México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) alentó a padres de familia, educadores y a la sociedad en general a comprometerse en la construcción de “una humanidad que revierta la cultura de la muerte”, a pocos días del tiroteo en una escuela en el norte del país.

En un comunicado publicado el 13 de enero, los obispos mexicanos señalaron que “como sociedad global, tenemos el gran desafío de construir una humanidad que revierta la cultura de la muerte, con sus múltiples expresiones (corrupción, violencia, consumo, destrucción del planeta, indiferencia, desprecio de la vida humana, entre otras), en una cultura de la vida, el cuidado, la solidaridad y la restauración de las relaciones humanas, el planeta, la democracia y el pleno Estado de Derecho”.

El 10 de enero un menor de 11 años ingresó con dos armas al Colegio Miguel de Cervantes en Torreón, en el estado mexicano de Coahuila, y disparó contra sus compañeros de estudios. Una profesora de 50 años murió durante el ataque y el menor se suicidó.

El menor habría vestido de forma similar a Eric Harris, uno de los dos jóvenes que provocó una masacre en la Escuela Preparatoria de Columbine (Estados Unidos) en 1999, causando la muerte de 13 personas y 24 heridos.

Los obispos mexicanos reiteraron en su mensaje “nuestras más sentidas condolencias a los familiares, comunidad educativa, así como a la sociedad de Torreón, por los tristes fallecimientos y por las personas que han quedado lesionadas en el cuerpo y el espíritu”.

Más adelante, los obispos subrayaron que “la educación es una tarea de todos, no sólo de las instituciones escolares”.

“Educar requiere una alianza social que nos permita construir una ‘aldea educativa’ en la que cada persona pueda comprender el sentido de su misma persona, el entorno natural y cultural del que participa, así como de las instituciones humanas básicas (familia, organismos intermedios, empresa, gobierno, comunidad internacional, sindicatos, etc.), con el fin de que sepa encontrarse en ellas y las promueva”. Para la CEM, “es urgente concentrarse en los destinatarios de la educación, que son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes”.

Los obispos subrayaron también que “nuestra tarea es recuperar la centralidad de la persona humana en la vida educativa de la familia, la escuela y la sociedad”.

“Es urgente dedicar los más altos y mejores recursos humanos y materiales a la educación, principalmente en el ambiente familiar, escolar y social. Hoy nuestros niños y jóvenes requieren una alianza educativa entre el mundo académico formal y el no formal, en el que se encuentra el desarrollo del arte, el deporte, el escultismo, la vida religiosa y cultural”, señalaron.

Los obispos mexicanos alentaron a los padres de familia “a renovarse en su responsabilidad de ser los primeros educadores de sus hijos, y dialogar en todo momento con las autoridades escolares, con el fin de articular un seguimiento continuo y permanente sobre los contenidos y métodos educativos para respaldarse mutuamente en sus tareas”.

A los maestros, por su parte, les expresaron “nuestra más alta estima, y les llamamos a renovar su vocación de servicio y de entrega, impulsando esfuerzos de legítima asociación y promoción para responder de mejor manera ante este Cambio de Época que nos toca vivir”.

“Nos comprometemos, nuevamente, a ser una Iglesia que continúe la labor de promover la dignidad humana, a través de la formación de cada persona, atendiendo a su ser que es relación, encuentro y trascendencia”, afirmaron los obispos.

“Rogamos a Jesucristo, Señor y Maestro, nos dé la fuerza para escucharlo, seguirlo y participarlo a nuestros hermanos, con claridad y generosidad. A María Santísima de Guadalupe, imploramos su intercesión materna, con gratitud y afecto filial”, finalizaron los obispos.