México.- Sin ser servidor público ni diplomático el polémico empresario Javier Joaquín López Casarín, amigo y mano derecha del canciller Marcelo Ebrard Casaubón, ejerce en la Secretaría de Relaciones Exteriores un poder fáctico y ha sido enlace al más alto nivel con el gobierno de Donald Trump.

Además contó con un pasaporte diplomático para realizar misiones en nombre de Marcelo Ebrard a pesar de que amasó una fortuna en contratos con gobierno estatales, militó en la corriente Movimiento Progresista en el PRD, fue prófugo de la justicia y pasó una noche en el penal de Topo Chico acusado de millonario fraude en contra de mil 500 maestros de Nuevo León.

A pesar de que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha intentado minimizar la influencia del empresario en el círculo de Ebrard hay documentos oficiales emitidos por funcionarios estadounidenses que lo señalan como el brazo fuerte del canciller, hecho que pasa por alto las 23 carpetas de investigación en su contra.

Como prueba de sus diversas intervenciones diplomáticas la revista Proceso cuenta con una carta dirigida a la SRE en Kirstjen Nielsen, entonces titular del Departamento de Seguridad Interna (DHS) de Estados Unidos en la que se refiere a Javier López Casarín como jefe de Asesores del secretario Marcelo Ebrard.

En dicha carta, la funcionaria estadounidense agradece a López Casarín su hospitalidad  y liderazgo durante la transición de la administración de Enrique Peña Nieto y la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y espera, según dice que la buena relación entre los gobiernos de Estados Unidos y México se mantengan en buenos términos.

En varias ocasiones la Secretaría de Relaciones Exteriores ha ofrecido un cargo al hombre de toda la confianza de Ebrard, pero sistemáticamente Javier Joaquín López Casarín acepta, pero luego de un corto tiempo se retracta bajo el concepto de “motivos personales”.

Tocó a López Casarín por encargo expreso de Marcelo Ebrard acordar con autoridades migratorias de Estados Unidos el programa Quédate en México, acordado finalmente siempre y cuando el vecino país lo presentara como una decisión unilateral de su gobierno.

La anterior, no fue la única intervención protagónica del amigo más cercano de Marcelo Ebrard, también el 1 de diciembre de 2018 organizó por encargo del Canciller la cena para la delegación del gobierno estadounidense que asistió a la toma de posesión del Presidente López Obrador.

El 18 de enero de 2019 en plena crisis del huachicoleo viajó con pasaporte diplomático del gobierno mexicano a Nueva York para participar en la compra de 571 pipas destinadas a distribuir gasolina, dicho pasaporte fue cancelado en marzo.