México.-Casi al tiempo que se confirmaba el enfrentamiento entre Saúl Canelo Álvarez y Sergey Kovalev para el próximo 2 de noviembre -que obligará al mexicano a subir dos categorías de peso-, Óscar de la Hoya anunciaba ante los micrófonos de DAZN que en 2020 Saúl Álvarez cerrará la trilogía contra Gennady Golovkin, que a su vez se enfrentará el 5 de octubre a Sergiy Derevyanchenko (emitido por DAZN).

"Será uno de los oponentes para el próximo año. Tiene que serlo", aseguraba el fundador y CEO de Golden Boy Promotions (GBP). Después de que Triple G diera buena cuenta de Steve Rolls, ODL demandó al kazajo rivales de más entidad si quería volver vérselas con Canelo. Independientemente de esto, parece que ahora Golovkin es la pieza codiciada por diversas circunstancias.

Con el Golden Boy pensando que tenía todo controlado, la IBF ordenó una defensa precisamente contra Derevyanchenko. Álvarez acaba de ganar el cinturón absoluto de dicho organismo en el peso medio (contra Jacobs) y estos lo querían rentabilizar. No era una mala opción para el púgil mexicano, pero la negociación no fraguó y la IBF lo despojó del título... que ahora se jugarán Derevy y Golovkin para colmo.

El enfado de Canelo con GBP fue tremendo y desde entonces todo son guiños por parte de Eddie Hearn (Matchroom Boxing) hacia el campeón mexicano. Ahora, según De la Hoya habrá combate en 2020 porque sin duda le conviene.

¿Los motivos? Triple G se hace mayor y una derrota previa desluciría una contienda; podría tratarse de un combate de unificación si Golovkin se hace con el título de la IBF; DAZN reclama la pelea -por algo firmaron a los dos púgiles-; no hay garantía de que la gallina de los huevos de oro -Canelo- vaya a permanecer eternamente ligada a GBP, y menos después de su enfado.