México.- Al menos 444 indígenas de Chenalhó, Zinacantán y Ocosingo, Chiapas, desplazados por la violencia provocada por conflictos políticos y agrarios, no tienen ni qué comer ante el incumplimiento de los compromisos gubernamentales.

Los desplazados solicitaron ayuda humanitaria pues “ya no tienen qué comer” y el gobierno no ha cumplido los compromisos asumidos en las minutas firmadas, indicó Diego Cadenas Gordillo, director del Centro de Derechos Humanos Ku’untik.

Los inconformes avanzan por la carretera de cuota hacia la capital del estado desde San Cristóbal las Casas, donde están viviendo en una casa que el gobierno de Chiapas renta, mientras se dan alternativas para resolver la crisis.

“El gobierno tiene interés de que se suspenda la caravana, pero los desplazados pretenden llamar la atención del próximo gobernador, Rutulio Escandón Cadenas, y del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para encontrar una solución” a la violencia que aqueja a los indígenas.

Para los indígenas es prioridad atender los reclamos de justicia y castigar a los agresores que los expulsaron de sus viviendas y ocuparon sus tierras de labranza.

“Se tienen al menos cuatro órdenes de aprehensión pendientes de ejecutar”, indicó Cadenas Gordillo.

En un comunicado la Cruz Roja informó que el grupo que camina está conformado por 324 adultos y 120 niños, a quienes han provisto de atenciones médicas.

Los indígenas esperan una reunión con el mandatario estatal para exigirle que cumpla las minutas firmadas en meses pasados, y en caso de lo contrario instalarán un plantón afuera del Palacio de Gobierno.

Desde el 2015 los indígenas han vivido en San Cristóbal de las Casas y otras localidades, en espera de que el gobierno establezca las condiciones para que puedan regresar a sus comunidades.