacto barco del PRD, el PRI, Movimiento Ciudadano, y demás etcéteras para saltar y llevar su pudrición al partido que fundó el ahora presidente López Obrador, el resultado ha sido desastroso y parte de esta infiltración de la corrupción y malas mañas se le debe a César Núñez quien supuestamente vendió y traficó con candidaturas, al igual que Marcial Rodríguez Saldaña, ambos enquistados en ese partido.

De ahí que mujeres y hombres nefastos y corruptos se hayan convertido de pronto en diputados locales, federales y alcaldes por Morena, por la gracia de los votos de AMLO. Por sí mismos, ninguno de estos personajes  hubiera tenido la más remota posibilidad de alcanzar tal cargo.

Integran esta lista de cínicos y cínicas, (que de acuerdo a su propia opinión son grandes luchadores sociales y personas honestas) personajes como Abelina López Rodríguez, experredista, quien avaló el nefasto gobierno del exgobernador Zeferino Torreblanca, el de Evodio Velázquez, y el de otros más que hundieron a Acapulco y Guerrero. Fue absurdamente postulada por Morena para diputada federal. Su actuación a favor de Guerrero suma cero, su lealtad no está con Morena, sino con el gobernador priista Héctor Astudillo Flores.

Otra de igual calaña, es la experredista, Rosario Merlín, cuya vida política se funda en el chantaje y la autovictimización. Simuladora experta e invasora de terrenos, logró colarse a Morena pese a sus antecedentes y rechazo popular. Nunca entendió la oportunidad que tuvo y traicionó a quienes la ayudaron a regenerarse porque “perro que come huevo nunca se le quita la maña”. A la fecha, el cargo de diputada federal que logró en automático gracias a los votos de AMLO, tampoco le han servido de nada a los acapulqueños. Tiene cero trabajo legislativo y al igual que los demás diputados federales por Acapulco nunca fueron solidarios con las personas y suman logros cero.

Le sigue un tal Marco Antonio Cabada Arias, diputado local por Acapulco, individuo que dejó una estela de corrupción en el PRD, y por donde ha pasado, no se entiende cuál es la razón de que esté en Morena, pues su carrera política está basada en el engaño, la traición y la corrupción.

También, en este grupo, resalta la diputada Mariana Itallitzin García Guillén, sobrina de Ángel Aguirre, y funcionaria durante ese gobierno nefasto donde desaparecieron a 43 normalistas de Ayotizinapa, Mariana García no está exenta de las complicidades aguirristas y de una forma de hacer política aprendida en esas escuelas. Las malas conductas no se quitan por el solo hecho de cambiar de partido, se requiere de intensas terapias y voluntad de cambio.

Zeferino Gómez Valdovinos, diputado local por un distrito de Acapulco, experredista, exsubsecretario de Desarrollo Social con Ángel Aguirre. Gómez Valdovinos saltó a Morena de la mano de César Núñez, igual que lo hizo la síndica sinvergüenza Teófila Platero, también premiada con una diputación local. Alcahuete convencido del pésimo gobierno de Adela Román, este diputado igual que los otros, responde más a los intereses del gobernador que a Morena. Como diputado su labor ha sido presentar puntos de acuerdo y exhortos que no tienen ningún efecto real en la sociedad pero que los usa con fines publicitarios. Es de los más ambiciosos por otro cargo público pero nunca ha transparentado los recursos que recibe como diputado, ni se ha visto en qué gasta el dinero extra que recibe para supuestas gestiones sociales.

Al historial de este diputado hay que sumar el choque que provocó por ir a exceso de velocidad, posiblemente ebrio, el día 14 de abril de 2019, a las cuatro de la madrugada, en la Avenida Escénica, frente a Las Brisas, ahí resultó lesionada una mujer. El diputado de Morena movió sus influencias para que la policía vial del municipio ocultara la información sobre su participación y el auto Seat toledo azul que conducía nunca fue retenido. La mujer fue ayudada por sus familiares para tener atención médica.

A esta lista de ambiciosos que buscan más cargos públicos, se suma también el diputado local Ossiel Pacheco, un reportero que saltó a la política primero con el PRD, y luego con Morena de la mano también de César Núñez, ahora se alista para saltar como candidato por el municipio de Coyuca, confiando en que su padrino y jefe político le consiga esa posición.

Pero el caso más grotesco de tráfico de influencias, cinismo y corrupción política, es el del diputado local y exsecretario de cultura, Arturo Martínez Núñez, sobrino de César Núñez, delegado del gobierno federal en Acapulco.

Arturo Martínez fue funcionario con Zeferino Torreblanca, con Ángel Aguirre, en Guerrero, y con Graco Ramírez en Morelos, puros gobiernos corruptos.

Arrastra una enorme cola de sinvergüenzadas, entre ellas, el intentar despojar de un terreno al empresario Jorge Armando Plata Leyva y su esposa Valeria Torreblanca Prestegui.

Este diputado que llegó al cargo de manera fraudulenta falsificando documentos de residencia, pues de vivir en una mansión en Acapulco, apareció después con acta de residencia de Atoyac, fue exhibido en espectaculares por la familia a la que él y su padre pretendieron despojar. Finalmente se desistieron.

Martínez Núñez argumentaba que el terreno, ubicado sobre el Bulevar de las Naciones en Acapulco, en el Ejido La Zanja, le había sido donado por sus padres Arturo Martínez Nateras y María de la Luz Núñez Ramos.

Y es que dicha propiedad fue de Martínez Nateras y el 6 de octubre del 2003 obtuvo el título de propiedad, pero posteriormente el 27 de febrero del 2004 el terreno fue adquirido por la Promotora Turística de Guerrero, dependencia del gobierno estatal.

Posteriormente, el predio fue vendido por Protur a Torreblanca, quien comenzó a edificar el terreno, por lo que Martínez Núñez intentó frenar y apropiarse de la propiedad.

Con esto honroso historial, ahora este diputado local pretende que lo incluyan en la lista los aspirantes que buscan la candidatura a la gubernatura de Guerrero por Morena.

Otra más de la misma calaña que quiere cargo de elección popular en 2021, es la perredista Beatriz Mojica Morga, exsecretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Ángel Aguirre, gobierno cómplice de la desaparecieron los 43 de Ayotzinapa, y excandidata del PRD a la gobernatura en 2015.

Mojica Morga abandonó el PRD con la esperanza infiltrarse en Morena. Sin ningún cargo en la actualidad, no tiene partido que la respalde, pues su paso por los distintos cargos que ocupó como perredista están salpicados de corrupción complicidades y traiciones

De la corrupción de Beatriz Mojica, el exalcalde perredista Evodio Velázquez sabe, pues se dice que le transfirió un poco del dinero público del gobierno de  Acapulco para que hiciera campaña a la gubernatura en 2015.

Sin embargo, como si nada, ahora cínicamente pretende hacerse pasar como aliada de las políticas anticorrupción del presidente Obrador. En su narrativa intenta venderse al PT con el fin de que la hagan su candidata a la gubernatura, más con el fin de lograr una diputación o una alcaldía. Suponen que pueden forzar una alianza inútil Morena-PT. Inútil porque Morena no tiene necesidad de ninguna alianza para ganar Guerrero.

En esta lógica, una alianza con los partidos corruptos de Guerrero sólo serviría para que esos personajes que representan lo más podrido de Guerrero se infiltren en el partido de López Obrador y terminen contaminando la 4t, como ya hicieron cuando estuvieron en el PRD.

Mojica anda muy apurada pagando medios para que le publiquen entrevistas y fotos donde aparece en una mesas que anda colocando de un lado a otro donde supuestamente recoge firmas para enjuiciar a expresidentes, pero lo que en realidad hace es presencia y engaña con el tema de las firmas para ser vista.

En su cuenta de twiter, la experredista aguirrista escribió: “El dique de la corrupción y la impunidad hay que romperlo desde arriba, los expresidentes deben ser investigados y en su caso enjuiciados por el saqueo que hicieron a la nación”.

En el extremo del cinismo, ahora pide juicio para expresidentes, pero en su tiempo se moría de ganas por tomarse una foto aunque fuera de refilón con alguno de ellos; expresidentes de los que el PRD de “Los Chucos”, corriente a la que perteneció, fue aliado.

En resumen, esta es solo una probada de la lista de los que andan acelerados buscando colarse como candidatos por Morena, individuos corrompidos por la ambición, la mentira y la traición, son los infiltrados de la corrupción que ya antes acabó con un partido que también promulgaba la esperanza, ahora van por Morena. En este breve sumario faltan algunos nombres como Luis Walton, Félix Salgado y la alcaldesa de Acapulco, Adela Román, pero esos se merecen un tratamiento aparte.