México.- El periodista Raymundo Riva Palacio, en su columna "El negocio de las mañaneras", señala que la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador se convirtió en una oportunidad para que personas, que acuden cotidianamente, fueran contratadas para hacer preguntas que beneficiaran a terceros, por pagos que alcanzaron los 200 mil pesos.

"Es una conferencia sin acotamientos ni reglas de juego, donde López Obrador se lanza todos los días a la selva, donde hay interlocutores domesticados que se mezclan con profesionales de la información. Ahí era donde se encontraron las ventanas de oportunidad. Si el presidente respondía cualquier pregunta, ¿habría manera de controlar las preguntas que pudieran afectar a una persona o a una empresa? ¿Podría haber censura previa de esas preguntas?

"No era posible tener ese control. La jungla en Palacio Nacional es real. Lo que sí encontraron, cuando menos en dos casos que han trascendido, es que si no se podía impedir una pregunta y una respuesta del Presidente, sí se podía contratar a uno de los presentes cotidianos en ‘las mañaneras’ para que repreguntara y lograra hacer un control de daños y minimizar la crisis que podría desatar un comentario negativo de López Obrador en cadena nacional.

Por 200 mil pesos hubo personas que asisten todas las mañanas a la comparecencia del Presidente, que aceptaron la tarea de contra preguntar, en el entendido que quien temía que iba a ser balconeado de manera negativa, les entregara un menú de respuestas ante probables preguntas", expone Riva Palacio.

En ese sentido, el periodista agrega que esta falta de organización fue aprovechada en otro caso, por un interesado que pagó para que uno de los habituales en Palacio Nacional hiciera preguntas negativas sobre una empresa competidora, en busca de una respuesta negativa. "En este caso, el intento no resultó, porque ante la provocadora pregunta, López Obrador evadió la insidia.

"El pagar para que se hagan las preguntas, como fue en este caso, no logró el objetivo por la forma como reaccionó el presidente. La contra pregunta, hasta donde se sabe, nunca hubo necesidad de hacerla. El negocio de “las mañaneras”, es pertinente saberlo y tenerlo presente, no es algo diseñado o tolerado por López Obrador.

Sin embargo, se puede argumentar, el formato que él construyó, que diariamente alimenta y que casi siempre goza, a decir por su lenguaje de cuerpo, favorece la existencia de estas estrategias (…)", considera Riva Palacio.