Acapulco, Guerrero.- El síndico de Acapulco, Javier Solorio Almazán dijo que no se puede seguir administrando el gobierno de Acapulco igual que antes, porque el gobierno se diseñó para que se llegara a robar, no a servir al ciudadano, afirmó que el fin último de la política es reducir el sufrimiento de las personas, tener vocación por la vida humana.

Javier Solorio delineó la idea de un nuevo paradigma de gobierno que tenga como fin reducir el sufrimiento de las personas, de los acapulqueños.

Aseveró que durante años se aplica una política que ve a la personas como cosas, como ganado electoral, y ahora eso tiene que cambiar, un nuevo gobierno debe hacer planes y acciones para la felicidad y bienestar individual de las personas.

“No se debe ver a la personas como cosas, como ganado electoral”, “el fin último es reducir el sufrimiento de las personas”, aseguró.

En su conferencia habitual de los miércoles, el síndico reflexionó sobre la responsabilidad de que actualmente este destino turístico atraviese por una grave crisis económica, social y ambiental y preguntó: “¿de quién es la culpa de la crisis creada en Acapulco?”.

Explicó que la crisis de Acapulco es responsabilidad de las malas políticas públicas aplicadas y la corrupción, porque el gobierno fue diseñado para que los funcionarios llegaran a robar.

Por estas razones aseveró que “estamos en lo que podría ser la peor crisis de la historia para los acapulqueños”.

Recordó que un estudio del Coneval refiere los altos indicadores de pobreza extrema en Acapulco, y señaló que la pobreza extrema es una forma del sufrimiento social que se padece y es responsabilidad de las políticas públicas y de la corrupción.

Javier Solorio refirió que se deben corregir estas fallas, identificarlas y cambiar las maneras de hacer gobierno y la planeación de las políticas públicas. “No se puede seguir administrando igual”.

Afirmó que el fin último de la política es “reducir el sufrimiento de las personas y tener vocación por la vida humana”.

En Acapulco “hay seres humanos que sufren y que sienten”, por eso se debe invertir más en las personas, no en pedazos de calles y puentes inútiles porque al año o dos años se caen y se pudren.

Por último se refirió al problema del agua en Acapulco y reiteró sobre la urgente necesidad de aplicar la agenda del agua 2030.

También indicó que las constructoras que han hecho desarrollos de viviendas en Acapulco no construyeron plantas tratadoras de aguas negras adecuadas, de acuerdo a la norma.

“Estas empresas construyen y se van, y le dejan el problema a los que compraron y a la administración municipal, le dejan el problema a la naturaleza”.

Aseveró que este tipo de prácticas deshonestas por parte de constructoras impide que Acapulco tenga un medioambiente sano y sustentable.

Dijo que hay datos de desarrolladoras como Casas Homex, Real del Palmar Casas Ara, a las que no les debieron dar licencias de construcción porque no garantizaron las áreas de donación pública como lo marca la ley.

“Se les dieron estas licencias por acuerdos inconfesables, y es preocupante que quienes les dieron esas licencias indebidas aun estén en la actual administración”, indicó.