Por: Lucía De block

 

México.- En su noveno día de protestas, Ecuador reporta al menos cinco muertos, 559 heridos y más de 1,000 detenidos como saldo de las manifestaciones sociales que sacuden al gobierno del presidente Lenin Moreno y mantienen en vilo al país latinoamericano.

El pasado 3 de octubre, el presidente declaró el “Estado de excepción” en todo el país, como respuesta a las movilizaciones que se oponen al plan de ajuste económico conocido como “Paquetazo”.

El estado de excepción se traduce en la suspensión de ciertas garantías o derechos esenciales para los ciudadanos con tal de evitar la proliferación de episodios de violencia. La medida suspende, por 60 días, el derecho a la inviolabilidad de domicilio y de correspondencia, libertad de tránsito, libertad de asociación y reunión y libertad de información. También permite al gobierno la censura de la prensa y medios de comunicación, además de la utilización “para otros fines” del presupuesto público, con excepción de los fondos destinados a salud y educación.

Medidas inhumanas del gobierno

El “Paquetazo” se refiere a una serie de medidas para la implementación de un plan de ajuste fiscal que busca reducir el déficit público ahorrando US$1.500 millones. Éste forma parte de un acuerdo firmado en febrero del 2019 con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener créditos por US$4.209 millones, a cambio de reducir el déficit fiscal. La fórmula es recortar el gasto público y aumentar la recaudación. Como consecuencia, entre otras muchas medidas, fue retirado el subsidio a los combustibles, vigente en Ecuador desde hace 40 años, lo que propició que el precio al público se disparara alrededor del 120%, provocando el descontento nacional.

Adicional a la suspensión del subsidio a los combustibles y el despido de cerca de 200 mil funcionarios públicos, el Paquetazo -anunciado en cadena nacional el 1o. de octubre- también incluye:

  • Baja salarial de hasta 20% en contratos temporales en el sector público.
  • Reducción del periodo vacacional de 30 a 15 días para empleados públicos.
  • Aporte de un día de salario mensual de los empleados públicos al fisco.
  • Reducción de aranceles para la compra de maquinarias.
  • Supresión de impuestos a la importación de tecnología (como celulares y computadores) y autos (con un valor inferior a US$32.000).
  • El infame “Perdonazo”, que condona adeudos fiscales que ascienden a 4,290 millones de dólares a las empresas más ricas del país, entre las cuales se encuentran firmas petroleras y de energía.

Las medidas fueron aplaudidas por el FMI -tal como lo hicieron en su momento en Argentina-, pero con la notable diferencia que los ecuatorianos, fieles a su idiosincrasia social, salieron a las calles con el fin de revertir las medidas de austeridad que atentan contra la economía de la población. Al principio las manifestaciones fueron lideradas por el sector del transporte, pero ahora es el poderoso movimiento indigenista quien lleva la batuta y, que en el pasado, ha sido un duro oponente a los gobiernos en turno.

Mientras tanto, Lenin Moreno se ha negado a derogar las medidas que han desatado la crisis y ha impuesto condiciones muy polémicas para sentarse a negociar. Sin embargo, horas antes publicó un controversial anuncio en su cuenta oficial de Twitter, donde afirmaba que le era grato “anunciar que los diálogos ya empiezan a dar frutos”. El comunicado fue acompañado de un video que lo muestra regresando de Guayaquil -lugar adonde trasladó la sede del gobierno debido al asedio de los manifestantes en Quito, pero también bastión de la derecha ecuatorial más conservadora- y en el que afirma que ya tienen "primeros buenos resultados con respecto al diálogo" con "los hermanos indígenas".

CONAIE pone al gobierno contra la pared

Por su parte, la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), que aglutina al mayor número de indígenas del país y que ha sido abiertamente promotora de la huelga general del pasado miércoles 9 de octubre, no ha tardado en desmentir las afirmaciones de Moreno: "Ante la campaña mediática de desprestigio, circulación de información falsa, malintencionada y descontextualizada, aclaramos a nuestras bases y ciudadanía que no hemos negociado ni llegado a ningún acuerdo con este Gobierno represor y criminal", publicó en un comunicado a través de las redes sociales.

Asimismo, ha denunciado con insistencia la virulencia de los ataques de las fuerzas policiales, la represión de la que son objeto, con especial énfasis en las mujeres y el uso de ambulancias para transportar armas, así como los cortes de agua y luz que han sufrido sus campamentos, convirtiéndose así en uno de los testimonios más notables, frente a la manipulación o el silencio de la prensa local, quienes reportan de acuerdo a “un historial de censura y fuertes patrones de represión a la libertad de expresión”, según declaraciones de Natalie Southwick, coordinadora para América Central y del Sur del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

Por otro lado, Lenin Moreno ha señalado al expresidente Correa y a Nicolás Maduro de provocar las manifestaciones con el fin de desestabilizar su gobierno, pese a que la CONAIE se ha desmarcado públicamente de ambos y particularmente de Correa, a quien señala como “oportunista”, ya que considera que el papel del expresidente ha consistido en aprovechar la crisis para exigir elecciones anticipadas, debido a que “el país se está desangrando”. Correa no ha tenido ningún problema en declarar públicamente a diversos medios, desde Bruselas, que Moreno ha “roto la democracia” y el estado de derecho y que cualquier intento de negociación “ya llega tarde”. En algunas entrevistas incluso sostuvo que esperaba la renuncia de Moreno.

Protestas Ecuador Protestas Ecuador

Lenin Moreno, quien denominó despectivamente al movimiento que hoy lo tiene en jaque como “La revolución de los zánganos”, traicionó a Correa y a los ecuatorianos tan pronto llegó a la presidencia en 2017 y con el 50% de los votos. Tomó distancia de inmediato de su predecesor, de quien fue vicepresidente por dos periodos, al decantarse por adoptar medidas económicas neoliberales. Operó en sentido contrario a las políticas progresistas que implantó Correa durante su gobierno, las cuales fueron muy exitosas, ya que en poco tiempo consiguió triplicar su PIB y mejoró todos los indicadores de desarrollo social y económico, y pronto se convirtió referencia de modelos de desarrollo, de acuerdo a los parámetros de la ONU.

Al mismo tiempo entregó a Julian Assange a las autoridades inglesas y, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, permitió que las bases militares estadounidenses se establecieran en las islas Galápagos, a 1000 ks de las costas de Ecuador; mientras se rumora que todo el apoyo que hoy recibe es directamente de la CIA y la DEA, quienes están afincados en el país desde el principio de su mandato.

El discurso de los manifestantes ecuatorianos se ha endurecido tras nueve días de protestas, hoy amenazan con permanecer en lucha hasta que Lenin Moreno dimita.