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Juan Soriano, de lo mejores pintores del siglo XX, a 13 años de su muerte

El pintor Jesús Reyes Ferreira lo introdujo al arte mexicano precolombino y colonial, así como al arte extranjero, y encontró en la corriente abstracta un cauce próximo a su temperamento.

Por Redacción, 2019-02-11 11:09

México, (Notimex).– A 13 años de su fallecimiento, el pintor y escultor mexicano Juan Soriano, es considerado uno de los artistas plásticos más influyentes del siglo XX en México, recordó el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Juan Francisco Rodríguez Montoya, su nombre completo, nació en Guadalajara, Jalisco, el 18 de agosto de 1920 y falleció el 10 de febrero de 2006 a los 86 años en la Ciudad de México.

El pintor Jesús Reyes Ferreira lo introdujo al arte mexicano precolombino y colonial, así como al arte extranjero, y encontró en la corriente abstracta un cauce próximo a su temperamento.

En 1934, participó por primera vez, en una exposición colectiva en el Museo de Guadalajara, lo que llamó la atención de artistas como María Izquierdo y José Chávez Morado, así como la fotógrafa Lola Álvarez Bravo, quienes lo alentaron para viajar a la Ciudad de México.

Al año siguiente, se mudó a la capital y pronto entró en diálogo artístico y personal con Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y otros miembros de la vanguardia.

En 1937, ingresó a la Escuela Nocturna de Arte para Obreros y en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), donde se relacionó con miembros de la vida cultural mexicana, como Rafael Solana, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia.

Por esa época comenzó su actividad como escenógrafo y diseñador de vestuario en el grupo de teatro Poesía en Voz Alta, al lado de Octavio Paz, Juan José Arreola y otros, posteriormente impartió clases en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda y comenzó su participación en exposiciones internacionales en Nueva York y Filadelfia.

En su trayectoria, evaluaba el trabajo de esos artistas y tomaba interés en las artes populares e indígenas, así como en los modos expresivos que venían del cubismo, el expresionismo alemán y el fauvismo, además de los artistas parisinos de la posguerra.

Desde 1946 su obra y trayectoria comenzó a ser reconocida y galardonada, ese año recibió el Premio Constancia Especial de Mérito, otorgado por la presidencia de Manuel Ávila Camacho; tres veces obtuvo el Premio de Adquisición del Salón de la Plástica Mexicana y tres veces fue nombrado Artista Productor por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dos veces obtuvo la Medalla Orozco de la ciudad de Guadalajara; en 1987 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y en 2005 el INBA le concedió la Medalla de Oro de Bellas Artes. También recibió distinciones en España, Francia, Polonia y otros países.

En 1959 celebró sus 25 años como artista con una magna exposición en el Museo de Arte Moderno y en 1966 presentó su primera gran exposición escultórica en el Palacio de Bellas Artes, quien además fue creador de grandes esculturas monumentales.

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Gabriel Figueroa, el “muralista” del cine mexicano

El pintor Diego Rivera calificó a Gabriel Figueroa como “el cuarto muralista”, junto a David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y el propio Rivera, así como un “muralista ambulante”.

Por Redacción, 2019-04-25 13:11

México, Notimex.-Calificado como el paisajista del cine nacional, creador de la memoria visual del país, forjador de identidad nacionalista, el muralista del séptimo arte y pilar de la Época de Oro del Cine Mexicano, el cinefotógrafo, iluminador, activista y operador de cámaras Gabriel Figueroa imprimió su sello en el arte y la mente de los mexicanos.

Participó en 235 películas filmadas en México y Estados Unidos con directores de la talla de Emilio “el Indio Fernández, Luis Buñuel, John Houston y John Ford, creó una forma de fotografiar la realidad y resaltar personajes y escenarios por medio de claroscuros, acercamientos a los rostros y una cuidada iluminación.

“Estoy seguro de que si algún mérito tengo, es saber servirme de mis ojos que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no solo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento, que es la vida”, declaró el propio Figueroa en su discurso de aceptación del Premio Nacional de las Artes, en 1971. Nacido el 24 de abril de 1907 en la Ciudad de México, tres días después fallece su madre, pérdida que su padre no pudo superar y por cual deja al bebé y a su hermano Roberto al cuidado de unas tías, en el seno de una familia acomodada.

En el Colegio de San Idelfonso cursó la preparatoria, desde temprana edad manifestó un claro gusto por el arte y decidió estudiar pintura en la Academia de San Carlos y música en el Conservatorio Nacional, pero no concluyó ninguna; prefirió la fotografía tras ver el trabajo del retratista José Guadalupe Velasco. Por ello a los 16 años se acercó a las lentes y acercó a este arte a su compañero de escuela Gilberto y su hermano Raúl Martínez Solares, con quienes tendría una larga amistad y una cercana colaboración en la industria del cine.

Los adolescentes montaron un estudio fotográfico, que fracasó por su poca experiencia, pero cuatro años después los hermanos abrieron otro en el Centro Histórico de la capital mexicana que se convertiría en el mejor del país con retratos, fotografía fija, de moda, para revistas y comerciales.

En 1932 dio sus primeros pasos en el cine como fotógrafo de tomas fijas en la cinta “Revolución-La sombra de Pancho Villa”, de Miguel Contreras Torres. Un año más tarde fue uno de los camarógrafos contratados para la filmación de “Viva Villa!”, dirigida por Howard Hawks y luego Jack Conway. Después lo hizo en “Enemigos” y trabajó como iluminador, operador de cámara y fotógrafo suplente. Figueroa Mateos entonces recibió una beca para estudiar en Estados Unidos, donde conoció a Gregg Toland, director de fotografía de “El ciudadano Kane” y uno de los mejores fotógrafos de cine de todos los tiempos, quien le enseñó su particular estilo de iluminación.

A su regreso a México participó en “Allá en el rancho grande”, película de 1936 dirigida por Fernando de Fuentes, que ganó una mención especial en la Mostra Internacional de Cine de Venecia, en Italia. Con la dirección de personalidades como Alejandro Galindo y Julio Bracho, así como la colaboración de expertos, entre ellos Alex Philips en “Cielito lindo”, entre 1939 y 1943 Gabriel trabajó en 40 películas, de las que podemos nombrar “Los de abajo” y “La noche de los mayas”.

Pero es en 1943 cuando se percibe ya definido el estilo de Figueroa con el largometraje “Flor silvestre”, en el cual actúan Dolores del Río y Pedro Armendáriz. Esa fue la primera de 24 cintas que realizó bajo la dirección de Emilio “el Indio” Fernández y un equipo de editores, actores, guionistas, músicos, escenógrafos y encargados de vestuario que modernizó y dio fama mundial al cine mexicano.

Sobresalen tanto en “La perla”, de 1945, trabajo por el que es reconocido con el Globo de Oro, de los Hollywood Foreing Correspondents; el Gran Premio Internacional (que luego cambió de nombre al León de Oro), en la Mostra, y en el Festival de Madrid; así como “La malquerida”, que le merece en 1949 el Premio Internacional a Mejor Fotografía. En esa época fue secretario general de la Sección II de Técnicos y Manuales del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC), que formaba parte de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), y desde allí denunció la corrupción de líderes sindicales.

Con apoyo de diversas secciones, entonces, fue creado el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana, que presidió Mario Moreno “Cantinflas”, con apoyo del cantate y actor Jorge Negrete y del propio Figueroa. En 1946 el cinefotógrafo recibió el Premio Internacional de Fotografía otorgado en el Festival de Cannes por la cinta “María Candelaria” y en ese mismo año fundó la primera Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México, así como la Academia de Estudios Cinematográficos.

En Hollywood ese mismo 1946 comenzó una huelga de escenógrafos y trabajadores de laboratorios, por lo que en solidaridad se ordenó que no fuera procesado ningún material proveniente de Estados Unidos. Tres años después presidió el grupo mexicano que, a propuesta de Pablo Neruda y Efraín Huerta, se organiza para apoyar a artistas de la meca del cine estadunidense que sufrieron persecución, despidos y encarcelamiento durante la llamada “cacería de brujas” impulsada por el senador Joseph McCarthy, debido a su presunta filiación comunista A comienzos de la década de los 50, viajó a Cuba para fotografiar una película sobre la vida de José Martí y en 1955 se solidarizó con el movimiento de la Sierra Maestra encabezado por Fidel Castro.

Durante el último año de esa década fue nombrado secretario del Consejo de Producción de CLASA Films Mundiales. En seis décadas de actividad detrás de las cámaras, Gabriel Figueroa Mateos recibió diversos galardones entre los que destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en 1971; el Premio Salvador Toscano de Ciencias y Artes al mérito cinematográfico. También sumó un total de 16 premios Ariel, entre ellos el Ariel de Oro que recibió en 1987 como reconocimiento a su trayectoria, según resaltó la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas.

Con su nombre es llamada la estatuilla que reconoce la Mejor Fotografía Cinematográfica en México. Ya para entonces se consideraba memorable sus trabajo en “Los olvidados” (1950), de Luis Buñuel; “Dos mulas para la hermana Sara”, con Jon Siegel, y “La noche de la iguana”, dirigida por John Huston en 1964 y que le valió ser nominado al Oscar como Mejor Fotografía. Con Luis Buñuel también hace mancuerna en “Nazarín, “Los ambiciosos”, “La joven”, “El ángel exterminador” (1962) y “Simón del desierto”.

Además destacan “Bugambilia”, “Enamorada”, “Río escondido”, “Pueblerina”, “Víctimas del pecado”, “El rebozo de Soledad” y “Cuando levanta la niebla”. “Kelly’s heroes”, “María”, “El niño y la niebla”, “El señor de Osanto”, “Los hijos de Sánchez”, “Cananea”, “Salón México”, “Las abandonadas”, “Pedro Páramo”, “Macario”, “La escondida”, de 1955 con Roberto Gavaldón son, igualmente, reconocidas por su valor artístico. Para satisfacer sus exigencias técnicas y artísticas, Figueroa Mateos aportó al cine nuevas fórmulas de composición de cuadro a partir de realizaciones plásticas y experimentos de física, al tiempo que desarrolló filtros y otros elementos fotográficos que dieron realce a su labor.

En 1983 hizo su última película: “Bajo el volcán”, nuevamente bajo la dirección de John Huston, y al año siguiente recibió un homenaje del San Francisco Film Festival por su aportación a la industria cinematográfica. Tras recibir en los últimos meses múltiples homenajes y luego de una operación para corregir una arteria, el 27 de abril de 1997 falleció Gabriel Figueroa en su natal Ciudad de México.

A su muerte se suscitaron varios reconocimientos como la proyección de 12 películas y 42 fotografías en la Cineteca Nacional, la presentación de 26 imágenes de platino en Argentina y la exhibición de 26 gráficas en Caracas, Venezuela. También se han organizado en su honor exhibiciones en Viena, Atenas, Praga, Berlín, París, así como varias ciudades españolas y estadunidenses, entre ellas Nueva York, Los Ángeles y Washington, en las que se ha resaltado su intachable estética del paisaje y su exaltación de la naturaleza como un personaje principal.

El pintor Diego Rivera calificó a Gabriel Figueroa como “el cuarto muralista”, junto a David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y el propio Rivera, así como un “muralista ambulante”. Lo cierto es que durante muchos años México fue visto en su propio territorio y en le xtranjero a través de la mirada de Gabriel Figueroa.

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Ida Vitale recibe el Premio Cervantes de manos del rey Felipe

Vitale, que tiene a lo largo de su trayectoria como referente y padre poético al español Juan Ramón Jiménez, sigue escribiendo a sus 95 años de edad.

Por Redacción, 2019-04-23 13:15

Madrid, (Notimex).- La escritora uruguaya Ida Vitale recibió este martes de manos del rey Felipe el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2018, máximo galardón de las letras en español que se entrega en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

La poeta de 95 años de edad es un referente para poetas de todas las generaciones, es la quinta mujer premiada con el Cervantes, un galardón dotado con 125 mil euros (141 mil 200 dólares) que le fue otorgado por su trayectoria poética e intelectual.

Vitale, que tiene a lo largo de su trayectoria como referente y padre poético al español Juan Ramón Jiménez, sigue escribiendo a sus 95 años de edad.

Nacida en Montevideo, Uruguay, en 1923. Vitale es una de las grandes poetas latinoamericanas y la última sobreviviente de la Generación del 45, de la que formaron parte intelectuales destacados como Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama y Mario Benedetti, entre otros.

Entre sus obras se encuentran La luz de esta memoria y Procura de lo imposible, que muestran un lenguaje preciso, maleable, cargado de ironías y sutilezas, con un fuerte influjo de Juan Ramón Jiménez, a quien la propia escritora considera su maestro en la poesía.

El Premio de Literatura Miguel de Cervantes fue creado en 1975 por el Ministerio de Cultura español, para reconocer la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano.

El galardón se entrega cada año el 23 de abril, día en que se conmemora la muerte de Cervantes, en una ceremonia que habitualmente tiene lugar en la Universidad de Alcalá de Henares y que está presidida por los reyes Felipe y Letizia como monarcas.

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Ida Vitale recibirá Premio Cervantes próximo martes

Elegante, lúcida y culta, Vitale, que ha tenido siempre como referente y padre poético al español Juan Ramón Jiménez, sigue escribiendo a sus 95 años.

Por Redacción, 2019-04-21 10:50

Madrid, (EFE).- La poeta Ida Vitale recogerá el próximo martes en la española Universidad de Alcalá el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2018, máximo galardón de las letras en español, en una ceremonia presidida por los reyes y “plato fuerte” de los actos de homenaje a la uruguaya que se sucederán duran

te la semana.Ida Vitale (Montevideo, 1923), referente para poetas de todas las generaciones, es la quinta mujer premiada con el Cervantes, un galardón dotado con 125.000 euros (141.200 dólares) que le fue otorgado por su trayectoria poética e intelectual de primer orden.

Elegante, lúcida y culta, Vitale, que ha tenido siempre como referente y padre poético al español Juan Ramón Jiménez, sigue escribiendo a sus 95 años.

El lunes 22, la poeta mantendrá en la sede de la Biblioteca Nacional de España un encuentro con los medios de comunicación en la jornada previa a la entrega del Premio Cervantes, una cita en la que estará acompañada por la directora general del Libro y Fomento de la Lectura y también poeta, Olvido García Valdés.

Tras este acto, Vitale inaugurará la Semana Cervantina con la entrega de un legado en la Caja de las Letras, cumpliendo así la tradición de los galardonados con este premio de dejar en esta especie de “cápsula del tiempo” algún objeto personal en una de las 1.800 antiguas cajas de seguridad bancaria de la cámara acorazada que acoge en su sótano la sede del Instituto Cervantes en Madrid.

Al día siguiente de recoger el Premio, el miércoles 24, la Residencia de Estudiantes ofrecerá otro homenaje a la poeta uruguaya en el que, bajo el título “Las palabras son nómadas”, poetas como Antonio Gamoneda, Orlando González-Esteva, Clara Janés, Aurelio Major, Javier Rodríguez Marcos y la propia Ida Vitale leerán poemas de la galardonada y suyos propios.

El acto de la Caja de las Letras no será el único de Vitale en el Instituto Cervantes: el jueves 25 participará en un encuentro con sus lectores, en el que charlará con el director de la institución, Luis García Montero, con Olvido García Valdés y con la poeta Raquel Lanseros.

Y horas antes habrá un encuentro con la Premio Cervantes en el paraninfo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Durante la semana, la obra literaria completa de Ida Vitale quedará expuesta en el escaparate de la biblioteca del Cervantes, que además acogerá la instalación “Fuego frío”, de Eugenio Ampudia, realizada con motivo de la Semana Cervantina.

Una semana en la que también se realizará un homenaje al escritor mexicano Fernando del Paso, Premio Cervantes 2015, que falleció el pasado noviembre.

El miércoles próximo se celebrará una mesa redonda con Luis García Montero, el autor mexicano Juan Villoro, la filóloga Adriana Haro, el director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España, Andrés Ordóñez y la escritora Esperanza López Parada en la que se pasará revista a la obra de Fernando del Paso.