México.- Verónica G. Arredondo nació en Guanajuato(1984). Es autora de los libros de poesía Damas errantes (IZC/Policromía Servicios Editoriales, 2019), Ese cuerpo no soy (UAZ, 2015), Verde fuego de espíritus (IMAC, 2014).Escribió el ensayo Voracidad, grito y belleza animal: La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik y Los cantos de Maldoror, de Lautréamont (UAZ, 2014). Fue becaria del Fonca para jóvenes creadores durante el periodo 2017-2018 y beneficiaria del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Zacatecas, en Creadores con Trayectoria 2019.

Fue ganadora este año del Premio House Press Pub de Québec. Traducido al inglés por Allison A. deFreese. “La editorial convoca al premio de chapbook a obra de corte social y llegan montón de trabajos”, comenta Allison. “Es un logro que hayan seleccionado a Ese cuerpo no soy/I am not that body como ganador, cuyo tema principal es el feminicidio. En momentos de encierro la violencia se recrudece. Esperemos que pronto se vuelva realidad la traducción completa del libro”.

-¿Debe existir una poesía feminista que se distinga claramente de la masculina o puede existir un mismo lenguaje para ambos sexos?

-No lo creo. Comúnmente el lenguaje será distinto de acuerdo a cada cuerpo, sin embargo, hay poéticas trans, experimentaciones y búsquedas literarias que lo transgreden. La buena literatura va más allá del género.

Verónica dice no haber tenido problemas al moverse en el ambiente literario mexicano. Como mujer, nunca ha sentido que ese sea un problema: “Normalmente nos leemos entre colegas y en el mejor de los casos hacemos crítica. No siempre es así. Sin considerar a las generaciones como parámetro, leo de acuerdo a intereses o el tema que esté trabajando, sin importar la década de su publicación. En lo personal me interesan las voces de las mujeres que son arriesgadas y rompen con ese paradigma”.

-¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Dónde y cómo escribes?

-Tengo una habitación propia. El proceso dependerá del tema o del texto que escriba. A veces me alimenta lo visual, leo para evocar la escritura y otras, el verso llega como un milagro. Me acompaño de algún líquido para el tránsito.

Verónica es egresada del doctorado en Artes de la Universidad de Guanajuato y Maestra en Filosofía e Historia de las Ideas por la Universidad Autónoma de Zacatecas. En 2014 ganó el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde, con el libro Verde fuego de espíritus (IMAC/2014); también, ese mismo año, el Premio Dolores Castro de Poesía con el poemario Damas errantes. Su libro Ese cuerpo no soy, (Je nesuispas ce corps) se tradujo al francés por Élise Person) en RAZ Éditions 2018 / (UAZ/2015).

Aunque nacida en Guanajuato, nunca ha vivido en su ciudad natal: “mi familia y todo mi linaje pertenece al estado, pero viví la primera infancia en Jalisco, luego en Querétaro y hace diez años radico en Zacatecas”. De niña era muy introvertida y la poesía le llegó en ese inter, después de leer cuentos de horror, libros de magia y esoterismo, cuando tenía alrededor de trece años.

Verónica G. Arredondo es una poeta joven cuyas letras abren conversaciones o dan portazos. Libre y decidora de realidades profundas. “No creo que exista una verdadera crítica en México y es necesaria, más bien se hace poca crítica y se publica mucho. Ojalá esta pandemia nos deje una profunda reflexión del quehacer poético y no sea sólo un motivo más de escritura. Era necesario el silencio. Por lo pronto me he cuestionado el seguir o no escribiendo y desde dónde”.

Siempre he pensado que existe una especie de deuda poética de la poesía contemporánea o actual con los poetas de antaño de la época de oro, como Ignacio Manuel Altamirano, Ramón López Velarde o Rosario Castellanos, ya en siglo XX, le comento: y aclara: “como deuda poética tal vez no, la evolución de una lengua proviene de su tradición y de los autores que han expuesto su riqueza, de acuerdo a su contexto y tiempo”.

Sobre eso que se ha dado en llamar “poesía mexicana”, responde: “No sé qué es la poesía mexicana, sólo sé que en ocasiones ha sido catalogada como académica. Tampoco me he preguntado cuál es su aporte a la poesía latinoamericana, supongo quedepende de las influencias literarias y búsquedas de los autores”.

Muchos escritores están aprovechando su tiempo de encierro para leer todo lo que tenían pendiente y por trabajo iban relegando a un segundo plano, ahora, para muchos, ya no hay pretexto: “Leo dependiendo del texto que esté trabajando y la bibliografía contemplada. A veces creo que leo más a autores que han muerto que a escritores vivos”.

-¿Para qué sirve la poesía ante la violencia social y de género?

-Para decir. Denunciar. Abonar desde la literatura a lo social. Desmitificar tabúes.

Verónica me cuenta que siempre ha hecho home office, así que la diferencia antes y después de la cuarentena no es tan marcada para ella. Sigue trabajando, freelancea y cada vez que le es posible, sale a la naturaleza “y a buscar la medicina”; supongo que aquí se refiere al aliciente que nos cura a todos de estos días, que no da un respiro, la breve tregua para tomar aire y seguir. “En Zacatecas la situación tal vez ha sido menos caótica; hay alrededores bellísimos”.

-¿Crees que el Estado debería participar más en la sobrevivencia de revistas y organismos culturales? ¿Qué tan obligado está y qué tan necesarios son para la sociedad estos organismos independientes?

-Como publicaciones independientes no es posible atenerse al Estado para acceder a un apoyo, hay otras formas de bajar recursos generando proyectos, a través de la iniciativa privada. Las revistas independientes son la resistencia y requieren lectores.

El libro con el que se hizo acreedora al Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde en 2014, plasma la violencia que sigue agobiando a nuestro país, desde hace muchos años atrás. Es un poemario actual y necesario, amargamente. Es un grito de auxilio y reconcilio con las mujeres agraviadas, cuyas muertes siguen impunes, con la mínima huella de justicia.

Dirán que fue suicidio
Me arrebataron de la tierra sin ser mi tiempo
Alguien vino hacía mí con la marea violenta
penetrándome cada costa del cuerpo
Alguien me dejó por pezones dos caracolas abiertas

***

Hace tres días no para de llover

agotamos las cubetas y el reciclaje de tus últimas reuniones

para salvarnos de la inundación

Debo llamar a mi madre y decirle que vivo contigo

no llegaremos a fin de mes

la filtración de agua (no está cubierta en el contrato)

No le diré ahora

que tienes tres piercings en el rostro

que no has atinado en escoger a un buen tatuador

y que su única hija dejó de salir con el contador de su padre

Tengo miedo que sepa que eres mujer.

Las fotografías que acompañan esta entrevista fueron tomadas de la página de Fecebook de la autora.