Chilpancingo, Guerrero.- Alejandra es una joven que busca sobresalir, se le ve a leguas, pero a sus casi 19 años de edad y en Chilpancingo, solo tiene dos salidas para obtener ingresos: vende dulces o se prostituye.

La segunda opción no la descarta: “uno nunca sabe cuándo va a necesitar las cosas”, aunque muestra cierto miedo por esa vieja práctica, sobre todo porque los últimos asesinatos contra el colectivo, han tenido que ver con crímenes de odio.

El hecho de que sea joven y transexual le ha cerrado las puertas de todos los lugares donde ha buscado trabajo, incluso de una tienda en la que intentó comprar un vestido de noche para participar en un certamen escolar. Ante el registro civil aún es Emmanuel Alejandro.

Esa vez sólo quería comprar un vestido, pero la encargada de la tienda se negó a venderle uno. Su argumento en pocas palabras fue: no vendemos a hombres que se creen mujeres. En el asunto laboral no es muy distinto.

“Te hacen una entrevista por teléfono, cuando digo mi nombre completo, te dicen: ah te llamamos… No tengo mi cambio de nombre, mi nombre de niño es Emmanuel Alejandro”.

Entre risas y haciendo ademanes, explica que lo único que tiene de niño es la voz y el hecho de que no tenga aún ninguna operación para el cambio de sexo.

En julio pasado, su participación en el concurso “Novia del Estudiante 2019” dio de qué hablar en una ciudad pequeña y conservadora como Chilpancingo, donde aún se analiza aprobar el matrimonio igualitario.

Aunque la propia Unidad Académica No. 9 “Ernesto Che Guevara”, le permitió participar, fue la misma escuela quien cometió diversas inconsistencias para que no pudiera competir libremente, al menos Alejandra así lo cree mientras cuestiona a quienes conformaban el jurado calificador y el hecho de que no hayan quedado claros los resultados de la votación.

La propia comunidad estudiantil que lo acogió, aún teniendo preferencias sexuales distintas a los de la mayoría, no pudo impedir que se emitieran  comentarios discriminatorios como: “Nunca vas a ser mujer,” “qué huevos de la chava”, “ya no hay mujeres en la prepa que tienen que acudir a los putos”.

A pesar de todo, sus objetivos siguen en pie: su sueño es ser empresaria y dar trabajo a las personas que son rechazadas por la sociedad, como es el caso de las que tienen algún tipo de incapacidad y de las que se piensa que tienen algún tipo de enfermedad por tener preferencias sexuales distintas.a