La ministra de Justicia de Japón, Yoko Kamikawa, se dispone a anunciar la ejecución de un condenado a muerte, el 25 de junio de 2015 en Tokio

Dos condenados a muerte por asesinato fueron ahorcados este martes en Japón, anunció el ministerio de Justicia, haciendo caso omiso a las reiteradas demandas de organizaciones de defensa de derechos humanos para que se renuncie a la pena capital.

Con ellos, ya son 21 los condenados a muerte en Japón ejecutados desde la vuelta al poder del primer ministro conservador, Shinzo Abe, a finales de 2012, cuatro de ellos este año.

Uno de los dos individuos ejecutados este martes, de 44 años, había sido condenado por haber matado a cuatro personas en Chiba, al sureste de Tokio, en 1992, según el ministerio.

Según los medios locales, se trata de la primera ejecución en el país desde 1997 de un condenado a muerte que no tenía la mayoría penal en el momento de los hechos (20 años), pues en aquel entonces tenía 19 años.

El otro ejecutado este martes tenía 69 años y había sido condenado por el asesinato de su novia y de los padres de esta en 1994.

Ambos fueron ejecutados pese a que habían recurrido su fallo. La justicia nipona no suele esperar a que se resuelvan los recursos en este tipo de casos.

"Se trataba de casos de una crueldad extrema", declaró la ministra de Justicia, Yoko Kamikawa, en una rueda de prensa. "He ordenado las ejecuciones tras un examen muy exhaustivo" de ambos casos, agregó.

Japón y Estados Unidos son los únicos dos países del G7 que siguen aplicando la pena capital.

La mayor parte de los japoneses son favorables a que esta se mantenga, pese a las protestas de los gobiernos europeos, asociaciones y ONG de defensa de los derechos humanos.