LA COLUMNA DE OLVERA

Ciudad de México.- El arribo a México de Emilio Lozoya Austin, exdirector de Petróleos Mexicanos (PEMEX), y ahora “testigo protegido” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido en un circo mediático de propios y extraños.

A su llegada a tierras mexicanas, se espera que desembuche todo lo que sabe sobre los pagos corruptos que se otorgaron a diputados y senadores que votaron para que se aprobara la mal lograda reforma Energética, que llevó a la bancarota a Pemex en el sexenio del expresidente priísta, Enrique Peña Nieto.

Según medios electrónicos y escritos, dicen tener en sus poder grabaciones-videos, donde Lozoya Austin muestra a diversos exfuncionarios y funcionarios actuales, recibiendo millones de pesos para “matar a la gallina de los huevos de oro”, todo resumido en 18 horas de grabación.

Ahora bien, existen pruebas y lo que usted quiera, el tema sin duda, será saber si el exdirector de la paraestatal quiera abrir la caja de Pandora de par en par, porque de lo contrario sólo nos quedaremos con el show mediático.

Si la Fiscalía General de la República (FGR), lo hace “cantar las rancheras”, se estaría anotando un hit en su actuar como Fiscalía.

Ya que tras varios meses por no decir años, la dependencia que encabeza Alejandro Gertz Manero, parecía actuar con las viejas artimañas; lenta y anquilosada.

Un verdadero elefante reumático, como lo ha dicho en varias ocasiones el propio Presidente de la República, cuando se refiere al trabajo que realiza la burocracia mexicana.

La caja de Pandora que está por abrirse, dejará un precedente nunca antes visto en la justicia mexicana, pero también cabe la posibilidad que el Poder Judicial, haga gala de su corrupción, y al final lo dejen salir como Juan por su casa, y los mexicanos nos quedemos con un palmo de narices o simplemente, reafirmar que la justicia sólo se hizo para los ricos.