México.- Los grupos de poder en el estado de Guerrero están presionando para que la definición de la candidatura para gobernador del partido Morena se defina por los resultados (según ellos, malos y corrompidos por el supuesto uso electoral) de la entrega del fertilizante en la entidad, a cargo del delegado federal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, uno de los candidatos más fuertes para relevar del cargo al mandatario priista Héctor Astudillo.

Para nadie es un secreto que dos familias en Guerrero son las que han acompañado y gozan del cariño y reconocimiento de Andrés Manuel López Obrador (AMLO): por un lado está la familia Sandoval Ballesteros, y por el otro, la familia Núñez Ramos, en alianza con Marcial Rodríguez Saldaña. Mención aparte merece Félix Salgado Macedonio.

Cuando AMLO perdió las elecciones presidenciales en el 2012 y su posterior renuncia al Partido de la Revolución Democrática (PRD), puso al frente a César Núñez Ramos en la entidad, para que encabezara las consultas para alcanzar las dos millones de firma que se necesitaban para la conformación del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); luego, en el 2013, lo designó dirigente del partido.

Para el 2014, con la tragedia de la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Rural Isidro Burgos, Ayotzinapa, el escenario local y nacional cambió para todos los partidos y para toda la “clase política” de Guerrero y de México.

AMLO, a propuesta de César Núñez y Marcial Rodríguez, había anunciado el 8 de junio de ese año que, por acuerdo, postularía a Lázaro Mazón como candidato a gobernador por Morena, cosa que no ocurrió porque el nombre de Lázaro Mazón salió vinculado la desaparición de los 43 estudiantes, cuando ocurrió la tragedia de Iguala, Mazón era secretario de Salud del gobierno de Ángel Aguirre Rivero, y aunque renunció el 17 de octubre, una semana antes de que lo hiciera Aguirre Rivero, no fue suficiente para desvincularse de la barbarie ocurrida en su pueblo natal.

Pablo Amílcar Sandoval 1

Pablo Amílcar Sandoval.

En febrero de 2015, en compañía de Martí Batres, López Obrador presentó a través de sus redes sociales a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, como precandidato de Morena al gobierno de Guerrero.

A partir de esa fecha, la familia Núñez Ramos quedó relegada a segundo lugar, y el 28 de febrero, el hijo de AMLO, Andrés Manuel López Beltrán acompañó a Pablo Amílcar Sandoval en su registro como candidato a gobernador de Guerrero, inaugurando así una nueva generación de políticos morenistas alejados de cualquier hecho de sospecha de corrupción o de colusión con el crimen organizado.

Con la designación de Pablo Amílcar Sandoval, el mensaje de AMLO fue claro: requería de una persona limpia, integra, honesta, sin ningún tipo de vínculos, ni relaciones de complicidad con la clase política (cada vez más dañada) de Guerrero.

El fortalecimiento de la figura de Pablo Amílcar no le resultó difícil a Andrés Manuel, ya que es descendiente, tal vez de uno de los hombres más honestos de Guerrero, que nunca acumuló riquezas y siempre se mantuvo luchando por la igualdad y contra la pobreza: Don Pablo Sandoval Cruz.

Por eso no es de extrañar que con el triunfo de AMLO, el pasado 01 de julio de 2018, y teniendo como plan único de gobierno la Cuarta Transformación del país, hoy más que nunca requiera de figuras limpias y honestas para lograr este cambio profundo en Guerrero.

Don Pablo Sandoval Cruz

Don Pablo Sandoval Cruz

Pero más allá de los deseos democráticos de López obrador, los grupos políticos morenistas en Guerrero no tiene alturas de miras: siguen pensando que la designación del candidato tendrá otras variables, como la equidad de género, los acuerdos en lo oscurito, el amague, el ‘fuego amigo’, la presión, las manifestaciones sociales, los bloqueos, las zancadillas, el intento de ensuciar electoralmente los programas insignes de AMLO, como el fertilizante.

Pablo Amílcar aceptó en su momento el reto de ser candidato a gobernador en 2015, y aún con todas las condiciones adversas, se enfrentó a las llamadas fuerzas de izquierda o “progresistas”, (tanto las que se quedaron en el PRD, como las del PT y MC), sacó con dignidad la campaña, logrando 30 mil 355 votos a favor de Morena.

Ahora en 2020, como delegado único federal, ha realizado una excelente labor en la entrega y vigilancia de los programas del bienestar social, no solo en el fertilizante -donde lo quieren encasillar- sino de otras acciones como las becas, apoyo a adultos mayores, sembrando vida, bancos del bienestar, etc.

Pablo Sandoval no ha cedido ni a los chantajes de organizaciones campesinas corrompidas por los líderes priista y perredistas en el estado como tampoco se ha enganchado con las denuncias del diputado federal  Rubén Cayetano García ni la de Eloy Romero Gática.

En suma, más le convendría a las fuerzas morenistas tranquilizarse, no repetir las viejas prácticas de los ahora partidos opositores. En estos momentos no hay puertas donde tocar, eso ya cambió, eso ya se acabó.

Morena necesita no solo un candidato, sino una persona que sea capaz de encabezar el cambio moral y político en Guerrero que ninguno de los demás aspirantes internos y externos de Morena, tiene.