México.- Pareciera que AMLO regresó de sus vacaciones de fin de año con toda la intención de cumplir a ultranza una de sus promesas y que da lugar al mantra que acompaña casi todas sus intervenciones: Primero los pobres.

En lo que va del año ha anunciado dos medidas fundamentales y, por supuesto, controvertidas: Construir 2 mil 500 sucursales bancarias en las zonas más aisladas del país y otorgar salud universal y gratuita a quienes no tienen cobertura de IMSS e ISSSTE.

El Seguro Popular atiende a más de 53 millones de mexicanos, en 114 mil localidades, en todos y cada uno de los municipios que integran el país.

López Obrador dijo que el INSBI (Instituto Nacional de Salud para el Bienestar) va a reemplazar al Seguro Popular. La noticia ya ha concitado algunos de los encabezados más sensacionalistas que ha producido la prensa en décadas, y en el afán de atacar las medidas recién anunciadas, se refieren al Seguro Popular como si fuera la Comisión Nacional de Salud de Noruega1.

Tal vez vale la pena recordar que, en 2018, en el Seguro Popular hubo desvíos por más de 36 mil millones de pesos que debieron trasladarse de la federación a los estados, pero que no llegaron a los beneficiarios del Seguro Popular ni al Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud.

Sin embargo, de acuerdo a los datos públicos de la Auditoría Superior de la Federación, en total son 71 mil millones de pesos que los estados no han podido comprobar y se encuentran “perdidos”.

Más de la mitad de este dinero (52%) son recursos federales que fueron transferidos a los gobernadores a través de acuerdos de coordinación celebrados entre la Secretaría de Salud y los estados.

Las denuncias por malversación e irregularidades financieras salpican a varios funcionarios estatales.

Los desvíos también involucraron a varios gobernadores, Eruviel Ávila, Arturo Núñez y Javier Duarte y Yunes fueron los nombres más señalados en la desaparición de recursos por montos millonarios en sus estados.

A pesar de que los recursos iban etiquetados, con una regularidad asombrosa, los gobiernos estatales lograron convertir los recursos destinados a la salud de los más pobres en un botín al servicio de los gobernadores, del cual disponían como si fuera su caja chica.

En diciembre del 2016 la OCDE publicó un documento2 donde señala que el Seguro Popular era un sistema mal diseñado, con múltiples deficiencias: casi el 10% del presupuesto estaba destinado a gasto administrativo, siendo el más alto registrado en esa organización. Pone en duda la calidad de los servicios médicos ofrecidos y su cobertura. Y tampoco ha funcionado en el renglón de la prevención, ya que la obesidad y el sobrepeso se incrementaron en tasas superiores al 60%, entre 2000 y 2012.

Asimismo, recomienda la planeación de un nuevo modelo con capacidad para monitorear y mejorar sustancialmente la calidad de los servicios, entre otras.

Los gobernadores que no han firmado el contrato de adhesión al Insabi son: Diego Sinhué de Guanajuato; Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas; Francisco Domínguez, de Querétaro; Martín Orozco de Aguascalientes y Carlos Mendoza Davis en Baja California Sur, como Integrantes de la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (Goan), Enrique Alfaro en Jalisco, emanado de Movimiento Ciudadano.

Parece oportunista la postura de los gobernadores y de algunos críticos que escriben desde la comodidad de su escritorio en Miami, debido a que ninguno ha propuesto un plan para mejorar el sistema propuesto por el INSABI. Se han concentrado en argumentos que lo descalifican, pero sus críticas se pierden en la más terrible abstracción de la incertidumbre y la muy socorrida pérdida de vidas.

Por su parte, los gobernadores tampoco tienen la voluntad de aclarar el destino de los 8 mil MDP que “se perdieron” en Jalisco, por ejemplo, o los 925 millones desaparecidos en Guanajuato.

Es verdad, hay estados que se van a adherir al INSABI sin haber aclarado aún el destino de fondos federales. Lo que revela que los gobernadores están acostumbrados a malversar el dinero de la salud de los más pobres con absoluta impunidad. Y eso debe cambiar.

Este es el momento en que todos critiquemos el INSABI y se corrijan los vicios, errores y bulos, lo que no permitiremos es que sigan respaldando sus críticas en absurdos actos de fe, premoniciones catastrofistas u opiniones pagadas.

1.- https://es.wikipedia.org/wiki/Comisi%C3%B3n_Nacional_de_Salud_de_Noruega

2.- https://www.oecd.org/els/estudios-de-la-ocde-sobre-los-sistemas-de-salud-mexico-2016-9789264265523-es.htm