LA COLUMNA DE OLVERA

México.- El “regreso” de los gobernadores del PRI a Palacio Nacional pasó desapercibido para muchos, a pesar de la connotación política que tuvo, ya que regresaron a su antigua casa, pero huérfanos y sin llaves.

La visita de los mandatarios estatales puede ser interpretada de varias maneras: su alineación al Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, o la confirmación de un pacto existente entre los tricolores y Morena, mejor conocido como PRIMOR, el cual se verá reflejado en las próximas elecciones del 2021, cuando se renueven varias gubernaturas, la Cámara de Diputados, las alcaldías de la Cuidad de México y su congreso local, entre otros puestos de elección popular.

Y decimos esto porque los priistas llevan en su ADN estar cerca del poder y mas ahora que su credibilidad y aceptación popular está por los suelos, debido a los excesos que tuvieron al frente de la administración federal o mejor dicho a la escandalosa corrupción registrada en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

La dirigencia nacional del PRI sabe que si no se pega a la ubre de Morena y en particular a la popularidad de AMLO corre el riesgo de perder las pocas posiciones que tiene en el ajedrez político nacional e incluso puede perder su registro en algunos estados.

A sabiendas de esto, once de los doce gobernadores del Partido Revolucionario Institucional accedieron a comer, el pasado lunes con el jefe del Ejecutivo federal en un lugar tan emblemático para ellos como es Palacio Nacional, donde expresaron su respaldo absoluto al Instituto de la Salud para el Bienestar (Insabi).

Como era de esperarse los gobernadores de Hidalgo, Omar Fayad; del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza; de Campeche, Carlos Miguel Aysa; Coahuila, Miguel Ángel Riquelme; Colima, José Ignacio Peralta; Guerrero, Héctor Astudillo Flores; Oaxaca, Alejandro Murat; Juan Manuel Carreras, San Luis Potosí; Quirino Ordaz, Sinaloa; Tlaxcala, Marco Antonio Mena; Zacatecas, Alejandro Tello; y un representane de la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, no desaprovecharon la oportunidad para decir: “presente, señor presidente”.

Saben que sin la ayuda de López Obrador sus posibilidades en la contienda electoral que se avecina son casi nulas, pues los priistas no han podido quitarse la etiqueta de corruptos y su líder nacional no ha encontrado la brújula que lo acerque a sus bases, cuyos integrantes le dieron la espalda a su partido y le cobraron la factura, por competir con candidatos externos y amigos del primer círculo de Peña Nieto en los pasados comicios de 2018.

Por cierto, ¿alguien sabe dónde están las vacas sagradas del PRI, como Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, quienes pusieron a varios de los gobernadores actuales o a otros que están en prisión o prófugos? Si los ven, díganles que dejaron huérfanos a sus pupilos y, sobre todo, herido de muerte al dinosaurio tricolor.

A lo mejor están aplicando la máxima popular que dice: “calladito me veo más bonito”. Y hacen bien porque saben que en cualquier momento les puede caer la guadaña de la 4T. Incluso nos comentaron que el otrora poderoso consejero de Peña Nieto, el yucateco Gamboa Patrón, prefirió cerrar sus oficinas que tenía cerca de la Hacienda de Los Morales, de donde, según cuentan algunas personas se elaboró el amparo para continuar con las obras del aeropuerto de Texcoco.

Y qué decir del actual dirigente nacional priista, Alejandro Moreno, quien está más ocupado en realizar eventos “piteros”, como los califican los trabajadores de su partido, los cuales se están consumiendo los pocos recursos económicos que tienen, disque para incrementar y reforzar la militancia de ese instituto político, sin importar que se ponga en riesgo la fuente de trabajo de sus pocos empleados que le quedan, que en reorganizar verdaderamente al PRI para tener una participación y competitividad decorosa en las elecciones del 2021. 

Después de leer todo esto, se puede entender la presencia de los gobernadores tricolores en Palacio Nacional, quienes han optado por sobrevivir políticamente antes que desaparecer o extinguirse como los dinosaurios y mas, que sus líderes en la Cámara de senadores, Miguel Ángel Osorio Chong y en la de diputados René Juárez Cisneros, son un cero a la izquierda como oposición.