México.- La remoción “temporal” de Jorge Winckler es la escena más significativa de la caída del panismo en Veracruz, pero, sobre todo, eso significa una estrepitosa derrota para Yunes Linares.

Winckler ha sido todo, menos un fiscal independiente. Por eso, con su destitución, la rabia se tiñó de azul en Veracruz, pues atado al tobillo se llevó con él los planes de posicionar con tersura a Miguel Ángel Yunes Márquez a la gubernatura 2024, la gran apuesta de la derecha.

En diciembre 2016, con 38 votos a favor fue electo Fiscal del Estado; según la normativa debió permanecer hasta 2025 en su cargo, pero es de todos conocido que la profunda crisis que vive Veracruz se debe, en gran medida, a omisiones, yerros y complicidades cometidos desde la fiscalía.

La fatal herencia duardista de Luis Ángel Bravo -hoy en arraigo domiciliario por su participación en desaparición forzada-, no ha modificado su curso ni sus prioridades, sigue siendo negligente y descuidada en la impartición de justicia.

Para el abogado personal del clan Yunes, la lealtad nunca ha sido un problema: los veracruzanos no están en su lista de prioridades, lo ha dejado claro.

Sin embargo, Winckler no es el único funcionario yunista que ha sido forzado a abandonar su puesto últimamente. El Congreso local se alista para nombrar al nuevo titular del órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), responsable de vigilar el correcto uso del presupuesto en el estado, que actualmente preside Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, un personaje oscuro que ha generado gran polémica debido a que desea reelegirse en el cargo por otros 7 años, a pesar de estar impedido por la ley.

Portilla Vázquez cuenta con negro historial en Veracruz. Desde 2012 se encargó de proteger el dispendio de dinero durante el Gobierno de Javier Duarte y repitió con los derroches de Miguel Ángel Yunes Linares. Este personaje ha sido el encubridor oficial de dos políticos que se enriquecieron a manos llenas y ahora, frente a la presión política y de la prensa, finalmente ha desistido de su afán de reelegirse y de paso, romper la ley.

Por añadidura, desde su celda en el Reclusorio Norte, Javier Duarte ha escrito una columna donde detalla la traición de los Yunes al panismo veracruzano, en beneficio del PRI y operado en complicidad con Osorio Chong y Luis Videgaray, en las elecciones del 2012.

A ésto hay que sumar la reciente derrota del candidato yunista a la dirigencia estatal blanquiazul, José Mancha Alarcón.

Por otro lado, el secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Hugo Gutiérrez Maldonado, señaló al exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares de ser el autor intelectual del homicidio de la alcaldesa de Mixtla de Altamirano, Maricela Orea.

El asesinato se registró el pasado 24 de abril, a bordo de una camioneta. A través de la cuenta de Facebook de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Veracruz, en un mensaje videograbado y un comunicado, Hugo Gutiérrez señala “que los autores intelectuales, podrían implicar al propio Miguel Ángel Yunes, a pesar de que su fiscal quiera protegerlo como una desaparición forzada”.

El funcionario hizo el exhorto al entonces fiscal Jorge Winckler Ortiz para citar a declarar al exmandatario, ya que el autor material del homicidio trabajó al interior de su oficina hasta el último día de su gobierno y tenía antecedentes penales.

Al parecer las tempestades están lejos de abandonar Veracruz. Tal vez, la Fiscalía General de la República aproveche la temporada de huracanes y esté desempolvando los viejos y enormes expedientes del clan Yunes, donde existen antecedentes de delitos como lavado de dinero, delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito.