México, Notimex.-El puerto de Veracruz está listo para los festejos por los 500 años de la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz este día, en el que organizaciones civiles, gobierno y sociedad en general, realizarán diversos eventos. La Sesión de Cabildo programada para hoy, a las 18:00 horas, continuará una serie de actividades que desde marzo y hasta diciembre, se llevarán a cabo para celebrar el “nacimiento de una nación”.

Este mismo día, a las 20:00 horas, se presentará Fernando de la Mora en el Gran Plaza Malecón. Mañana, se efectuará el Magno Sorteo de la Lotería Nacional, a las 20:00 horas, en el Zócalo de la ciudad. Asimismo, la Fundación 500 años de la Vera Cruz, A.C., realizará una serie de eventos culturales como festivales gastronómicos, programas de televisión, una revista y la creación de una ludoteca.

Locales y foráneos podrán, además, disfrutar de recorridos en tranvías por el Centro Histórico de Veracruz, donde podrán apreciar edificios de más de 400 años de antigüedad. “Al recorrer el Centro Histórico, podemos conocer el pasado, el presente y el futuro, en los edificios que alberga del siglo XVII, del XX y algunos nuevos que se están construyendo.

Al recorrer Veracruz, vemos este mosaico de culturas”, sostuvo el cronista, Miguel Salvador Rodríguez Azueta. Para esta celebración de los 500 años, el abanico de culturas que a lo largo de los años ha resguardado Veracruz, mostrará a los visitantes porqué el puerto, aunque con problemas, sigue siendo un sitio obligado a visitar. “Veracruz es rico en su gente y en su historia”, reiteró el cronista.

El 21 de abril de 1519 iniciaría el proceso conocido en México como La Conquista, ya que sería ese día cuando Hernán Cortés llega a la costa de una población conocida en aquel momento como Chalchicueyecan, apresurando sus pasos a causa de que sus superiores pretendían cancelarle el viaje por lo que a toda prisa se había lanzado a la tercera a expedición en tierras hoy mexicanas. A su llegada, fue recibido por embajadores del tlatoani mexica, Moctezuma Xocoyotzin, quien sabía de su presencia en el imperio a causa de las expediciones previas de los españoles.

En el libro La visión de los vencidos de Miguel León Portilla, se rescatan testimonios de los pueblos indígenas compilados por Fray Bernardino de Sahagún. Se describe desde el punto de vista de los lugareños, especialmente de los mexicas, el arribo de las fuerzas de Cortés a su territorio. Un hombre humilde, informó a su emperador de la llegada de "torres o cerros pequeños que venían flotando por encima del mar´". En ellos venían gentes extrañas de carnes muy blancas, más que nuestras carnes, todos los demás tienen barba larga y el cabello hasta la oreja”

Dicha noticia llenó de angustia a Moctezuma, ya que no se sabía nada de los extraños, además ellos no tenían ni idea del desastre que caería sobre su nación, ya que la Conquista fue un proceso muy traumático para los pueblos originarios. Comenzaría así la dominación colonial conectando a América con el mercado mundial capitalista. Sus legados fueron el desarrollo atrasado, la expoliación, el despojo y la sumisión a las grandes potencias imperiales que con el paso del tiempo someterían el mundo.

La primera impresión de los mexicas fue confundir el advenimiento de Cortés con el regreso del mítico gobernante de Tula, llamado Ce Acatl Topiltzin, virtuoso sacerdote del dios Quetzalcoatl, quien al ser depuesto por seguidores de otro dios, Tezcatlipoca, se marchó rumbo al mar y prometió que volvería en el año Ce Acatl, (1 caña), que coincidía (tenían un Ce Ácatl cada 52 años y éste era el décimo después de la partida de Topiltzin), con la llegada del conquistador español.

Al saber esto Moctezuma de inmediato envió regalos y tesoros que tuvieran que ver con su dios (pensando que era Quetzalcóatl). Con ello obsequiaron objetos sagrados como plumas de quetzal con accesorios de oro para complementarlos. En los testimonio se narra que los “dioses” no parecían interesados en las plumas, más bien concentraron su atención en los regalos secundarios, los accesorios de oro.

Finalmente fueron estos mitos religiosos los que llevaron a los mexicas a recibir a los que serían sus futuros verdugos, a diferencia de los mayas quienes de inmediato repelieron a los invasores, los regalos enviados por el huey tlatoani sólo despertaron las ambiciones de los codiciosos conquistadores quienes fueron en busca de Tenochtitlán.